Entre los factores señalados para explicar este escenario aparecen la situación económica nacional, el aumento de los alquileres y el mayor peso de impuestos, servicios y otros gastos asociados al funcionamiento de un comercio. Desde el sector también remarcaron el impacto del crecimiento del comercio electrónico, que llevó a algunos emprendimientos a dejar de utilizar locales abiertos al público y trasladar sus operaciones a showrooms, depósitos u otros espacios cerrados.
El período durante el cual los inmuebles permanecen vacíos también se extendió. Mientras anteriormente la disponibilidad podía resolverse en menos de 30 días, actualmente la rotación supera los 90 días. Según el análisis realizado por el sector, existen locales que llevan más de tres meses sin conseguir inquilinos debido a la menor absorción de la oferta.
La contracción también alcanza al mercado residencial. En agosto, los alquileres registraron una caída interanual del 34%, mientras que las operaciones de compraventa retrocedieron un 38%.
Al mismo tiempo, la cantidad de viviendas disponibles para alquiler aumentó un 96,5% respecto del promedio registrado hacia fines de 2023. El sector inmobiliario vincula esta evolución con una oferta que creció frente a una demanda que perdió fuerza.
Entre las causas de la menor demanda de viviendas también se encuentra, según el relevamiento, el acceso más limitado al crédito hipotecario. Las condiciones para obtener financiamiento se volvieron más exigentes, lo que dificulta que muchas familias puedan afrontar las alternativas disponibles.
La menor actividad inmobiliaria se hizo particularmente visible en barrios como Jardín Espinosa, Barrio Jardín, Urca y Cerro de las Rosas. Allí, desde el sector señalaron que existe una preferencia creciente por viviendas ubicadas en lugares con amenities, espacios verdes y seguridad, mientras que algunas casas de grandes dimensiones permanecen desocupadas y encuentran dificultades para ser alquiladas.
Entre los factores señalados para explicar este escenario aparecen la situación económica nacional, el aumento de los alquileres y el mayor peso de impuestos, servicios y otros gastos asociados al funcionamiento de un comercio. Desde el sector también remarcaron el impacto del crecimiento del comercio electrónico, que llevó a algunos emprendimientos a dejar de utilizar locales abiertos al público y trasladar sus operaciones a showrooms, depósitos u otros espacios cerrados.
El período durante el cual los inmuebles permanecen vacíos también se extendió. Mientras anteriormente la disponibilidad podía resolverse en menos de 30 días, actualmente la rotación supera los 90 días. Según el análisis realizado por el sector, existen locales que llevan más de tres meses sin conseguir inquilinos debido a la menor absorción de la oferta.
La contracción también alcanza al mercado residencial. En agosto, los alquileres registraron una caída interanual del 34%, mientras que las operaciones de compraventa retrocedieron un 38%.
Al mismo tiempo, la cantidad de viviendas disponibles para alquiler aumentó un 96,5% respecto del promedio registrado hacia fines de 2023. El sector inmobiliario vincula esta evolución con una oferta que creció frente a una demanda que perdió fuerza.
Entre las causas de la menor demanda de viviendas también se encuentra, según el relevamiento, el acceso más limitado al crédito hipotecario. Las condiciones para obtener financiamiento se volvieron más exigentes, lo que dificulta que muchas familias puedan afrontar las alternativas disponibles.
La menor actividad inmobiliaria se hizo particularmente visible en barrios como Jardín Espinosa, Barrio Jardín, Urca y Cerro de las Rosas. Allí, desde el sector señalaron que existe una preferencia creciente por viviendas ubicadas en lugares con amenities, espacios verdes y seguridad, mientras que algunas casas de grandes dimensiones permanecen desocupadas y encuentran dificultades para ser alquiladas.













