La senadora reunió en Palermo a un grupo de sus colaboradores y diputados que responden políticamente a ella, luego de que el Gobierno suspendiera una reunión de su mesa política. El encuentro terminó con una fotografía grupal que comenzó a circular como una demostración de la estructura legislativa que busca consolidar la exministra de Seguridad.
La imagen fue difundida por uno de los legisladores presentes y mostró a Bullrich en el centro de un grupo de dirigentes que integran su espacio. La intención fue transmitir un mensaje hacia el interior del oficialismo: la senadora pretende tener capacidad de negociación propia y participar de las decisiones políticas, más allá de los cargos que pueda obtener su sector.
Uno de los elementos que llamó la atención durante el encuentro fue la escarapela cuadrada que llevaba Bullrich. Se trata de un obsequio que había recibido para su cumpleaños, con un diseño basado en el sistema de identificación de colores Pantone. El detalle también fue interpretado dentro de su entorno como parte de una búsqueda de identidad política diferenciada, sin abandonar su pertenencia al Gobierno.
La estrategia tiene antecedentes en los desacuerdos que mantuvo con funcionarios nacionales. El 11 de junio, Bullrich había cuestionado las inconsistencias detectadas en la declaración jurada de Manuel Adorni y sostuvo que se trataba de una omisión ética. Ese mismo día recibió el saludo del Presidente durante su festejo de cumpleaños, al que también asistió Karina Milei.
Aunque desde su entorno descartan una ruptura con el oficialismo, la senadora pretende llegar a la negociación electoral de 2027 con mayor capacidad para establecer condiciones. Entre sus objetivos figura conseguir participación en ministerios, secretarías, listas legislativas y decisiones estratégicas de campaña. En su espacio consideran que durante las elecciones de 2025 tuvieron una intervención limitada y buscan evitar que vuelva a repetirse ese escenario.
En la Casa Rosada todavía contemplan a Bullrich como una posible integrante de una fórmula presidencial encabezada por Milei, en el lugar de candidata a vicepresidenta. Sin embargo, también analizan alternativas vinculadas con dirigentes del interior y sectores cercanos a los gobernadores. Las definiciones, por ahora, quedarían postergadas hasta el verano, con enero como fecha de referencia para ordenar el esquema electoral.
En paralelo, Bullrich comenzó a desarrollar una agenda económica propia. Mantiene contactos con economistas y su equipo anticipa que algunos referentes de ese ámbito tendrán mayor exposición pública. El objetivo es incorporar propuestas vinculadas con la recuperación del consumo y la situación de las empresas, sin abandonar necesariamente el equilibrio fiscal que sostiene el Presidente.
La discusión sobre el armado electoral también atraviesa las relaciones entre el oficialismo y los gobernadores. Dentro del sector que conduce Karina Milei existen reparos sobre la velocidad con la que avanzan las negociaciones impulsadas por Diego Santilli. La preocupación pasa por la posibilidad de conceder demasiados espacios políticos antes de conocer la verdadera capacidad electoral del oficialismo.
Las diferencias internas provocaron llamados y reproches entre dirigentes, aunque desde los sectores involucrados niegan que exista un enfrentamiento abierto. La conducción partidaria busca ampliar su margen de negociación y evitar compromisos anticipados, especialmente en lo referido a la distribución de lugares en las listas.
Mientras tanto, el peronismo también comenzó a desarrollar movimientos con vistas a 2027. Sergio Massa recibió en sus oficinas de Retiro a integrantes del equipo que participó de la campaña presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. Durante el encuentro intercambiaron experiencias sobre comunicación política, movilización electoral y las estrategias utilizadas para revertir el resultado de la primera vuelta.
En esa reunión, el exministro de Economía describió su actual función como la de un articulador político. Su intención sería contribuir a construir una alternativa electoral frente a Milei, aunque por el momento no anunció una eventual candidatura presidencial.
Uno de los ejes de la conversación fue la posibilidad de trasladar a la Argentina algunas herramientas utilizadas durante la campaña brasileña. En el espacio de Massa consideran que la oposición debe concentrar el debate en las consecuencias económicas y sociales del modelo libertario, en lugar de anticipar una disputa por las candidaturas.
La estrategia contempla instalar discusiones sobre jubilaciones, ingresos y condiciones de vida, además de impulsar iniciativas parlamentarias como la restitución de la Ley de Tierras. La intención es generar una discusión sobre las políticas del Gobierno sin confrontar directamente con quienes acompañaron electoralmente a Milei en 2023.
