Desde el Centro de Industriales Panaderos de Merlo advirtieron que la situación genera incertidumbre entre los comercios del sector, que enfrentan además una fuerte caída de las ventas y un incremento de los costos operativos.
El titular de la entidad señaló que las panaderías se encuentran expuestas a un escenario que escapa a sus posibilidades de control y recordó que situaciones similares ya se habían registrado en el pasado, aunque entonces existían mecanismos de diálogo con las autoridades comerciales para evitar problemas de abastecimiento.
Según explicó, la desaparición de esos mecanismos dejó a los establecimientos sin certezas respecto de cuándo podrán conseguir harina ni cuál será el precio de la materia prima. La preocupación se concentra en la posibilidad de que los aumentos del trigo terminen trasladándose al costo de producción.
Los datos de la Bolsa de Comercio de Rosario muestran que la tonelada de trigo pasó de $335.250 el 21 de agosto a $356.200 el 27 de agosto. El incremento superó el 6% en pocos días y se acercó al 17% respecto de los valores registrados a fines de julio.
El escenario genera preocupación pese a que la campaña de trigo 2025-2026 fue récord. Los molinos recibieron entre 25,5 y 27,8 millones de toneladas, más de 8 millones por encima del volumen de la campaña anterior.
El problema para las panaderías es que el incremento de la harina se produce en un contexto en el que resulta difícil trasladar los mayores costos al precio final. En octubre de 2023, una bolsa de harina de 25 kilos costaba alrededor de $2.300, mientras que actualmente su valor se ubica entre $17.000 y $22.000. Esto representa un aumento cercano al 1.000%.
En el mismo período también se incrementaron con fuerza los costos de servicios como gas, electricidad y agua. Sin embargo, los precios de los productos de panadería acumularon una suba de poco más del 200% en casi tres años, según el relevamiento citado por el sector.
A la suba de los costos se suma la contracción de las ventas. Datos del sector indican que el consumo de pan tradicional cayó alrededor de un 60% en los últimos años, mientras que las ventas de facturas y productos de pastelería registraron descensos de entre 80% y 85%.
La situación forma parte de una caída más amplia del consumo de alimentos. De acuerdo con el último informe de ventas minoristas de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa, las ventas del rubro Alimentos y Bebidas disminuyeron 5,4% interanual en julio, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de las tarifas de los servicios.
El deterioro también tuvo impacto sobre la cantidad de comercios y puestos de trabajo. Según datos del sector panadero, desde la llegada de Javier Milei al Gobierno cerraron unas 3.000 panaderías en todo el país y se perdieron alrededor de 17.000 empleos. En la provincia de Buenos Aires, durante 2025 dejaron de funcionar más de 620 establecimientos.
Las perspectivas para este año tampoco resultan alentadoras para los comerciantes, que enfrentan simultáneamente mayores costos, menor consumo y dificultades para acceder a materias primas.
En paralelo, el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, difundió datos sobre la evolución del consumo en la provincia. En comparación con 2025, las ventas en supermercados registraron una caída superior a tres puntos porcentuales durante 2026 y se ubicaron casi diez puntos por debajo del nivel de diciembre de 2023.
En los centros de compras, las ventas también disminuyeron: acumularon una baja cercana al 5% frente al año anterior y del 6,7% en comparación con 2023.
Desde el Centro de Industriales Panaderos de Merlo advirtieron que la situación genera incertidumbre entre los comercios del sector, que enfrentan además una fuerte caída de las ventas y un incremento de los costos operativos.
El titular de la entidad señaló que las panaderías se encuentran expuestas a un escenario que escapa a sus posibilidades de control y recordó que situaciones similares ya se habían registrado en el pasado, aunque entonces existían mecanismos de diálogo con las autoridades comerciales para evitar problemas de abastecimiento.
Según explicó, la desaparición de esos mecanismos dejó a los establecimientos sin certezas respecto de cuándo podrán conseguir harina ni cuál será el precio de la materia prima. La preocupación se concentra en la posibilidad de que los aumentos del trigo terminen trasladándose al costo de producción.
Los datos de la Bolsa de Comercio de Rosario muestran que la tonelada de trigo pasó de $335.250 el 21 de agosto a $356.200 el 27 de agosto. El incremento superó el 6% en pocos días y se acercó al 17% respecto de los valores registrados a fines de julio.
El escenario genera preocupación pese a que la campaña de trigo 2025-2026 fue récord. Los molinos recibieron entre 25,5 y 27,8 millones de toneladas, más de 8 millones por encima del volumen de la campaña anterior.
El problema para las panaderías es que el incremento de la harina se produce en un contexto en el que resulta difícil trasladar los mayores costos al precio final. En octubre de 2023, una bolsa de harina de 25 kilos costaba alrededor de $2.300, mientras que actualmente su valor se ubica entre $17.000 y $22.000. Esto representa un aumento cercano al 1.000%.
En el mismo período también se incrementaron con fuerza los costos de servicios como gas, electricidad y agua. Sin embargo, los precios de los productos de panadería acumularon una suba de poco más del 200% en casi tres años, según el relevamiento citado por el sector.
A la suba de los costos se suma la contracción de las ventas. Datos del sector indican que el consumo de pan tradicional cayó alrededor de un 60% en los últimos años, mientras que las ventas de facturas y productos de pastelería registraron descensos de entre 80% y 85%.
La situación forma parte de una caída más amplia del consumo de alimentos. De acuerdo con el último informe de ventas minoristas de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa, las ventas del rubro Alimentos y Bebidas disminuyeron 5,4% interanual en julio, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de las tarifas de los servicios.
El deterioro también tuvo impacto sobre la cantidad de comercios y puestos de trabajo. Según datos del sector panadero, desde la llegada de Javier Milei al Gobierno cerraron unas 3.000 panaderías en todo el país y se perdieron alrededor de 17.000 empleos. En la provincia de Buenos Aires, durante 2025 dejaron de funcionar más de 620 establecimientos.
Las perspectivas para este año tampoco resultan alentadoras para los comerciantes, que enfrentan simultáneamente mayores costos, menor consumo y dificultades para acceder a materias primas.
En paralelo, el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, difundió datos sobre la evolución del consumo en la provincia. En comparación con 2025, las ventas en supermercados registraron una caída superior a tres puntos porcentuales durante 2026 y se ubicaron casi diez puntos por debajo del nivel de diciembre de 2023.
En los centros de compras, las ventas también disminuyeron: acumularon una baja cercana al 5% frente al año anterior y del 6,7% en comparación con 2023.












