En los primeros seis meses del año, los subsidios destinados al sector energético alcanzaron los US$2147 millones, lo que representa un aumento del 80% frente al mismo período del año anterior. La diferencia equivale a unos US$952 millones adicionales.
El incremento de los subsidios estuvo relacionado principalmente con la suba del costo del mercado eléctrico, un aumento que fue trasladado solo parcialmente a los usuarios. La mayor parte de la variación estuvo vinculada a las transferencias realizadas por el Tesoro a la empresa pública encargada del despacho eléctrico, que sumaron US$1567 millones, con un crecimiento del 78% interanual.
El aumento de los costos estuvo influenciado por el contexto internacional. El precio del GNL llegó a US$16 por millón de BTU, con una suba anual del 30%. En el mercado local, el valor del gas importado pasó de US$14 a US$24 por millón de BTU, un incremento del 67%, debido a la combinación de mayores precios externos y cambios en el abastecimiento energético.
La suba también impactó en la generación eléctrica. El costo de los combustibles utilizados para producir electricidad aumentó un 26% en comparación con el año anterior, con una diferencia aproximada de US$12 por MWh respecto de 2025. El incremento se explica por la mayor participación del GNL y otros combustibles alternativos en la matriz de abastecimiento, en reemplazo del gas natural producido localmente.
Como consecuencia, el costo promedio de abastecimiento energético llegó a US$90 por MWh para usuarios residenciales y no residenciales, unos US$15 más que el año anterior. El Estado absorbió parte de esa diferencia mediante subsidios. En los hogares, el costo promedio fue de US$89 por MWh, mientras que el precio abonado por los usuarios fue de US$51, generando una cobertura estatal de US$38 por MWh. En el segmento comercial, el costo alcanzó los US$91 por MWh y el valor pagado fue de US$68, con un subsidio de US$23 por MWh.
El sector industrial también registró aumentos en el mercado spot, donde los precios no cuentan con subsidios. En ese segmento, el valor promedio pasó de US$74 a US$94 por MWh, mientras que el precio máximo registrado durante el invierno casi se duplicó, al subir de US$97 a US$189 por MWh.
En contraste, el sector energético mostró un resultado favorable en el frente externo. El superávit comercial energético alcanzó los US$5950 millones durante el primer semestre, frente a los US$3743 millones registrados en igual período del año pasado. La mejora estuvo impulsada por un incremento del 42,5% en las exportaciones, que totalizaron US$7619 millones.
El petróleo fue el principal motor de ese crecimiento, con ventas al exterior por US$4693 millones, un aumento del 48% interanual explicado por mayores volúmenes exportados y precios más elevados. En cambio, las exportaciones de gas natural disminuyeron un 5% en valor, hasta los US$342 millones, debido a una baja en los precios que compensó parcialmente el crecimiento de las cantidades enviadas.
El avance de la producción en Vaca Muerta permitió reducir de manera significativa la dependencia del gas importado, aunque el país todavía necesita recurrir al GNL durante los meses de invierno. La mayor demanda residencial por las bajas temperaturas y las limitaciones de la infraestructura de transporte generan la necesidad de incorporar suministro externo para cubrir los picos de consumo.
La situación podría modificarse a partir del próximo año con la ampliación del Gasoducto Perito Moreno. La obra permitió hasta abril de este año un ahorro acumulado de US$2327 millones desde su puesta en funcionamiento en 2023, debido al reemplazo de importaciones de combustibles líquidos y GNL.
La extensión del sistema de transporte permitirá incrementar la capacidad de evacuación de gas desde la cuenca neuquina y reducir el uso de combustibles líquidos en la generación eléctrica, además de disminuir la necesidad de importar GNL durante el invierno. Sin embargo, ese alivio no se reflejaría plenamente hasta 2027, mientras que durante este año el impacto del aumento internacional del precio del gas importado continuará afectando las cuentas públicas.
