La tasa de referencia de la política monetaria de la eurozona se sostiene en 2,4%, su nivel más elevado desde abril del año pasado. En el comunicado que acompañó la decisión, el BCE destacó que “si bien las proyecciones sobre los precios de la energía son muy volátiles”, actualmente están cerca del nivel base de sus estimaciones, aunque aclaró que continúan “muy por encima de los niveles registrados antes del inicio del conflicto en Medio Oriente”.
“La incertidumbre continúa y aún no se han manifestado todos los efectos inflacionarios de la crisis energética”, subrayó el comunicado. “Por lo tanto, el Consejo de Gobierno está atento a la magnitud y la duración de la perturbación, así como a sus efectos indirectos y de segunda vuelta”, añadió el texto, que reafirmó que el BCE “está dispuesto a ajustar todos sus instrumentos dentro de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en un 2%”.
En la rueda de prensa posterior al anuncio, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, advirtió que “el shock energético podría intensificarse”. La banquera francesa también aseguró que no dejará la presidencia antes de octubre de 2027, fecha en la que finaliza su mandato, en medio de rumores sobre una posible salida anticipada. “Cuando hay nubes en el horizonte, el capitán sigue en el barco”, afirmó.
A pesar de que el banco central había indicado que habría más aumentos de tasas tras su última reunión, una serie de datos alentadores sobre inflación, salarios y actividad en la eurozona en las semanas posteriores hicieron que esta decisión pareciera menos urgente.
El economista de una entidad bancaria internacional sostuvo que la inflación general se redujo, que existen pocos indicios de efectos derivados del aumento de los precios de la energía y que la economía de la eurozona mostró cierta resistencia frente a la actual crisis petrolera.
No obstante, explicó que el reciente aumento de los precios de la energía “ha llevado al BCE a acercarse a sus escenarios macroeconómicos más severos, que apuntan a un nuevo aumento de tasas”. Por esta razón, advirtió que, a menos que los precios del petróleo comiencen a descender significativamente en las próximas semanas, “las proyecciones macroeconómicas del BCE para septiembre efectivamente anticiparán un nuevo aumento”.
El crudo Brent, referencia en gran parte del mundo y en Europa, ha incrementado un 7% en un solo día, alcanzando los u$s100,65 el barril, mientras que los futuros de gas natural en el mercado de Ámsterdam han llegado a u$s61,86, su punto más alto desde el comienzo del conflicto en Medio Oriente, tras un aumento semanal del 13%.
La tasa de referencia de la política monetaria de la eurozona se sostiene en 2,4%, su nivel más elevado desde abril del año pasado. En el comunicado que acompañó la decisión, el BCE destacó que “si bien las proyecciones sobre los precios de la energía son muy volátiles”, actualmente están cerca del nivel base de sus estimaciones, aunque aclaró que continúan “muy por encima de los niveles registrados antes del inicio del conflicto en Medio Oriente”.
“La incertidumbre continúa y aún no se han manifestado todos los efectos inflacionarios de la crisis energética”, subrayó el comunicado. “Por lo tanto, el Consejo de Gobierno está atento a la magnitud y la duración de la perturbación, así como a sus efectos indirectos y de segunda vuelta”, añadió el texto, que reafirmó que el BCE “está dispuesto a ajustar todos sus instrumentos dentro de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en un 2%”.
En la rueda de prensa posterior al anuncio, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, advirtió que “el shock energético podría intensificarse”. La banquera francesa también aseguró que no dejará la presidencia antes de octubre de 2027, fecha en la que finaliza su mandato, en medio de rumores sobre una posible salida anticipada. “Cuando hay nubes en el horizonte, el capitán sigue en el barco”, afirmó.
A pesar de que el banco central había indicado que habría más aumentos de tasas tras su última reunión, una serie de datos alentadores sobre inflación, salarios y actividad en la eurozona en las semanas posteriores hicieron que esta decisión pareciera menos urgente.
El economista de una entidad bancaria internacional sostuvo que la inflación general se redujo, que existen pocos indicios de efectos derivados del aumento de los precios de la energía y que la economía de la eurozona mostró cierta resistencia frente a la actual crisis petrolera.
No obstante, explicó que el reciente aumento de los precios de la energía “ha llevado al BCE a acercarse a sus escenarios macroeconómicos más severos, que apuntan a un nuevo aumento de tasas”. Por esta razón, advirtió que, a menos que los precios del petróleo comiencen a descender significativamente en las próximas semanas, “las proyecciones macroeconómicas del BCE para septiembre efectivamente anticiparán un nuevo aumento”.
El crudo Brent, referencia en gran parte del mundo y en Europa, ha incrementado un 7% en un solo día, alcanzando los u$s100,65 el barril, mientras que los futuros de gas natural en el mercado de Ámsterdam han llegado a u$s61,86, su punto más alto desde el comienzo del conflicto en Medio Oriente, tras un aumento semanal del 13%.













