Con el dictamen sobre propiedad privada ya obtenido, el oficialismo se prepara para avanzar en el debate de la ley de reforma electoral solicitada por la Casa Rosada. Sin embargo, este progreso se ve entorpecido por tensiones internas persistentes.
El Ejecutivo presentó un proyecto al Senado el 22 de abril y, al acercarse el primer mes desde su envío, ha recibido escaso tratamiento en comisión. Solo ha habido una reunión informativa de la Comisión de Asuntos Constitucionales, presidida por el senador oficialista Agustín Coto de Tierra del Fuego, en la que participó Luz Landivar, asesora del Gobierno y ex directora nacional electoral. Desde entonces, no se ha convocado a más reuniones para discutir el asunto.
La lentitud en el proceso —inusual para los proyectos del Ejecutivo, especialmente aquellos vinculados al área de la Secretaría General de la Presidencia— se debe a la falta de apoyo de los aliados parlamentarios.
El proyecto oficial incluye varios puntos, pero dos generan malestar en los bloques dialoguistas, que anticiparon que no lo respaldarán. El primero es la eliminación de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), y el segundo, la inclusión de Ficha Limpia como parte del proyecto en lugar de presentarlo como un proyecto de ley independiente.
En este contexto, la jefa del bloque del PRO, Patricia Bullrich, utilizó su experiencia política y propuso abrir un debate amplio. La respuesta desde la Casa Rosada fue clara: el proyecto presentado es el único que se considerará.
No obstante, Bullrich, quien ha jugado en varias ocasiones sus cartas de manera estratégica, mantiene conversaciones con la oposición para encontrar una alternativa y parece haber hallado una posible solución. Según fuentes, están intentando












