Su llegada se produjo tras la salida de su antecesor, Manuel Adorni, en un contexto de dificultades dentro del área de comunicación presidencial. Inicialmente, su incorporación fue recibida como una oportunidad para renovar el estilo comunicacional del Gobierno, aunque con el paso de las semanas comenzaron a surgir reparos sobre su desempeño.
El episodio que incrementó las críticas internas fueron sus declaraciones sobre la posibilidad de que el dólar alcance valores cercanos a los $1700 o $1800 en los próximos meses. Sus dichos generaron inquietud dentro de sectores del oficialismo, que advirtieron sobre la sensibilidad que tienen este tipo de pronósticos en un contexto económico delicado.
Desde el entorno del vocero consideraron que sus declaraciones fueron interpretadas fuera de contexto y señalaron que su intención era referirse a la ausencia de escenarios disruptivos en el mercado cambiario.
Ravier, economista y cercano al Presidente, había sido designado como vocero económico de la gestión y retomó las conferencias de prensa luego de que esa dinámica hubiera quedado reducida durante la etapa anterior. Desde el inicio buscó diferenciarse del estilo de su antecesor, con una postura más moderada y formal frente a los periodistas.
Ese cambio fue valorado dentro del Gobierno, aunque posteriormente comenzaron a aparecer observaciones vinculadas a algunas dificultades durante sus exposiciones públicas, como respuestas incompletas, falta de información sobre determinados temas y algunas equivocaciones al momento de abordar consultas.
Uno de los principales cuestionamientos internos apunta a que el rol de vocero implica representar la posición oficial del Gobierno y no expresar únicamente opiniones personales como economista. En ese sentido, desde sectores cercanos al oficialismo remarcaron que existe una diferencia entre analizar la realidad económica y comunicar decisiones gubernamentales.
Además, señalaron que los errores adquieren mayor relevancia cuando ocurren en temas sensibles como el dólar, debido al impacto que pueden generar en las expectativas económicas.
Durante una de sus últimas conferencias, Ravier debió corregir una respuesta vinculada con la situación de inversiones extranjeras en Malvinas. Tras leer inicialmente una información equivocada, aclaró que correspondía a otra consulta y luego respondió que debía profundizar el tema junto con la Cancillería porque no contaba con mayores precisiones en ese momento.
También tuvo que aclarar previamente declaraciones relacionadas con la bandera argentina exhibida por jugadores de la Selección durante el Mundial en apoyo al reclamo por la soberanía sobre las Islas Malvinas. El funcionario negó haber utilizado una expresión que generó críticas y afirmó que se trataba de una interpretación incorrecta de sus palabras.
Pese a las críticas acumuladas, dentro del Gobierno no se evalúa por el momento una salida del funcionario. En el oficialismo consideran que su continuidad responde a la decisión del Presidente y destacan que cuenta con preparación y conocimiento técnico.
De todos modos, reconocen la necesidad de reforzar su preparación para las apariciones públicas. Según sectores cercanos a la administración nacional, Ravier continúa trabajando en mejorar su desempeño y mantiene reuniones con integrantes del Gabinete para interiorizarse sobre las distintas áreas de gestión.
La expectativa dentro del Gobierno es que pueda consolidar su rol como portavoz presidencial y reducir los errores que generaron cuestionamientos durante sus primeras semanas en funciones.
Su llegada se produjo tras la salida de su antecesor, Manuel Adorni, en un contexto de dificultades dentro del área de comunicación presidencial. Inicialmente, su incorporación fue recibida como una oportunidad para renovar el estilo comunicacional del Gobierno, aunque con el paso de las semanas comenzaron a surgir reparos sobre su desempeño.
El episodio que incrementó las críticas internas fueron sus declaraciones sobre la posibilidad de que el dólar alcance valores cercanos a los $1700 o $1800 en los próximos meses. Sus dichos generaron inquietud dentro de sectores del oficialismo, que advirtieron sobre la sensibilidad que tienen este tipo de pronósticos en un contexto económico delicado.
Desde el entorno del vocero consideraron que sus declaraciones fueron interpretadas fuera de contexto y señalaron que su intención era referirse a la ausencia de escenarios disruptivos en el mercado cambiario.
Ravier, economista y cercano al Presidente, había sido designado como vocero económico de la gestión y retomó las conferencias de prensa luego de que esa dinámica hubiera quedado reducida durante la etapa anterior. Desde el inicio buscó diferenciarse del estilo de su antecesor, con una postura más moderada y formal frente a los periodistas.
Ese cambio fue valorado dentro del Gobierno, aunque posteriormente comenzaron a aparecer observaciones vinculadas a algunas dificultades durante sus exposiciones públicas, como respuestas incompletas, falta de información sobre determinados temas y algunas equivocaciones al momento de abordar consultas.
Uno de los principales cuestionamientos internos apunta a que el rol de vocero implica representar la posición oficial del Gobierno y no expresar únicamente opiniones personales como economista. En ese sentido, desde sectores cercanos al oficialismo remarcaron que existe una diferencia entre analizar la realidad económica y comunicar decisiones gubernamentales.
Además, señalaron que los errores adquieren mayor relevancia cuando ocurren en temas sensibles como el dólar, debido al impacto que pueden generar en las expectativas económicas.
Durante una de sus últimas conferencias, Ravier debió corregir una respuesta vinculada con la situación de inversiones extranjeras en Malvinas. Tras leer inicialmente una información equivocada, aclaró que correspondía a otra consulta y luego respondió que debía profundizar el tema junto con la Cancillería porque no contaba con mayores precisiones en ese momento.
También tuvo que aclarar previamente declaraciones relacionadas con la bandera argentina exhibida por jugadores de la Selección durante el Mundial en apoyo al reclamo por la soberanía sobre las Islas Malvinas. El funcionario negó haber utilizado una expresión que generó críticas y afirmó que se trataba de una interpretación incorrecta de sus palabras.
Pese a las críticas acumuladas, dentro del Gobierno no se evalúa por el momento una salida del funcionario. En el oficialismo consideran que su continuidad responde a la decisión del Presidente y destacan que cuenta con preparación y conocimiento técnico.
De todos modos, reconocen la necesidad de reforzar su preparación para las apariciones públicas. Según sectores cercanos a la administración nacional, Ravier continúa trabajando en mejorar su desempeño y mantiene reuniones con integrantes del Gabinete para interiorizarse sobre las distintas áreas de gestión.
La expectativa dentro del Gobierno es que pueda consolidar su rol como portavoz presidencial y reducir los errores que generaron cuestionamientos durante sus primeras semanas en funciones.