En los primeros seis meses del año, los subsidios destinados al sector energético alcanzaron los US$2147 millones, lo que representa un aumento del 80% frente al mismo período del año anterior. La diferencia equivale a unos US$952 millones adicionales.
El incremento de los subsidios estuvo relacionado principalmente con la suba del costo del mercado eléctrico, un aumento que fue trasladado solo parcialmente a los usuarios. La mayor parte de la variación estuvo vinculada a las transferencias realizadas por el Tesoro a la empresa pública encargada del despacho eléctrico, que sumaron US$1567 millones, con un crecimiento del 78% interanual.
El aumento de los costos estuvo influenciado por el contexto internacional. El precio del GNL llegó a US$16 por millón de BTU, con una suba anual del 30%. En el mercado local, el valor del gas importado pasó de US$14 a US$24 por millón de BTU, un incremento del 67%, debido a la combinación de mayores precios externos y cambios en el abastecimiento energético.
La suba también impactó en la generación eléctrica. El costo de los combustibles utilizados para producir electricidad aumentó un 26% en comparación con el año anterior, con una diferencia aproximada de US$12 por MWh respecto de 2025. El incremento se explica por la mayor participación del GNL y otros combustibles alternativos en la matriz de abastecimiento, en reemplazo del gas natural producido localmente.
Como consecuencia, el costo promedio de abastecimiento energético llegó a US$90 por MWh para usuarios residenciales y no residenciales, unos US$15 más que el año anterior. El Estado absorbió parte de esa diferencia mediante subsidios. En los hogares, el costo promedio fue de US$89 por MWh, mientras que el precio abonado por los usuarios fue de US$51, generando una cobertura estatal de US$38 por MWh. En el segmento comercial, el costo alcanzó los US$91 por MWh y el valor pagado fue de US$68, con un subsidio de US$23 por MWh.
El sector industrial también registró aumentos en el mercado spot, donde los precios no cuentan con subsidios. En ese segmento, el valor promedio pasó de US$74 a US$94 por MWh, mientras que el precio máximo registrado durante el invierno casi se duplicó, al subir de US$97 a US$189 por MWh.
En contraste, el sector energético mostró un resultado favorable en el frente externo. El superávit comercial energético alcanzó los US$5950 millones durante el primer semestre, frente a los US$3743 millones registrados en igual período del año pasado. La mejora estuvo impulsada por un incremento del 42,5% en las exportaciones, que totalizaron US$7619 millones.
El petróleo fue el principal motor de ese crecimiento, con ventas al exterior por US$4693 millones, un aumento del 48% interanual explicado por mayores volúmenes exportados y precios más elevados. En cambio, las exportaciones de gas natural disminuyeron un 5% en valor, hasta los US$342 millones, debido a una baja en los precios que compensó parcialmente el crecimiento de las cantidades enviadas.
El avance de la producción en Vaca Muerta permitió reducir de manera significativa la dependencia del gas importado, aunque el país todavía necesita recurrir al GNL durante los meses de invierno. La mayor demanda residencial por las bajas temperaturas y las limitaciones de la infraestructura de transporte generan la necesidad de incorporar suministro externo para cubrir los picos de consumo.
La situación podría modificarse a partir del próximo año con la ampliación del Gasoducto Perito Moreno. La obra permitió hasta abril de este año un ahorro acumulado de US$2327 millones desde su puesta en funcionamiento en 2023, debido al reemplazo de importaciones de combustibles líquidos y GNL.
La extensión del sistema de transporte permitirá incrementar la capacidad de evacuación de gas desde la cuenca neuquina y reducir el uso de combustibles líquidos en la generación eléctrica, además de disminuir la necesidad de importar GNL durante el invierno. Sin embargo, ese alivio no se reflejaría plenamente hasta 2027, mientras que durante este año el impacto del aumento internacional del precio del gas importado continuará afectando las cuentas públicas.













