Un referente del consejo directivo del peronismo, cercano a Kirchner, descalificó el discurso oficial al señalar: “El Gobierno tenía su bandera de lucha contra la corrupción y la casta. Se le fue al carajo. Y eso no se recupera. Le queda la mentira del programa económico, pero vemos lo que pasa con la industria nacional y las pymes”.
Por su parte, un miembro del Gabinete de Kicillof destacó que “Milei se desangeló. Su palabra ya no tiene el nivel de impacto que en el 23 y hasta hace unos meses. Es momento para que nosotros no caigamos en provocaciones”, haciendo alusión a la serie de escándalos que rodean a Manuel Adorni y subrayando que el declive de la presidencia de Milei comenzó antes, agravando así las dificultades económicas que afectan a una parte significativa de la población.
Dentro del peronismo se discute si el Gobierno mantendrá el ajuste fiscal guiado por su rígido enfoque ideológico, o si optará por un giro pragmático que fomente el consumo a medida que se aproxima el proceso electoral, buscando así contrarrestar otras alternativas de continuidad del modelo ante el surgimiento de nuevos contendientes en la carrera hacia la Casa Rosada y respaldar el intento de reelección de Milei.
Mientras tanto, la principal agrupación opositora también enfrenta incertidumbres respecto a su propia organización en medio de una dinámica de confrontación que persiste. Cada sector, aunque reconoce la necesidad de acumular fuerzas individuales antes de las negociaciones, se encuentra en constante lucha, lo que plantea interrogantes sobre la posibilidad de alcanzar un consenso.
Desde el kirchnerismo, existe un reproche hacia Kicillof por no haber brindado apoyo a la ex mandataria al momento de su postulación a la presidencia del PJ, argumentando que esta decisión ha debilitado su situación política especialmente tras la reciente decisión de la Corte Suprema respecto a la causa Vialidad.
Facundo Tignanelli, líder del bloque de diputados bonaerenses y relevante referente de Máximo Kirchner, expresó: “La decisión de Kicillof de tomar distancia de Cristina es un parteaguas. Cuando ella asume en el PJ, él no la acompaña. No sé en qué momento vio que tenía que tomar distancia, eso no fue bueno para el país y cada vez le fue peor al pueblo argentino”. También trazó un paralelismo con el sindicalista Augusto Vandor, quien fue señalado como traidor y asesinado en 1969.
También hay consenso entre las facciones en conflicto respecto al rechazo a la eliminación de las PASO, lo cual es un punto de vista que comparte casi todo el peronismo, con la posible excepción de los gobernadores del norte alineados con el oficialismo. Si este último logra llevar a cabo su objetivo, el debate se trasladaría a la organización de una interna partidaria para decidir la candidatura presidencial. Sin la capacidad de Cristina Kirchner de designar un candidato a dedo, su liderazgo debilitado y tras la fallida experiencia del Frente de Todos, algunos proponen la necesidad de convocar a una elección interna. “El candidato tiene que estar legitimado por la voluntad popular. Si la gente no te vota no podés conducir un Estado”, argumentó un representante del PJ.
Desde el entorno de Kicillof, se contrapone esta idea, planteando que “Es contradictorio hacer una interna del PJ o de nuestro frente y dejar afuera un montón de espacios. No alcanza con el peronismo ni con los que estuvimos hasta ahora. Vamos a una mesa de negociación con todos en igualdad de condiciones o iremos separados”.
Para avanzar en esta discusión y otros temas como la limitación de la reelección a los intendentes, algunos consideran inevitable que Kicillof se reúna con su ex jefa política. “Axel se apoya en un grupo que no reconoce como conducción a Cristina y ya es difícil que vuelva a la casa de los viejos. Pero hay que ver si así llega”, planteó un dirigente de extensa trayectoria en el peronismo.
Un referente del consejo directivo del peronismo, cercano a Kirchner, descalificó el discurso oficial al señalar: “El Gobierno tenía su bandera de lucha contra la corrupción y la casta. Se le fue al carajo. Y eso no se recupera. Le queda la mentira del programa económico, pero vemos lo que pasa con la industria nacional y las pymes”.
Por su parte, un miembro del Gabinete de Kicillof destacó que “Milei se desangeló. Su palabra ya no tiene el nivel de impacto que en el 23 y hasta hace unos meses. Es momento para que nosotros no caigamos en provocaciones”, haciendo alusión a la serie de escándalos que rodean a Manuel Adorni y subrayando que el declive de la presidencia de Milei comenzó antes, agravando así las dificultades económicas que afectan a una parte significativa de la población.
Dentro del peronismo se discute si el Gobierno mantendrá el ajuste fiscal guiado por su rígido enfoque ideológico, o si optará por un giro pragmático que fomente el consumo a medida que se aproxima el proceso electoral, buscando así contrarrestar otras alternativas de continuidad del modelo ante el surgimiento de nuevos contendientes en la carrera hacia la Casa Rosada y respaldar el intento de reelección de Milei.
Mientras tanto, la principal agrupación opositora también enfrenta incertidumbres respecto a su propia organización en medio de una dinámica de confrontación que persiste. Cada sector, aunque reconoce la necesidad de acumular fuerzas individuales antes de las negociaciones, se encuentra en constante lucha, lo que plantea interrogantes sobre la posibilidad de alcanzar un consenso.
Desde el kirchnerismo, existe un reproche hacia Kicillof por no haber brindado apoyo a la ex mandataria al momento de su postulación a la presidencia del PJ, argumentando que esta decisión ha debilitado su situación política especialmente tras la reciente decisión de la Corte Suprema respecto a la causa Vialidad.
Facundo Tignanelli, líder del bloque de diputados bonaerenses y relevante referente de Máximo Kirchner, expresó: “La decisión de Kicillof de tomar distancia de Cristina es un parteaguas. Cuando ella asume en el PJ, él no la acompaña. No sé en qué momento vio que tenía que tomar distancia, eso no fue bueno para el país y cada vez le fue peor al pueblo argentino”. También trazó un paralelismo con el sindicalista Augusto Vandor, quien fue señalado como traidor y asesinado en 1969.
También hay consenso entre las facciones en conflicto respecto al rechazo a la eliminación de las PASO, lo cual es un punto de vista que comparte casi todo el peronismo, con la posible excepción de los gobernadores del norte alineados con el oficialismo. Si este último logra llevar a cabo su objetivo, el debate se trasladaría a la organización de una interna partidaria para decidir la candidatura presidencial. Sin la capacidad de Cristina Kirchner de designar un candidato a dedo, su liderazgo debilitado y tras la fallida experiencia del Frente de Todos, algunos proponen la necesidad de convocar a una elección interna. “El candidato tiene que estar legitimado por la voluntad popular. Si la gente no te vota no podés conducir un Estado”, argumentó un representante del PJ.
Desde el entorno de Kicillof, se contrapone esta idea, planteando que “Es contradictorio hacer una interna del PJ o de nuestro frente y dejar afuera un montón de espacios. No alcanza con el peronismo ni con los que estuvimos hasta ahora. Vamos a una mesa de negociación con todos en igualdad de condiciones o iremos separados”.
Para avanzar en esta discusión y otros temas como la limitación de la reelección a los intendentes, algunos consideran inevitable que Kicillof se reúna con su ex jefa política. “Axel se apoya en un grupo que no reconoce como conducción a Cristina y ya es difícil que vuelva a la casa de los viejos. Pero hay que ver si así llega”, planteó un dirigente de extensa trayectoria en el peronismo.












