La llegada del fenómeno encendió las alertas de autoridades nacionales y provinciales. En ese marco, Kicillof anunciará este miércoles las medidas que implementará la provincia de Buenos Aires para reducir los posibles efectos sobre el territorio.
A nivel nacional, se puso en marcha un sistema de alerta sanitaria y respuesta anticipada ante un fenómeno que ya comenzó a manifestarse y que podría intensificarse entre la primavera y el verano. Entre los principales riesgos se encuentran las inundaciones, los vientos fuertes y una mayor presión sobre los sistemas de salud de las zonas más vulnerables.
La señal climática se intensificó durante agosto. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos elevó al 95% la probabilidad de que el episodio alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026. Además, los registros históricos muestran que El Niño puede incrementar en un 60% la frecuencia de precipitaciones intensas.
La estrategia nacional, coordinada por la Agencia Federal de Emergencias junto con el Ministerio de Salud, contempla una central de monitoreo dentro de la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias y herramientas informáticas para reunir y analizar información mediante mapas georreferenciados. También se prevé un despliegue progresivo de patrullas sanitarias, puestos avanzados y hospitales móviles.
Cada hospital móvil tendrá 60 camas, cuatro de ellas destinadas a pacientes críticos, y contará con capacidad para atender casos leves y de complejidad intermedia. El objetivo es evitar la saturación de los hospitales permanentes y permitir que concentren sus recursos en los pacientes de mayor gravedad.
El esquema ya fue utilizado durante las inundaciones de Bahía Blanca de marzo de 2025. En aquella oportunidad, un hospital móvil atendió el 90% de la demanda sanitaria, mientras que el establecimiento permanente pudo mantener la atención de pacientes de alta complejidad. También se aplicó en incendios forestales y en Tumbaya, Jujuy.
Las zonas consideradas de mayor riesgo comprenden el litoral, el noreste y sectores de la cordillera. El monitoreo nacional incluye al Área Metropolitana de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Formosa y Chaco, además de Córdoba y las provincias cuyanas.
La cuenca del Río de la Plata también se encuentra bajo seguimiento, incluyendo los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay, además del Bermejo y el Pilcomayo. Entre los sectores señalados como más complejos figuran Concordia, San Luis del Palmar y los bajos submeridionales de Santa Fe.
En la provincia de Buenos Aires se activó una mesa interministerial destinada a revisar el Plan Provincial para la Gestión Integral del Riesgo de Desastres. El objetivo es fortalecer la prevención y ordenar las acciones de las distintas áreas del Gobierno ante posibles eventos climáticos.
El nuevo plan propone modificar el enfoque tradicional de respuesta ante emergencias y avanzar hacia un esquema preventivo, centrado también en las causas estructurales que generan riesgos. La iniciativa contempla identificar y evaluar las amenazas existentes en el territorio y establecer estrategias específicas para actuar antes de que se produzcan daños.
En paralelo, la provincia avanzó con municipios en la incorporación de equipamiento para afrontar emergencias climáticas. Entre las adquisiciones se encuentran maquinaria, vehículos, equipos de salud y seguridad y materiales destinados a obras públicas y servicios urbanos.
La Pampa también puso en marcha su propio operativo preventivo. El Gobierno provincial reunió a más de 50 intendentes y jefes comunales para implementar un programa de prevención y gestión de riesgos ante El Niño. El plan establece un plazo de cuatro meses para definir obras, equipamiento y protocolos destinados a reducir el impacto de las lluvias intensas en localidades y zonas productivas.
Buenos Aires y La Pampa trabajan además en la gestión de excedentes hídricos y en alternativas de canalización que permitan reducir el tiempo de anegamiento de las tierras productivas. Estos puntos formarán parte del convenio que firmarán Kicillof y Ziliotto durante la visita del gobernador bonaerense.
El Gobierno pampeano también solicitó asistencia económica a la Nación para reforzar las tareas preventivas, en un contexto de recursos limitados tanto para la provincia como para los municipios.