Otro aspecto abordado fue la utilización de herramientas digitales para ampliar la llegada a distintos sectores de la sociedad. Entre las experiencias compartidas se destacó el funcionamiento de comunidades de WhatsApp durante la campaña brasileña. Desde el entorno del exministro consideran que una futura construcción opositora deberá combinar presencia territorial, comunicación directa y dirigentes capaces de acercarse a sectores que actualmente no se sienten representados por el peronismo.
También se anticipa una mayor exposición de referentes económicos del espacio durante los próximos meses. Durante la reunión se mencionó la posibilidad de una comunicación telefónica con Lula, aunque no hubo una confirmación pública independiente de ese contacto. Los participantes acordaron volver a encontrarse durante la asunción del mandatario brasileño, prevista para el 5 de enero.
En paralelo, Cristina Kirchner recibió a los estrategas brasileños en el domicilio de San José 1111. La expresidenta había seguido de cerca las elecciones legislativas de Estados Unidos y sus resultados, particularmente los triunfos demócratas en Texas y la recuperación del control de la Cámara de Representantes.
En su entorno consideran que el retroceso republicano podría tener consecuencias sobre la relación entre Milei y Donald Trump, especialmente en materia de financiamiento y vínculos políticos. Esa lectura se suma a las distintas interpretaciones que conviven dentro del peronismo sobre el escenario internacional y sus posibles efectos en la Argentina.
En el plano interno, el espacio opositor continúa debatiendo su conducción. Axel Kicillof mantiene abierta la posibilidad de competir en una interna, mientras Massa concentra sus esfuerzos en ampliar alianzas y construir una estructura política más amplia.
Las diferencias dentro del oficialismo también quedaron expuestas en el tratamiento del proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional, impulsado por Santiago Caputo. La iniciativa consiguió dictamen en Diputados el 27 de octubre, con 60 firmas de las comisiones de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores, aunque para conseguir ese respaldo el Gobierno debió aceptar modificaciones.
La propuesta todavía está sujeta a cambios antes de llegar al recinto. Aunque inicialmente se había previsto una sesión para el 12 de noviembre, los movimientos legislativos comenzaron a orientarse hacia el día 18.
Uno de los puntos que genera mayores diferencias es la creación del Consejo de Seguridad Nacional, un organismo que sería presidido por Milei y tendría atribuciones para coordinar políticas de defensa, inteligencia, protección de infraestructura crítica y control de espacios estratégicos.
El diseño de esa estructura provocó cuestionamientos dentro del oficialismo por la influencia que podría adquirir Santiago Caputo. El sector alineado con Karina Milei y los Menem objeta el alcance de las atribuciones previstas y cuestiona la posibilidad de que el nuevo organismo concentre decisiones que actualmente dependen de distintas áreas del Estado.
La incorporación del Ministerio de Seguridad Interior como integrante permanente del Consejo fue otro de los puntos de conflicto. El texto que obtuvo dictamen también contempla la participación de la Jefatura de Gabinete, Cancillería, Defensa, Economía, la Secretaría Legal y Técnica y la SIDE.
La discusión por la presencia permanente de Seguridad derivó en fuertes diferencias durante las negociaciones. Mientras un sector se había opuesto a esa incorporación, otros dirigentes impulsaron su inclusión en la estructura. Los desacuerdos también alcanzaron el régimen de sanciones previsto para las empresas vinculadas con la explotación de recursos naturales en las Islas Malvinas, que contempla multas calculadas en función del precio del petróleo, inhabilitaciones y posibles consecuencias penales.
Las disputas por la iniciativa de Defensa se suman a otros desacuerdos que todavía no encontraron una resolución dentro del Gobierno. Uno de ellos está relacionado con la Ley de Discapacidad, cuyo impacto fiscal generó diferencias entre los responsables de las negociaciones parlamentarias y el equipo económico.
A ese escenario se agregó el retroceso del proyecto de Ley de Competitividad Financiera, una reforma de 240 artículos que había sido elaborada durante meses y presentada ante la conducción oficialista por Federico Sturzenegger. La iniciativa llegó a Diputados, pero posteriormente fue retirada luego de que se conociera un artículo que modificaba el tratamiento impositivo de los CEDEARs.
Por último, el Gobierno busca avanzar con su agenda bilateral con Estados Unidos, pese a los cambios políticos derivados de las elecciones legislativas de ese país. La intención oficial es enviar durante noviembre el acuerdo comercial al Congreso y continuar con los instrumentos pendientes de la relación entre ambos gobiernos.
Sin embargo, los resultados electorales estadounidenses todavía no generaron una interpretación unificada dentro del oficialismo sobre sus posibles consecuencias para el vínculo entre Milei y Trump. En ese contexto, las tensiones por el armado político, las negociaciones parlamentarias y la estrategia electoral continúan sin resolverse, mientras la mesa de campaña libertaria permanece sin volver a reunirse.
