En junio, la inflación había alcanzado el 1,9%, luego de mantenerse por debajo del 2% durante varios meses. Si las proyecciones para julio se confirman con el dato oficial del Indec, se interrumpiría transitoriamente la tendencia de desaceleración registrada durante los últimos meses.
Los relevamientos privados coinciden, sin embargo, en que el movimiento no implicaría un cambio de tendencia. La expectativa mayoritaria es que la inflación vuelva a ubicarse por debajo del 2% mensual durante los próximos meses.
Uno de los relevamientos realizados en el área metropolitana de Buenos Aires registró una suba de precios minoristas del 1,9% en julio, igual a la de junio. De acuerdo con esa estimación, la variación interanual del IPC nacional se mantendría en 33,5%.
Durante julio, tanto la inflación núcleo como los precios estacionales mostraron una mayor dinámica que el mes anterior, mientras que los precios regulados tuvieron un comportamiento más moderado. Los sectores vinculados con el turismo registraron aumentos asociados a las vacaciones de invierno, mientras que los pasajes aéreos también reflejaron el impacto de una mayor demanda relacionada con el Mundial de fútbol.
En alimentos y bebidas, uno de los principales componentes de la canasta de consumo, el aumento estimado fue de 1,6%, por debajo del nivel general y del registro de junio. La baja de los precios de las frutas contribuyó a moderar el resultado. Otros rubros se movieron en torno al 1,4%, mientras que la indumentaria registró bajas por las liquidaciones de temporada.
Otro relevamiento privado ubicó la inflación general de julio en torno al 2,1%. Según esa medición, la estabilidad de los rubros más volátiles y la caída de los precios de la indumentaria por las liquidaciones de invierno contribuyeron a moderar el índice durante la última semana del mes.
En alimentos consumidos en el hogar, el aumento registrado durante la cuarta semana de julio fue de 0,5%. Para el conjunto del mes, la estimación ubicó la inflación de este componente en torno al 2%. Al incorporar los alimentos consumidos fuera del hogar, el aumento proyectado para el rubro fue de 1,8%.
Otras mediciones privadas ubicaron la inflación de julio en torno al 1,9%, con un rango estimado de entre 1,8% y 2%. Estas proyecciones sostienen que, aunque el proceso no se desarrolla de manera lineal, el nivel del 2% mensual podría funcionar como un techo en el corto plazo. Para fin de año, algunas estimaciones prevén variaciones mensuales más cercanas al 1%.
También se proyectó una inflación de 1,9%, con la posibilidad de que el registro alcance el 2% si el efecto de las vacaciones de invierno sobre los precios resulta mayor al esperado. Según esta evaluación, julio representaría una pausa dentro del proceso de desinflación y no un cambio de tendencia.
La inflación núcleo, que excluye los precios regulados y los productos estacionales, mantendría una trayectoria de moderación. Sin embargo, ese comportamiento podría no reflejarse plenamente en el índice general debido a la incidencia temporal del turismo, los precios regulados y algunos alimentos que comenzaron el mes con aumentos importantes y luego desaceleraron.
Entre los rubros que registraron incrementos superiores al promedio se encuentran el transporte público, el gas, el agua y los peajes.
Otra estimación ubicó el IPC de julio en 2%, con un incremento asociado principalmente al comportamiento de alimentos y bebidas y sin bajas significativas en otros sectores que compensaran esas subas.
En una línea similar, otro relevamiento proyectó un aumento del 2%, con presión adicional de los rubros vinculados con el turismo, el transporte y la recreación debido a la estacionalidad de las vacaciones de invierno. La medición de alimentos anticipó una suba del 2,3% durante el mes y también contempló aumentos en precios regulados.
Un relevamiento adicional estimó que la inflación de julio fue de 1,8%, 0,1 puntos porcentuales por debajo de junio. En ese caso, la inflación núcleo fue de 1,7%, mientras que la inflación subyacente se ubicó en 1,9%, frente al 2% registrado en junio.
En paralelo, la inflación de la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el 2,9% en julio, 1,1 puntos por encima del registro de junio. Ese resultado estuvo influido por factores estacionales y diferencias metodológicas, por lo que las estimaciones privadas no anticipan necesariamente un aumento de la misma magnitud en el IPC nacional.
Entre los factores señalados para explicar el repunte de julio aparecen el incremento estacional de la demanda durante las vacaciones de invierno, especialmente en recreación y cultura, y una mayor incidencia de alimentos y bebidas no alcohólicas. También se mencionó la depreciación del 6% del tipo de cambio mayorista desde mayo.
Las proyecciones para el segundo semestre apuntan a que, una vez superados los factores estacionales de julio, los precios retomarían la trayectoria de desaceleración y se mantendrían por debajo de una variación mensual del 2%.