La llegada del fenómeno encendió las alertas de autoridades nacionales y provinciales. En ese marco, Kicillof anunciará este miércoles las medidas que implementará la provincia de Buenos Aires para reducir los posibles efectos sobre el territorio.
A nivel nacional, se puso en marcha un sistema de alerta sanitaria y respuesta anticipada ante un fenómeno que ya comenzó a manifestarse y que podría intensificarse entre la primavera y el verano. Entre los principales riesgos se encuentran las inundaciones, los vientos fuertes y una mayor presión sobre los sistemas de salud de las zonas más vulnerables.
La señal climática se intensificó durante agosto. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos elevó al 95% la probabilidad de que el episodio alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026. Además, los registros históricos muestran que El Niño puede incrementar en un 60% la frecuencia de precipitaciones intensas.
La estrategia nacional, coordinada por la Agencia Federal de Emergencias junto con el Ministerio de Salud, contempla una central de monitoreo dentro de la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias y herramientas informáticas para reunir y analizar información mediante mapas georreferenciados. También se prevé un despliegue progresivo de patrullas sanitarias, puestos avanzados y hospitales móviles.
Cada hospital móvil tendrá 60 camas, cuatro de ellas destinadas a pacientes críticos, y contará con capacidad para atender casos leves y de complejidad intermedia. El objetivo es evitar la saturación de los hospitales permanentes y permitir que concentren sus recursos en los pacientes de mayor gravedad.
El esquema ya fue utilizado durante las inundaciones de Bahía Blanca de marzo de 2025. En aquella oportunidad, un hospital móvil atendió el 90% de la demanda sanitaria, mientras que el establecimiento permanente pudo mantener la atención de pacientes de alta complejidad. También se aplicó en incendios forestales y en Tumbaya, Jujuy.
Las zonas consideradas de mayor riesgo comprenden el litoral, el noreste y sectores de la cordillera. El monitoreo nacional incluye al Área Metropolitana de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Formosa y Chaco, además de Córdoba y las provincias cuyanas.
La cuenca del Río de la Plata también se encuentra bajo seguimiento, incluyendo los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay, además del Bermejo y el Pilcomayo. Entre los sectores señalados como más complejos figuran Concordia, San Luis del Palmar y los bajos submeridionales de Santa Fe.
En la provincia de Buenos Aires se activó una mesa interministerial destinada a revisar el Plan Provincial para la Gestión Integral del Riesgo de Desastres. El objetivo es fortalecer la prevención y ordenar las acciones de las distintas áreas del Gobierno ante posibles eventos climáticos.
El nuevo plan propone modificar el enfoque tradicional de respuesta ante emergencias y avanzar hacia un esquema preventivo, centrado también en las causas estructurales que generan riesgos. La iniciativa contempla identificar y evaluar las amenazas existentes en el territorio y establecer estrategias específicas para actuar antes de que se produzcan daños.
En paralelo, la provincia avanzó con municipios en la incorporación de equipamiento para afrontar emergencias climáticas. Entre las adquisiciones se encuentran maquinaria, vehículos, equipos de salud y seguridad y materiales destinados a obras públicas y servicios urbanos.
La Pampa también puso en marcha su propio operativo preventivo. El Gobierno provincial reunió a más de 50 intendentes y jefes comunales para implementar un programa de prevención y gestión de riesgos ante El Niño. El plan establece un plazo de cuatro meses para definir obras, equipamiento y protocolos destinados a reducir el impacto de las lluvias intensas en localidades y zonas productivas.
Buenos Aires y La Pampa trabajan además en la gestión de excedentes hídricos y en alternativas de canalización que permitan reducir el tiempo de anegamiento de las tierras productivas. Estos puntos formarán parte del convenio que firmarán Kicillof y Ziliotto durante la visita del gobernador bonaerense.
El Gobierno pampeano también solicitó asistencia económica a la Nación para reforzar las tareas preventivas, en un contexto de recursos limitados tanto para la provincia como para los municipios.