La senadora reunió en Palermo a un grupo de sus colaboradores y diputados que responden políticamente a ella, luego de que el Gobierno suspendiera una reunión de su mesa política. El encuentro terminó con una fotografía grupal que comenzó a circular como una demostración de la estructura legislativa que busca consolidar la exministra de Seguridad.
La imagen fue difundida por uno de los legisladores presentes y mostró a Bullrich en el centro de un grupo de dirigentes que integran su espacio. La intención fue transmitir un mensaje hacia el interior del oficialismo: la senadora pretende tener capacidad de negociación propia y participar de las decisiones políticas, más allá de los cargos que pueda obtener su sector.
Uno de los elementos que llamó la atención durante el encuentro fue la escarapela cuadrada que llevaba Bullrich. Se trata de un obsequio que había recibido para su cumpleaños, con un diseño basado en el sistema de identificación de colores Pantone. El detalle también fue interpretado dentro de su entorno como parte de una búsqueda de identidad política diferenciada, sin abandonar su pertenencia al Gobierno.
La estrategia tiene antecedentes en los desacuerdos que mantuvo con funcionarios nacionales. El 11 de junio, Bullrich había cuestionado las inconsistencias detectadas en la declaración jurada de Manuel Adorni y sostuvo que se trataba de una omisión ética. Ese mismo día recibió el saludo del Presidente durante su festejo de cumpleaños, al que también asistió Karina Milei.
Aunque desde su entorno descartan una ruptura con el oficialismo, la senadora pretende llegar a la negociación electoral de 2027 con mayor capacidad para establecer condiciones. Entre sus objetivos figura conseguir participación en ministerios, secretarías, listas legislativas y decisiones estratégicas de campaña. En su espacio consideran que durante las elecciones de 2025 tuvieron una intervención limitada y buscan evitar que vuelva a repetirse ese escenario.
En la Casa Rosada todavía contemplan a Bullrich como una posible integrante de una fórmula presidencial encabezada por Milei, en el lugar de candidata a vicepresidenta. Sin embargo, también analizan alternativas vinculadas con dirigentes del interior y sectores cercanos a los gobernadores. Las definiciones, por ahora, quedarían postergadas hasta el verano, con enero como fecha de referencia para ordenar el esquema electoral.
En paralelo, Bullrich comenzó a desarrollar una agenda económica propia. Mantiene contactos con economistas y su equipo anticipa que algunos referentes de ese ámbito tendrán mayor exposición pública. El objetivo es incorporar propuestas vinculadas con la recuperación del consumo y la situación de las empresas, sin abandonar necesariamente el equilibrio fiscal que sostiene el Presidente.
La discusión sobre el armado electoral también atraviesa las relaciones entre el oficialismo y los gobernadores. Dentro del sector que conduce Karina Milei existen reparos sobre la velocidad con la que avanzan las negociaciones impulsadas por Diego Santilli. La preocupación pasa por la posibilidad de conceder demasiados espacios políticos antes de conocer la verdadera capacidad electoral del oficialismo.
Las diferencias internas provocaron llamados y reproches entre dirigentes, aunque desde los sectores involucrados niegan que exista un enfrentamiento abierto. La conducción partidaria busca ampliar su margen de negociación y evitar compromisos anticipados, especialmente en lo referido a la distribución de lugares en las listas.
Mientras tanto, el peronismo también comenzó a desarrollar movimientos con vistas a 2027. Sergio Massa recibió en sus oficinas de Retiro a integrantes del equipo que participó de la campaña presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. Durante el encuentro intercambiaron experiencias sobre comunicación política, movilización electoral y las estrategias utilizadas para revertir el resultado de la primera vuelta.
En esa reunión, el exministro de Economía describió su actual función como la de un articulador político. Su intención sería contribuir a construir una alternativa electoral frente a Milei, aunque por el momento no anunció una eventual candidatura presidencial.
Uno de los ejes de la conversación fue la posibilidad de trasladar a la Argentina algunas herramientas utilizadas durante la campaña brasileña. En el espacio de Massa consideran que la oposición debe concentrar el debate en las consecuencias económicas y sociales del modelo libertario, en lugar de anticipar una disputa por las candidaturas.
La estrategia contempla instalar discusiones sobre jubilaciones, ingresos y condiciones de vida, además de impulsar iniciativas parlamentarias como la restitución de la Ley de Tierras. La intención es generar una discusión sobre las políticas del Gobierno sin confrontar directamente con quienes acompañaron electoralmente a Milei en 2023.
Otro aspecto abordado fue la utilización de herramientas digitales para ampliar la llegada a distintos sectores de la sociedad. Entre las experiencias compartidas se destacó el funcionamiento de comunidades de WhatsApp durante la campaña brasileña. Desde el entorno del exministro consideran que una futura construcción opositora deberá combinar presencia territorial, comunicación directa y dirigentes capaces de acercarse a sectores que actualmente no se sienten representados por el peronismo.
