Durante una conferencia de prensa realizada en el Museo de Luján, el mandatario calificó la llegada del pontífice como un acontecimiento histórico para la provincia de Buenos Aires y expresó su satisfacción por recibirlo. Del encuentro también participaron el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, y el intendente local, Leonardo Boto.
Kicillof consideró que la visita trasciende el plano religioso y representa una oportunidad para reflexionar sobre las condiciones sociales y económicas del país. En ese sentido, destacó que León XIV pone en discusión problemáticas como la pobreza, la exclusión, la dignidad del trabajo y los desafíos derivados del desarrollo tecnológico.
El gobernador cuestionó los modelos de crecimiento que no se traducen en mejoras concretas para la población y sostuvo que el progreso económico y científico debe tener como objetivo elevar la calidad de vida de las personas. También advirtió sobre los efectos de la concentración de la riqueza y la exclusión social.
En su exposición, vinculó el mensaje del actual pontífice con el legado de Francisco y señaló que sus planteos sobre justicia social, solidaridad y protección de los sectores más humildes mantienen plena vigencia. Asimismo, recordó que el anterior Papa no pudo concretar su regreso a la Argentina y manifestó que espera que su mensaje y sus luchas estén presentes durante estos días.
Otro de los aspectos que destacó fue la inclusión del Pequeño Cottolengo Don Orione, ubicado en el partido bonaerense de Almirante Brown, dentro de las actividades previstas para León XIV. Para Kicillof, esta visita refleja las prioridades del pontífice y su interés por acercarse a las personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
El mandatario también manifestó su expectativa de que la llegada del Papa no quede limitada a las celebraciones religiosas, sino que permita abrir un debate colectivo sobre el presente y el futuro del país. En ese marco, reafirmó el compromiso de la administración bonaerense con los valores de solidaridad y rechazo a cualquier forma de indiferencia o crueldad.
En paralelo, el gobernador presentó el esquema de asistencia y seguridad que se implementará durante la misa papal, prevista para el miércoles 11 de noviembre a las 10 en la plaza de la Basílica de Nuestra Señora de Luján. El operativo será coordinado entre el Gobierno provincial, el municipio y la Iglesia.
Según detalló, más de 30.000 personas, entre voluntarios y trabajadores de distintas áreas estatales, estarán disponibles para acompañar a los fieles durante la jornada. El dispositivo incluirá 51 postas de cuidado, 15 puestos médicos de mayor complejidad y ocho hospitales de referencia para responder ante posibles emergencias.
También se dispondrán cuatro hospitales de campaña, 45 ambulancias, ocho unidades sanitarias móviles y dos helicópteros sanitarios para eventuales traslados. A estos recursos se sumarán 30 carpas eucarísticas, puestos de hidratación, sanitarios y pantallas gigantes en los sectores destinados a la concentración de asistentes.
En la organización intervendrán los ministerios bonaerenses de Seguridad, Salud y Transporte, junto con Defensa Civil, la Policía Bonaerense y la empresa provincial de aguas.
Kicillof explicó que la planificación comenzó varias semanas antes y que las tareas de coordinación se intensificaron una vez confirmada la visita papal. El objetivo, señaló, es garantizar las condiciones necesarias para recibir a una convocatoria que se espera de gran magnitud.
Por último, recomendó a los asistentes consultar previamente el sitio oficial habilitado por el Gobierno provincial, donde estarán disponibles los datos sobre rutas, accesos y ubicación de los puestos sanitarios y de seguridad.
Durante una conferencia de prensa realizada en el Museo de Luján, el mandatario calificó la llegada del pontífice como un acontecimiento histórico para la provincia de Buenos Aires y expresó su satisfacción por recibirlo. Del encuentro también participaron el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, y el intendente local, Leonardo Boto.
Kicillof consideró que la visita trasciende el plano religioso y representa una oportunidad para reflexionar sobre las condiciones sociales y económicas del país. En ese sentido, destacó que León XIV pone en discusión problemáticas como la pobreza, la exclusión, la dignidad del trabajo y los desafíos derivados del desarrollo tecnológico.
El gobernador cuestionó los modelos de crecimiento que no se traducen en mejoras concretas para la población y sostuvo que el progreso económico y científico debe tener como objetivo elevar la calidad de vida de las personas. También advirtió sobre los efectos de la concentración de la riqueza y la exclusión social.
En su exposición, vinculó el mensaje del actual pontífice con el legado de Francisco y señaló que sus planteos sobre justicia social, solidaridad y protección de los sectores más humildes mantienen plena vigencia. Asimismo, recordó que el anterior Papa no pudo concretar su regreso a la Argentina y manifestó que espera que su mensaje y sus luchas estén presentes durante estos días.
Otro de los aspectos que destacó fue la inclusión del Pequeño Cottolengo Don Orione, ubicado en el partido bonaerense de Almirante Brown, dentro de las actividades previstas para León XIV. Para Kicillof, esta visita refleja las prioridades del pontífice y su interés por acercarse a las personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
El mandatario también manifestó su expectativa de que la llegada del Papa no quede limitada a las celebraciones religiosas, sino que permita abrir un debate colectivo sobre el presente y el futuro del país. En ese marco, reafirmó el compromiso de la administración bonaerense con los valores de solidaridad y rechazo a cualquier forma de indiferencia o crueldad.
En paralelo, el gobernador presentó el esquema de asistencia y seguridad que se implementará durante la misa papal, prevista para el miércoles 11 de noviembre a las 10 en la plaza de la Basílica de Nuestra Señora de Luján. El operativo será coordinado entre el Gobierno provincial, el municipio y la Iglesia.
Según detalló, más de 30.000 personas, entre voluntarios y trabajadores de distintas áreas estatales, estarán disponibles para acompañar a los fieles durante la jornada. El dispositivo incluirá 51 postas de cuidado, 15 puestos médicos de mayor complejidad y ocho hospitales de referencia para responder ante posibles emergencias.
También se dispondrán cuatro hospitales de campaña, 45 ambulancias, ocho unidades sanitarias móviles y dos helicópteros sanitarios para eventuales traslados. A estos recursos se sumarán 30 carpas eucarísticas, puestos de hidratación, sanitarios y pantallas gigantes en los sectores destinados a la concentración de asistentes.
En la organización intervendrán los ministerios bonaerenses de Seguridad, Salud y Transporte, junto con Defensa Civil, la Policía Bonaerense y la empresa provincial de aguas.
Kicillof explicó que la planificación comenzó varias semanas antes y que las tareas de coordinación se intensificaron una vez confirmada la visita papal. El objetivo, señaló, es garantizar las condiciones necesarias para recibir a una convocatoria que se espera de gran magnitud.
Por último, recomendó a los asistentes consultar previamente el sitio oficial habilitado por el Gobierno provincial, donde estarán disponibles los datos sobre rutas, accesos y ubicación de los puestos sanitarios y de seguridad.













