Tras el encuentro, Georgieva destacó las mejoras en los fundamentos económicos del país y la disciplina fiscal del Gobierno. También confirmó que los equipos técnicos del organismo y las autoridades argentinas trabajan para finalizar las discusiones correspondientes a la próxima revisión del programa.
La evaluación se produce después de que, durante la segunda revisión del acuerdo, el FMI ajustara las metas fiscales para junio ante las dificultades para alcanzar las proyecciones iniciales. El objetivo de superávit primario, que originalmente se había fijado en $8,458 billones, fue reducido a $6,861 billones.
Sin embargo, las cuentas públicas volvieron a quedar por debajo de la meta revisada. Hasta junio, el superávit primario acumulado alcanzó los $6,287 billones, unos $574.000 millones menos que el objetivo establecido. La diferencia podría recuperarse, aunque su evolución dependerá del desempeño de los ingresos y los gastos públicos.
El Gobierno ya había solicitado una dispensa, conocida como waiver, por las dificultades para cumplir los compromisos fiscales de la segunda revisión. A pesar de esos desvíos, las señales transmitidas por el organismo apuntan a que las diferencias no necesariamente impedirían la continuidad del programa.
En paralelo, el FMI redujo sus perspectivas de crecimiento para la economía argentina. La estimación para 2026 pasó del 3,5% previsto en la revisión anterior al 2,1% en el último informe de Perspectivas Económicas Mundiales. El recorte de 1,4 puntos porcentuales refleja un escenario de expansión más moderada y podría influir en la evolución de las cuentas públicas durante el resto del año.
En materia fiscal, el programa mantiene una meta anual de superávit primario de $16,2 billones, equivalente al 1,4% del producto bruto interno (PBI). No obstante, el proyecto de Presupuesto 2027, que comenzó a debatirse en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, contempla un resultado primario positivo de $15,5 billones, equivalente al 1,3% del PBI.
La diferencia entre ambas cifras asciende a unos $700.000 millones. Si las proyecciones presupuestarias se mantienen, el desvío podría convertirse en uno de los puntos de discusión durante la tercera revisión del acuerdo con el Fondo.
Por su parte, desde el organismo también se plantearon recomendaciones para lograr que el crecimiento económico alcance a un conjunto más amplio de sectores. En ese marco, la economista Gita Gopinath había señalado la necesidad de adoptar medidas que favorezcan una expansión más generalizada del PBI.
Pese a las diferencias entre las metas pactadas y los resultados fiscales, el escenario no anticipa necesariamente una interrupción de los desembolsos pendientes. Argentina espera recibir alrededor de US$800 millones del FMI durante lo que resta de 2026, sujeto a las condiciones y revisiones correspondientes al programa.
La tercera evaluación será clave para determinar cómo interpreta el organismo los desvíos fiscales, el menor crecimiento proyectado y la evolución de los compromisos asumidos por el Gobierno argentino.
Tras el encuentro, Georgieva destacó las mejoras en los fundamentos económicos del país y la disciplina fiscal del Gobierno. También confirmó que los equipos técnicos del organismo y las autoridades argentinas trabajan para finalizar las discusiones correspondientes a la próxima revisión del programa.
La evaluación se produce después de que, durante la segunda revisión del acuerdo, el FMI ajustara las metas fiscales para junio ante las dificultades para alcanzar las proyecciones iniciales. El objetivo de superávit primario, que originalmente se había fijado en $8,458 billones, fue reducido a $6,861 billones.
Sin embargo, las cuentas públicas volvieron a quedar por debajo de la meta revisada. Hasta junio, el superávit primario acumulado alcanzó los $6,287 billones, unos $574.000 millones menos que el objetivo establecido. La diferencia podría recuperarse, aunque su evolución dependerá del desempeño de los ingresos y los gastos públicos.
El Gobierno ya había solicitado una dispensa, conocida como waiver, por las dificultades para cumplir los compromisos fiscales de la segunda revisión. A pesar de esos desvíos, las señales transmitidas por el organismo apuntan a que las diferencias no necesariamente impedirían la continuidad del programa.
En paralelo, el FMI redujo sus perspectivas de crecimiento para la economía argentina. La estimación para 2026 pasó del 3,5% previsto en la revisión anterior al 2,1% en el último informe de Perspectivas Económicas Mundiales. El recorte de 1,4 puntos porcentuales refleja un escenario de expansión más moderada y podría influir en la evolución de las cuentas públicas durante el resto del año.
En materia fiscal, el programa mantiene una meta anual de superávit primario de $16,2 billones, equivalente al 1,4% del producto bruto interno (PBI). No obstante, el proyecto de Presupuesto 2027, que comenzó a debatirse en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, contempla un resultado primario positivo de $15,5 billones, equivalente al 1,3% del PBI.
La diferencia entre ambas cifras asciende a unos $700.000 millones. Si las proyecciones presupuestarias se mantienen, el desvío podría convertirse en uno de los puntos de discusión durante la tercera revisión del acuerdo con el Fondo.
Por su parte, desde el organismo también se plantearon recomendaciones para lograr que el crecimiento económico alcance a un conjunto más amplio de sectores. En ese marco, la economista Gita Gopinath había señalado la necesidad de adoptar medidas que favorezcan una expansión más generalizada del PBI.
Pese a las diferencias entre las metas pactadas y los resultados fiscales, el escenario no anticipa necesariamente una interrupción de los desembolsos pendientes. Argentina espera recibir alrededor de US$800 millones del FMI durante lo que resta de 2026, sujeto a las condiciones y revisiones correspondientes al programa.
La tercera evaluación será clave para determinar cómo interpreta el organismo los desvíos fiscales, el menor crecimiento proyectado y la evolución de los compromisos asumidos por el Gobierno argentino.