En junio, la inflación había alcanzado el 1,9%, luego de mantenerse por debajo del 2% durante varios meses. Si las proyecciones para julio se confirman con el dato oficial del Indec, se interrumpiría transitoriamente la tendencia de desaceleración registrada durante los últimos meses.
Los relevamientos privados coinciden, sin embargo, en que el movimiento no implicaría un cambio de tendencia. La expectativa mayoritaria es que la inflación vuelva a ubicarse por debajo del 2% mensual durante los próximos meses.
Uno de los relevamientos realizados en el área metropolitana de Buenos Aires registró una suba de precios minoristas del 1,9% en julio, igual a la de junio. De acuerdo con esa estimación, la variación interanual del IPC nacional se mantendría en 33,5%.
Durante julio, tanto la inflación núcleo como los precios estacionales mostraron una mayor dinámica que el mes anterior, mientras que los precios regulados tuvieron un comportamiento más moderado. Los sectores vinculados con el turismo registraron aumentos asociados a las vacaciones de invierno, mientras que los pasajes aéreos también reflejaron el impacto de una mayor demanda relacionada con el Mundial de fútbol.
En alimentos y bebidas, uno de los principales componentes de la canasta de consumo, el aumento estimado fue de 1,6%, por debajo del nivel general y del registro de junio. La baja de los precios de las frutas contribuyó a moderar el resultado. Otros rubros se movieron en torno al 1,4%, mientras que la indumentaria registró bajas por las liquidaciones de temporada.
Otro relevamiento privado ubicó la inflación general de julio en torno al 2,1%. Según esa medición, la estabilidad de los rubros más volátiles y la caída de los precios de la indumentaria por las liquidaciones de invierno contribuyeron a moderar el índice durante la última semana del mes.
En alimentos consumidos en el hogar, el aumento registrado durante la cuarta semana de julio fue de 0,5%. Para el conjunto del mes, la estimación ubicó la inflación de este componente en torno al 2%. Al incorporar los alimentos consumidos fuera del hogar, el aumento proyectado para el rubro fue de 1,8%.
Otras mediciones privadas ubicaron la inflación de julio en torno al 1,9%, con un rango estimado de entre 1,8% y 2%. Estas proyecciones sostienen que, aunque el proceso no se desarrolla de manera lineal, el nivel del 2% mensual podría funcionar como un techo en el corto plazo. Para fin de año, algunas estimaciones prevén variaciones mensuales más cercanas al 1%.
También se proyectó una inflación de 1,9%, con la posibilidad de que el registro alcance el 2% si el efecto de las vacaciones de invierno sobre los precios resulta mayor al esperado. Según esta evaluación, julio representaría una pausa dentro del proceso de desinflación y no un cambio de tendencia.
La inflación núcleo, que excluye los precios regulados y los productos estacionales, mantendría una trayectoria de moderación. Sin embargo, ese comportamiento podría no reflejarse plenamente en el índice general debido a la incidencia temporal del turismo, los precios regulados y algunos alimentos que comenzaron el mes con aumentos importantes y luego desaceleraron.
Entre los rubros que registraron incrementos superiores al promedio se encuentran el transporte público, el gas, el agua y los peajes.
Otra estimación ubicó el IPC de julio en 2%, con un incremento asociado principalmente al comportamiento de alimentos y bebidas y sin bajas significativas en otros sectores que compensaran esas subas.
En una línea similar, otro relevamiento proyectó un aumento del 2%, con presión adicional de los rubros vinculados con el turismo, el transporte y la recreación debido a la estacionalidad de las vacaciones de invierno. La medición de alimentos anticipó una suba del 2,3% durante el mes y también contempló aumentos en precios regulados.
Un relevamiento adicional estimó que la inflación de julio fue de 1,8%, 0,1 puntos porcentuales por debajo de junio. En ese caso, la inflación núcleo fue de 1,7%, mientras que la inflación subyacente se ubicó en 1,9%, frente al 2% registrado en junio.
En paralelo, la inflación de la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el 2,9% en julio, 1,1 puntos por encima del registro de junio. Ese resultado estuvo influido por factores estacionales y diferencias metodológicas, por lo que las estimaciones privadas no anticipan necesariamente un aumento de la misma magnitud en el IPC nacional.
Entre los factores señalados para explicar el repunte de julio aparecen el incremento estacional de la demanda durante las vacaciones de invierno, especialmente en recreación y cultura, y una mayor incidencia de alimentos y bebidas no alcohólicas. También se mencionó la depreciación del 6% del tipo de cambio mayorista desde mayo.
Las proyecciones para el segundo semestre apuntan a que, una vez superados los factores estacionales de julio, los precios retomarían la trayectoria de desaceleración y se mantendrían por debajo de una variación mensual del 2%.