También se anticipa una mayor exposición de referentes económicos del espacio durante los próximos meses. Durante la reunión se mencionó la posibilidad de una comunicación telefónica con Lula, aunque no hubo una confirmación pública independiente de ese contacto. Los participantes acordaron volver a encontrarse durante la asunción del mandatario brasileño, prevista para el 5 de enero.
En paralelo, Cristina Kirchner recibió a los estrategas brasileños en el domicilio de San José 1111. La expresidenta había seguido de cerca las elecciones legislativas de Estados Unidos y sus resultados, particularmente los triunfos demócratas en Texas y la recuperación del control de la Cámara de Representantes.
En su entorno consideran que el retroceso republicano podría tener consecuencias sobre la relación entre Milei y Donald Trump, especialmente en materia de financiamiento y vínculos políticos. Esa lectura se suma a las distintas interpretaciones que conviven dentro del peronismo sobre el escenario internacional y sus posibles efectos en la Argentina.
En el plano interno, el espacio opositor continúa debatiendo su conducción. Axel Kicillof mantiene abierta la posibilidad de competir en una interna, mientras Massa concentra sus esfuerzos en ampliar alianzas y construir una estructura política más amplia.
Las diferencias dentro del oficialismo también quedaron expuestas en el tratamiento del proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional, impulsado por Santiago Caputo. La iniciativa consiguió dictamen en Diputados el 27 de octubre, con 60 firmas de las comisiones de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores, aunque para conseguir ese respaldo el Gobierno debió aceptar modificaciones.
La propuesta todavía está sujeta a cambios antes de llegar al recinto. Aunque inicialmente se había previsto una sesión para el 12 de noviembre, los movimientos legislativos comenzaron a orientarse hacia el día 18.
Uno de los puntos que genera mayores diferencias es la creación del Consejo de Seguridad Nacional, un organismo que sería presidido por Milei y tendría atribuciones para coordinar políticas de defensa, inteligencia, protección de infraestructura crítica y control de espacios estratégicos.
El diseño de esa estructura provocó cuestionamientos dentro del oficialismo por la influencia que podría adquirir Santiago Caputo. El sector alineado con Karina Milei y los Menem objeta el alcance de las atribuciones previstas y cuestiona la posibilidad de que el nuevo organismo concentre decisiones que actualmente dependen de distintas áreas del Estado.
La incorporación del Ministerio de Seguridad Interior como integrante permanente del Consejo fue otro de los puntos de conflicto. El texto que obtuvo dictamen también contempla la participación de la Jefatura de Gabinete, Cancillería, Defensa, Economía, la Secretaría Legal y Técnica y la SIDE.
La discusión por la presencia permanente de Seguridad derivó en fuertes diferencias durante las negociaciones. Mientras un sector se había opuesto a esa incorporación, otros dirigentes impulsaron su inclusión en la estructura. Los desacuerdos también alcanzaron el régimen de sanciones previsto para las empresas vinculadas con la explotación de recursos naturales en las Islas Malvinas, que contempla multas calculadas en función del precio del petróleo, inhabilitaciones y posibles consecuencias penales.
Las disputas por la iniciativa de Defensa se suman a otros desacuerdos que todavía no encontraron una resolución dentro del Gobierno. Uno de ellos está relacionado con la Ley de Discapacidad, cuyo impacto fiscal generó diferencias entre los responsables de las negociaciones parlamentarias y el equipo económico.
A ese escenario se agregó el retroceso del proyecto de Ley de Competitividad Financiera, una reforma de 240 artículos que había sido elaborada durante meses y presentada ante la conducción oficialista por Federico Sturzenegger. La iniciativa llegó a Diputados, pero posteriormente fue retirada luego de que se conociera un artículo que modificaba el tratamiento impositivo de los CEDEARs.
Por último, el Gobierno busca avanzar con su agenda bilateral con Estados Unidos, pese a los cambios políticos derivados de las elecciones legislativas de ese país. La intención oficial es enviar durante noviembre el acuerdo comercial al Congreso y continuar con los instrumentos pendientes de la relación entre ambos gobiernos.
Sin embargo, los resultados electorales estadounidenses todavía no generaron una interpretación unificada dentro del oficialismo sobre sus posibles consecuencias para el vínculo entre Milei y Trump. En ese contexto, las tensiones por el armado político, las negociaciones parlamentarias y la estrategia electoral continúan sin resolverse, mientras la mesa de campaña libertaria permanece sin volver a reunirse.













