El proyecto contempla la rehabilitación de vías existentes que vinculan Ayacucho, Tandil, Balcarce y Lobería con Quequén y Necochea. El planteo fue presentado formalmente en agosto ante el Gobierno nacional, con el objetivo de que la recuperación de los ramales sea considerada dentro de los futuros contratos ferroviarios.
La discusión adquirió relevancia luego de que la Nación extendiera la continuidad de Ferrosur Roca hasta el 10 de septiembre de 2027, o hasta que se concrete una nueva contratación si ocurre antes. La medida, oficializada mediante la Resolución 1498/2026 del Ministerio de Economía, postergó el vencimiento que estaba previsto para septiembre de 2026 y mantiene abierta la definición sobre el futuro operador de la Línea General Roca.
Para los municipios involucrados, el nuevo calendario representa una oportunidad para incorporar el corredor a los próximos pliegos de concesión antes de que se cierre el esquema contractual. Según lo informado por la Municipalidad de Lobería, desde el Gobierno nacional se comprometieron a analizar la propuesta, aunque hasta el momento no se anunció una licitación específica para reconstruir las vías ni un cronograma de trabajos.
El principal argumento económico es el crecimiento de la actividad portuaria. Durante 2025, Puerto Quequén movilizó 9.009.768 toneladas, un récord histórico, con productos como soja, cebada, maíz y trigo entre sus principales exportaciones. El volumen requiere una logística capaz de trasladar grandes cantidades de mercadería desde las zonas productivas hasta las terminales.
Actualmente, el corredor ferroviario que se pretende recuperar no participa del transporte de esas cargas. Según las estimaciones vinculadas con la actividad portuaria, el movimiento registrado durante el año pasado implicó unos 281.824 viajes de camiones.
La reactivación del tren podría ofrecer una alternativa para trasladar granos y otras mercancías, aunque no supondría reemplazar automáticamente todos esos recorridos. La viabilidad dependerá del estado de la infraestructura, las inversiones necesarias, las tarifas, la disponibilidad de vagones y las instalaciones para cargar y descargar productos.
La propuesta comprende dos trayectos que confluyen en Tamangueyú, dentro del partido de Lobería. El primero une Ayacucho, San Agustín, Tamangueyú, Quequén y Necochea, con una extensión aproximada de 194 kilómetros. El segundo conecta Tandil con Lobería y Tamangueyú, a lo largo de unos 156 kilómetros.
Uno de los principales obstáculos es que el corredor lleva casi tres décadas sin actividad regular. Por eso, antes de determinar cuánto podría transportar, será necesario evaluar el estado de las vías, los puentes y las estaciones, además de identificar los sectores que requieren reparaciones o reconstrucción.
En ese sentido, los intendentes solicitaron a la Administración de Infraestructuras Ferroviarias un relevamiento técnico integral que permita establecer las intervenciones necesarias y calcular sus costos. Hasta ahora no existe una cifra oficial de inversión ni una estimación definitiva de la capacidad anual de transporte.
La iniciativa es impulsada por los intendentes de Lobería, Pablo Barrena; Tandil, Miguel Lunghi; Balcarce, Esteban Reino; y Ayacucho, Emilio Cordonnier. También participa de las gestiones el exintendente de Lobería Juan José Fioramonti, quien sostiene desde hace años el reclamo por la recuperación del servicio.
Durante una reunión con el secretario de Transporte, los representantes municipales solicitaron la inclusión del corredor en el futuro esquema contractual, junto con el estudio técnico de la infraestructura y una evaluación de su potencial para integrar las distintas zonas productivas con el puerto.
Otro de los puntos en discusión es la eventual aplicación del régimen de Acceso Abierto. Este mecanismo permitiría que distintos operadores utilicen la infraestructura ferroviaria bajo determinadas condiciones, en caso de que el concesionario no priorice la recuperación del ramal. Su implementación, sin embargo, dependerá de las decisiones que adopte el Gobierno nacional.
Los municipios sostienen que el financiamiento no necesariamente debe recaer por completo en el Estado y plantean la posibilidad de que el futuro concesionario u otro actor privado participe de la inversión y la operación del servicio. La Nación, por su parte, tendría a su cargo la definición del marco regulatorio y el control de su cumplimiento.
El interés también está vinculado con el volumen de producción regional. Las cooperativas asociadas a la Asociación de Cooperativas Argentinas señalaron que las entidades de la zona exportan en conjunto alrededor de tres millones de toneladas anuales a través de Puerto Quequén. Ese movimiento refleja la dimensión de la actividad, aunque no implica que toda la carga pueda trasladarse por ferrocarril.
Por ahora, el avance del proyecto depende de los estudios de infraestructura, las definiciones sobre las futuras concesiones y la elaboración de un esquema de inversión sostenible. La prioridad de los municipios es lograr que el corredor sea contemplado en la próxima etapa de contratación ferroviaria y evitar que la posibilidad de recuperar el servicio quede fuera de la planificación nacional.
