El relevamiento compara los valores de distintos productos y servicios en Argentina con los de otros nueve países y muestra una reducción importante de la brecha registrada desde el inicio de las mediciones, en marzo de 2025. En ese momento, el mercado argentino resultaba más caro que el resto en el 96% de los casos analizados. El mes pasado, esa proporción había descendido al 74%. El desvío promedio respecto de los demás mercados también se redujo, desde el 91% hasta el 40%.
La evolución fue particularmente marcada en los bienes durables de consumo. Vehículos, motocicletas, electrodomésticos, ropa y calzado continúan presentando, en términos generales, precios superiores a los de otros países, pero la diferencia se redujo respecto de poco más de un año atrás.
Entre los factores señalados para explicar este cambio aparecen una mayor apertura de la economía, la eliminación de restricciones a las importaciones, la reducción de aranceles y algunos recortes de impuestos internos. Estas modificaciones permitieron reducir el precio de numerosos productos, aun frente al incremento en dólares derivado de la evolución del tipo de cambio.
En alimentos y bebidas, en cambio, la tendencia fue diferente. Los precios locales se ubicaron en agosto un 16% por encima del promedio de los otros mercados comparados, mientras que en diciembre esa diferencia había sido de apenas 2%. En los bienes durables, indumentaria y calzado, la brecha promedio actualmente ronda el 40%, frente al 91% registrado en marzo de 2025.
Los alimentos también muestran un cambio respecto de lo ocurrido durante buena parte del año pasado. La proporción de productos en los que Argentina era más cara había bajado del 53% en marzo de 2025 al 39% en diciembre. Desde entonces, la tendencia comenzó a revertirse. Actualmente, el país presenta precios superiores en el 48% de los productos alimenticios incluidos en la comparación.
La diferencia también se observa al comparar mercados específicos. Brasil registra precios inferiores a los argentinos en nueve de los diez alimentos relevados, mientras que China resulta más económica en nueve de cada diez casos.
En promedio, los alimentos incluidos en el estudio costaban un 24% más en Argentina que en otros países hace un año. La brecha se redujo al 2% en diciembre, pero volvió a ampliarse hasta alcanzar el 16% en agosto.
Entre los productos que más incrementaron su precio relativo aparecen las papas, con diferencias de entre 14% y 35%; las gaseosas, entre 3% y 12%; la cerveza, entre 4% y 13%; y el arroz blanco, entre 7% y 17%. En sentido contrario, los huevos registraron una reducción de entre 3% y 7%, mientras que el agua mineral mostró una baja de entre 0% y 5% frente a los valores internacionales.
El informe advierte que las diferencias de precios todavía son relevantes incluso en bienes transables, es decir, aquellos que por sus características deberían presentar valores relativamente similares entre distintos países. Entre los elementos que pueden elevar los precios finales menciona los derechos de importación, las restricciones al ingreso de productos, el IVA, Ingresos Brutos, las tasas municipales y los impuestos específicos.
La evolución del tipo de cambio aparece como otro elemento central. Durante el año pasado, la depreciación del peso contribuyó a que los productos argentinos se abarataran medidos en dólares, en un contexto acompañado por cambios en las condiciones comerciales. Este año, en cambio, el tipo de cambio avanzó por debajo de la inflación, lo que comenzó a revertir parte de ese proceso.
Los servicios muestran una dinámica similar. Argentina resulta más cara en el 38% de los casos comparados, frente al 34% registrado en mayo. Los valores aparecen especialmente elevados en determinados servicios, como los alimentos consumidos en restaurantes y los planes de telefonía móvil. En cambio, el país mantiene precios inferiores en rubros como gimnasios, educación preescolar, combustibles, café y taxis.
La comparación cambia según el país de referencia. Frente a Estados Unidos, Australia y Francia, los servicios argentinos continúan siendo relativamente accesibles. La diferencia se reduce al comparar con Brasil y China. Durante el último trimestre, tanto las expensas como las cuotas escolares aumentaron en términos relativos.
El nivel de precios también debe analizarse en relación con los ingresos. El estudio señala que en 2025 el salario industrial formal promedio en Argentina alcanzaba los 1.689 dólares mensuales. Ese valor era superior al de Brasil y México, pero se ubicaba por debajo de los registrados en Australia, Estados Unidos, Corea del Sur y Polonia.
En alimentos, el poder de compra del salario industrial argentino resultaba superior al brasileño para todos los productos relevados, aun cuando Brasil tenía precios más bajos en nueve de las diez categorías comparadas. La situación es diferente en el caso de los automóviles: en Argentina se necesitaban 20 salarios industriales para adquirir uno, frente a 16 en Chile y seis en Estados Unidos.
Una comparación que incluye a 100 países también muestra diferencias importantes según el producto. Argentina aparece como el segundo país más caro del mundo para comprar un vestido de una marca internacional. Las zapatillas deportivas ocupan el octavo puesto y los jeans, el décimo.
En el extremo opuesto, algunos productos y servicios presentan una posición relativa más accesible: el vino de gama media aparece en el puesto 89 del ranking de precios, la cuota mensual de un gimnasio en el 76 y el bife de nalga en el 56.
