La gran interrogante es si podrá conseguir un segundo título consecutivo, logrando así el codiciado ‘back-to-back’, una distinción que solo han alcanzado los grandes como Jack Nicklaus (1965 y 1966), Nick Faldo (1989 y 1990) y Tiger Woods (2001 y 2002).
Rory McIlroy inicia su defensa del título con una impresionante primera ronda de 67 golpes.
En los días previos, se cuestionaba si McIlroy podría mostrar su competitividad en Augusta, sobre todo tras su retirada en el Arnold Palmer Invitational a inicios de marzo por un dolor lumbar. Solo participó en un torneo más, The Players, donde concluyó en la posición 46. Decidió priorizar su recuperación en lugar de apresurarse a sumar más torneos en su agenda. Sin embargo, al llegar a la semana del Masters, en medio de magnolias y azaleas, encontró su mejor forma y alcanzó la marca de -5, empatando con Burns, quien finalizó su ruta horas antes.
Un aspecto destacable de Rory es su madurez en el PGA Tour a los 36 años, que le permite mantenerse enfocado a pesar de los honores que recibe como campeón a su regreso al evento. Mantuvo la concentración y se propuso hacer su declaración en esta edición del torneo. Curiosamente, su rendimiento se basó en una técnica no habitual: en vez de confiar en su driver, lo que ha caracterizado su carrera, destacó en el juego alrededor de los greens. Aunque solo logró impactar 5 fairways de 14 y 12 greens, su efectividad en los putts, con un total de 25, fue clave para colocarse en la delantera.
El otro punto positivo para McIlroy es que no se aferra a los logros pasados, a pesar de que su victoria el año anterior le aseguró el ‘Grand Slam’, logrando triunfar en los cuatro majors y asociándose a los grandes campeones de la historia. Este jueves, sintió la presión habitual: “Estaba nervioso, igual que siempre en el primer tee de este certamen. Es la primera rueda y siempre existe esa ansiedad”.
La gran interrogante es si podrá conseguir un segundo título consecutivo, logrando así el codiciado ‘back-to-back’, una distinción que solo han alcanzado los grandes como Jack Nicklaus (1965 y 1966), Nick Faldo (1989 y 1990) y Tiger Woods (2001 y 2002).
Rory McIlroy inicia su defensa del título con una impresionante primera ronda de 67 golpes.
En los días previos, se cuestionaba si McIlroy podría mostrar su competitividad en Augusta, sobre todo tras su retirada en el Arnold Palmer Invitational a inicios de marzo por un dolor lumbar. Solo participó en un torneo más, The Players, donde concluyó en la posición 46. Decidió priorizar su recuperación en lugar de apresurarse a sumar más torneos en su agenda. Sin embargo, al llegar a la semana del Masters, en medio de magnolias y azaleas, encontró su mejor forma y alcanzó la marca de -5, empatando con Burns, quien finalizó su ruta horas antes.
Un aspecto destacable de Rory es su madurez en el PGA Tour a los 36 años, que le permite mantenerse enfocado a pesar de los honores que recibe como campeón a su regreso al evento. Mantuvo la concentración y se propuso hacer su declaración en esta edición del torneo. Curiosamente, su rendimiento se basó en una técnica no habitual: en vez de confiar en su driver, lo que ha caracterizado su carrera, destacó en el juego alrededor de los greens. Aunque solo logró impactar 5 fairways de 14 y 12 greens, su efectividad en los putts, con un total de 25, fue clave para colocarse en la delantera.
El otro punto positivo para McIlroy es que no se aferra a los logros pasados, a pesar de que su victoria el año anterior le aseguró el ‘Grand Slam’, logrando triunfar en los cuatro majors y asociándose a los grandes campeones de la historia. Este jueves, sintió la presión habitual: “Estaba nervioso, igual que siempre en el primer tee de este certamen. Es la primera rueda y siempre existe esa ansiedad”.











