Desde hace varios meses, Flybondi ha estado obligada a pagar por adelantado para que YPF autorice el suministro. No obstante, fuentes indican que desde la semana pasada la aerolínea ha dejado de hacer pedidos para abastecimiento.
Se intentó establecer contacto con Flybondi, pero no se obtuvo respuesta. Por su parte, YPF confirmó que operacionalmente abastecen a la aerolínea bajo la condición de pago anticipado. Fuentes de otra petrolera señalaron que Flybondi no figura como cliente de esa empresa. En otro caso, se informó que tampoco hay un contrato entre la aerolínea y una tercera compañía de combustibles.
Según el consultor aeronáutico Carlos Vázquez, desde el viernes solo hay un vuelo programado para la aeronave matrícula LV-KDQ: un servicio a Jujuy planeado para el lunes por la noche, aunque ese vuelo aparece como cancelado en el sitio de Aeropuertos Argentina.
La otra aeronave operativa, matrícula LV-KEF, debía realizar un vuelo entre Ezeiza y Bariloche ayer por la tarde, pero también fue cancelado.
A principios del mes pasado, Flybondi estuvo operando con un solo avión de una flota de 13. En ese momento, se aseguraba que el objetivo era recuperar gradualmente la operatividad hasta alcanzar ocho aeronaves en servicio. En este marco, la compañía aprobó un plan de suspensiones rotativas junto a la Asociación de Trabajadores Aeronáuticos de Flybondi (ATAF), que garantiza el 70% de los ingresos de los empleados. Actualmente, la empresa contaría con aproximadamente 1200 trabajadores, tras la aceptación de retiros voluntarios por parte de unos 300.
La crisis también ha impactado en la alta dirección de la aerolínea, donde en los últimos meses hubo varias renuncias, incluida la de Paz Lovisolo, quien asumió el cargo de CEO en febrero, reemplazando a Mauricio Sana; ahora, Leonel Dopazo, gerente de Operaciones, asume la responsabilidad operativa.
Flybondi inició sus operaciones en el mercado argentino en 2018, durante la apertura del sector aerocomercial que impulsó el gobierno de Mauricio Macri. A mediados de 2025, hubo un cambio en la estructura de control accionario: el fondo Cartesian dejó de ser su principal inversor y fue reemplazado por COC Global Enterprise, cuya dirección está a cargo de Leonardo Scatturice, empresario vinculado al actual gobierno.
En diciembre pasado, la empresa presentó un plan de expansión que incluye la incorporación de 35 nuevas aeronaves de las marcas Airbus y Boeing, lo que representaría un aumento del 230% en su flota en los próximos cuatro años. Sin embargo, diciembre y enero estuvieron marcados por un alto número de cancelaciones, en parte debido a retrasos en la entrega de aeronaves alquiladas. En este contexto, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) impuso actas de infracción por la suspensión de vuelos sin previo aviso.
Los problemas de operación se reflejan en las estadísticas. Según datos de la consultora Adventus, en el primer semestre del año, Flybondi representó el 73,73% de todas las cancelaciones en los aeropuertos argentinos de entre 41 compañías. En julio, solo uno de los diez vuelos realizados despegó en horario, mientras que la tasa de cancelaciones alcanzó el 90,57%.
Desde hace varios meses, Flybondi ha estado obligada a pagar por adelantado para que YPF autorice el suministro. No obstante, fuentes indican que desde la semana pasada la aerolínea ha dejado de hacer pedidos para abastecimiento.
Se intentó establecer contacto con Flybondi, pero no se obtuvo respuesta. Por su parte, YPF confirmó que operacionalmente abastecen a la aerolínea bajo la condición de pago anticipado. Fuentes de otra petrolera señalaron que Flybondi no figura como cliente de esa empresa. En otro caso, se informó que tampoco hay un contrato entre la aerolínea y una tercera compañía de combustibles.
Según el consultor aeronáutico Carlos Vázquez, desde el viernes solo hay un vuelo programado para la aeronave matrícula LV-KDQ: un servicio a Jujuy planeado para el lunes por la noche, aunque ese vuelo aparece como cancelado en el sitio de Aeropuertos Argentina.
La otra aeronave operativa, matrícula LV-KEF, debía realizar un vuelo entre Ezeiza y Bariloche ayer por la tarde, pero también fue cancelado.
A principios del mes pasado, Flybondi estuvo operando con un solo avión de una flota de 13. En ese momento, se aseguraba que el objetivo era recuperar gradualmente la operatividad hasta alcanzar ocho aeronaves en servicio. En este marco, la compañía aprobó un plan de suspensiones rotativas junto a la Asociación de Trabajadores Aeronáuticos de Flybondi (ATAF), que garantiza el 70% de los ingresos de los empleados. Actualmente, la empresa contaría con aproximadamente 1200 trabajadores, tras la aceptación de retiros voluntarios por parte de unos 300.
La crisis también ha impactado en la alta dirección de la aerolínea, donde en los últimos meses hubo varias renuncias, incluida la de Paz Lovisolo, quien asumió el cargo de CEO en febrero, reemplazando a Mauricio Sana; ahora, Leonel Dopazo, gerente de Operaciones, asume la responsabilidad operativa.
Flybondi inició sus operaciones en el mercado argentino en 2018, durante la apertura del sector aerocomercial que impulsó el gobierno de Mauricio Macri. A mediados de 2025, hubo un cambio en la estructura de control accionario: el fondo Cartesian dejó de ser su principal inversor y fue reemplazado por COC Global Enterprise, cuya dirección está a cargo de Leonardo Scatturice, empresario vinculado al actual gobierno.
En diciembre pasado, la empresa presentó un plan de expansión que incluye la incorporación de 35 nuevas aeronaves de las marcas Airbus y Boeing, lo que representaría un aumento del 230% en su flota en los próximos cuatro años. Sin embargo, diciembre y enero estuvieron marcados por un alto número de cancelaciones, en parte debido a retrasos en la entrega de aeronaves alquiladas. En este contexto, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) impuso actas de infracción por la suspensión de vuelos sin previo aviso.
Los problemas de operación se reflejan en las estadísticas. Según datos de la consultora Adventus, en el primer semestre del año, Flybondi representó el 73,73% de todas las cancelaciones en los aeropuertos argentinos de entre 41 compañías. En julio, solo uno de los diez vuelos realizados despegó en horario, mientras que la tasa de cancelaciones alcanzó el 90,57%.