El relevamiento compara los valores de distintos productos y servicios en Argentina con los de otros nueve países y muestra una reducción importante de la brecha registrada desde el inicio de las mediciones, en marzo de 2025. En ese momento, el mercado argentino resultaba más caro que el resto en el 96% de los casos analizados. El mes pasado, esa proporción había descendido al 74%. El desvío promedio respecto de los demás mercados también se redujo, desde el 91% hasta el 40%.
La evolución fue particularmente marcada en los bienes durables de consumo. Vehículos, motocicletas, electrodomésticos, ropa y calzado continúan presentando, en términos generales, precios superiores a los de otros países, pero la diferencia se redujo respecto de poco más de un año atrás.
Entre los factores señalados para explicar este cambio aparecen una mayor apertura de la economía, la eliminación de restricciones a las importaciones, la reducción de aranceles y algunos recortes de impuestos internos. Estas modificaciones permitieron reducir el precio de numerosos productos, aun frente al incremento en dólares derivado de la evolución del tipo de cambio.
En alimentos y bebidas, en cambio, la tendencia fue diferente. Los precios locales se ubicaron en agosto un 16% por encima del promedio de los otros mercados comparados, mientras que en diciembre esa diferencia había sido de apenas 2%. En los bienes durables, indumentaria y calzado, la brecha promedio actualmente ronda el 40%, frente al 91% registrado en marzo de 2025.
Los alimentos también muestran un cambio respecto de lo ocurrido durante buena parte del año pasado. La proporción de productos en los que Argentina era más cara había bajado del 53% en marzo de 2025 al 39% en diciembre. Desde entonces, la tendencia comenzó a revertirse. Actualmente, el país presenta precios superiores en el 48% de los productos alimenticios incluidos en la comparación.
La diferencia también se observa al comparar mercados específicos. Brasil registra precios inferiores a los argentinos en nueve de los diez alimentos relevados, mientras que China resulta más económica en nueve de cada diez casos.
En promedio, los alimentos incluidos en el estudio costaban un 24% más en Argentina que en otros países hace un año. La brecha se redujo al 2% en diciembre, pero volvió a ampliarse hasta alcanzar el 16% en agosto.
Entre los productos que más incrementaron su precio relativo aparecen las papas, con diferencias de entre 14% y 35%; las gaseosas, entre 3% y 12%; la cerveza, entre 4% y 13%; y el arroz blanco, entre 7% y 17%. En sentido contrario, los huevos registraron una reducción de entre 3% y 7%, mientras que el agua mineral mostró una baja de entre 0% y 5% frente a los valores internacionales.
El informe advierte que las diferencias de precios todavía son relevantes incluso en bienes transables, es decir, aquellos que por sus características deberían presentar valores relativamente similares entre distintos países. Entre los elementos que pueden elevar los precios finales menciona los derechos de importación, las restricciones al ingreso de productos, el IVA, Ingresos Brutos, las tasas municipales y los impuestos específicos.
La evolución del tipo de cambio aparece como otro elemento central. Durante el año pasado, la depreciación del peso contribuyó a que los productos argentinos se abarataran medidos en dólares, en un contexto acompañado por cambios en las condiciones comerciales. Este año, en cambio, el tipo de cambio avanzó por debajo de la inflación, lo que comenzó a revertir parte de ese proceso.
Los servicios muestran una dinámica similar. Argentina resulta más cara en el 38% de los casos comparados, frente al 34% registrado en mayo. Los valores aparecen especialmente elevados en determinados servicios, como los alimentos consumidos en restaurantes y los planes de telefonía móvil. En cambio, el país mantiene precios inferiores en rubros como gimnasios, educación preescolar, combustibles, café y taxis.
La comparación cambia según el país de referencia. Frente a Estados Unidos, Australia y Francia, los servicios argentinos continúan siendo relativamente accesibles. La diferencia se reduce al comparar con Brasil y China. Durante el último trimestre, tanto las expensas como las cuotas escolares aumentaron en términos relativos.
El nivel de precios también debe analizarse en relación con los ingresos. El estudio señala que en 2025 el salario industrial formal promedio en Argentina alcanzaba los 1.689 dólares mensuales. Ese valor era superior al de Brasil y México, pero se ubicaba por debajo de los registrados en Australia, Estados Unidos, Corea del Sur y Polonia.
En alimentos, el poder de compra del salario industrial argentino resultaba superior al brasileño para todos los productos relevados, aun cuando Brasil tenía precios más bajos en nueve de las diez categorías comparadas. La situación es diferente en el caso de los automóviles: en Argentina se necesitaban 20 salarios industriales para adquirir uno, frente a 16 en Chile y seis en Estados Unidos.
Una comparación que incluye a 100 países también muestra diferencias importantes según el producto. Argentina aparece como el segundo país más caro del mundo para comprar un vestido de una marca internacional. Las zapatillas deportivas ocupan el octavo puesto y los jeans, el décimo.
En el extremo opuesto, algunos productos y servicios presentan una posición relativa más accesible: el vino de gama media aparece en el puesto 89 del ranking de precios, la cuota mensual de un gimnasio en el 76 y el bife de nalga en el 56.