El proyecto contempla la rehabilitación de vías existentes que vinculan Ayacucho, Tandil, Balcarce y Lobería con Quequén y Necochea. El planteo fue presentado formalmente en agosto ante el Gobierno nacional, con el objetivo de que la recuperación de los ramales sea considerada dentro de los futuros contratos ferroviarios.
La discusión adquirió relevancia luego de que la Nación extendiera la continuidad de Ferrosur Roca hasta el 10 de septiembre de 2027, o hasta que se concrete una nueva contratación si ocurre antes. La medida, oficializada mediante la Resolución 1498/2026 del Ministerio de Economía, postergó el vencimiento que estaba previsto para septiembre de 2026 y mantiene abierta la definición sobre el futuro operador de la Línea General Roca.
Para los municipios involucrados, el nuevo calendario representa una oportunidad para incorporar el corredor a los próximos pliegos de concesión antes de que se cierre el esquema contractual. Según lo informado por la Municipalidad de Lobería, desde el Gobierno nacional se comprometieron a analizar la propuesta, aunque hasta el momento no se anunció una licitación específica para reconstruir las vías ni un cronograma de trabajos.
El principal argumento económico es el crecimiento de la actividad portuaria. Durante 2025, Puerto Quequén movilizó 9.009.768 toneladas, un récord histórico, con productos como soja, cebada, maíz y trigo entre sus principales exportaciones. El volumen requiere una logística capaz de trasladar grandes cantidades de mercadería desde las zonas productivas hasta las terminales.
Actualmente, el corredor ferroviario que se pretende recuperar no participa del transporte de esas cargas. Según las estimaciones vinculadas con la actividad portuaria, el movimiento registrado durante el año pasado implicó unos 281.824 viajes de camiones.
La reactivación del tren podría ofrecer una alternativa para trasladar granos y otras mercancías, aunque no supondría reemplazar automáticamente todos esos recorridos. La viabilidad dependerá del estado de la infraestructura, las inversiones necesarias, las tarifas, la disponibilidad de vagones y las instalaciones para cargar y descargar productos.
La propuesta comprende dos trayectos que confluyen en Tamangueyú, dentro del partido de Lobería. El primero une Ayacucho, San Agustín, Tamangueyú, Quequén y Necochea, con una extensión aproximada de 194 kilómetros. El segundo conecta Tandil con Lobería y Tamangueyú, a lo largo de unos 156 kilómetros.
Uno de los principales obstáculos es que el corredor lleva casi tres décadas sin actividad regular. Por eso, antes de determinar cuánto podría transportar, será necesario evaluar el estado de las vías, los puentes y las estaciones, además de identificar los sectores que requieren reparaciones o reconstrucción.
En ese sentido, los intendentes solicitaron a la Administración de Infraestructuras Ferroviarias un relevamiento técnico integral que permita establecer las intervenciones necesarias y calcular sus costos. Hasta ahora no existe una cifra oficial de inversión ni una estimación definitiva de la capacidad anual de transporte.
La iniciativa es impulsada por los intendentes de Lobería, Pablo Barrena; Tandil, Miguel Lunghi; Balcarce, Esteban Reino; y Ayacucho, Emilio Cordonnier. También participa de las gestiones el exintendente de Lobería Juan José Fioramonti, quien sostiene desde hace años el reclamo por la recuperación del servicio.
Durante una reunión con el secretario de Transporte, los representantes municipales solicitaron la inclusión del corredor en el futuro esquema contractual, junto con el estudio técnico de la infraestructura y una evaluación de su potencial para integrar las distintas zonas productivas con el puerto.
Otro de los puntos en discusión es la eventual aplicación del régimen de Acceso Abierto. Este mecanismo permitiría que distintos operadores utilicen la infraestructura ferroviaria bajo determinadas condiciones, en caso de que el concesionario no priorice la recuperación del ramal. Su implementación, sin embargo, dependerá de las decisiones que adopte el Gobierno nacional.
Los municipios sostienen que el financiamiento no necesariamente debe recaer por completo en el Estado y plantean la posibilidad de que el futuro concesionario u otro actor privado participe de la inversión y la operación del servicio. La Nación, por su parte, tendría a su cargo la definición del marco regulatorio y el control de su cumplimiento.
El interés también está vinculado con el volumen de producción regional. Las cooperativas asociadas a la Asociación de Cooperativas Argentinas señalaron que las entidades de la zona exportan en conjunto alrededor de tres millones de toneladas anuales a través de Puerto Quequén. Ese movimiento refleja la dimensión de la actividad, aunque no implica que toda la carga pueda trasladarse por ferrocarril.
Por ahora, el avance del proyecto depende de los estudios de infraestructura, las definiciones sobre las futuras concesiones y la elaboración de un esquema de inversión sostenible. La prioridad de los municipios es lograr que el corredor sea contemplado en la próxima etapa de contratación ferroviaria y evitar que la posibilidad de recuperar el servicio quede fuera de la planificación nacional.













