El trabajo científico fue publicado en septiembre en la revista Antibiotics bajo el título Assessment of Veterinary Antimicrobial Residues in Feedlot Soils in Argentina. La investigación estuvo encabezada por Sergio Sánchez Bruni, investigador del Conicet y docente de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, junto con Peers Davies, de la Universidad de Liverpool, y otros investigadores.
El relevamiento analizó muestras de suelo tomadas entre 2021 y 2023 en 27 feedlots comerciales argentinos. El objetivo fue estudiar el impacto ambiental de los antimicrobianos utilizados en la producción ganadera y aportar información sobre la resistencia a estos productos bajo el enfoque de Una Salud.
Para realizar el estudio se buscaron residuos correspondientes a 15 antimicrobianos mediante técnicas de cromatografía líquida y espectrometría de masas. Los resultados mostraron la presencia de monensina en todos los establecimientos analizados, con algunas concentraciones superiores a 15.000 partes por billón (ppb).
También se detectaron otros antimicrobianos, principalmente tetraciclinas, en el 70% de los feedlots. La oxitetraciclina llegó a registrar cerca de 14.000 ppb en uno de los establecimientos.
Otro de los resultados señalados por los investigadores fue la aparición, en el 40,7% de los establecimientos, de compuestos que no figuraban como tratamientos registrados. Entre ellos se encontraron oxitetraciclina, tulatromicina, cefquinoma, enrofloxacina y ciprofloxacina.
El trabajo plantea distintas posibilidades para explicar esos resultados, entre ellas la persistencia de los compuestos en el suelo a lo largo del tiempo, la redistribución del estiércol y posibles deficiencias en los registros sobre el uso de estos productos. Los investigadores también remarcaron que existían pocos datos disponibles sobre residuos de antimicrobianos en suelos de feedlots de América del Sur.
La investigación se desarrolló dentro de un programa de cooperación entre Argentina y el Reino Unido destinado a estudiar la resistencia a los antimicrobianos en el ambiente. El proyecto contó con financiamiento del Conicet y del Departamento de Salud y Asistencia Social británico mediante el Global AMR Innovation Fund. El sector argentino de feedlots colaboró con el acceso a los establecimientos y la obtención de las muestras.
La publicación derivó posteriormente en un planteo de productores irlandeses ante la Comisión Europea. La Irish Farmers’ Association pidió que se evalúe para la carne argentina una restricción similar a la aplicada a Brasil y sostuvo que los resultados generaban dudas sobre el cumplimiento de los estándares europeos vinculados con los antimicrobianos. Desde septiembre de este año, la Unión Europea excluyó a Brasil de la lista de países autorizados bajo las nuevas regulaciones sobre estos productos.
Desde el sector argentino de feedlots rechazaron la comparación con Brasil y remarcaron que el estudio se concentró exclusivamente en suelos. También señalaron que la presencia de residuos en ese ambiente no implica que existan residuos en la carne destinada al consumo.
En ese sentido, explicaron que los antimicrobianos utilizados en el momento del estudio estaban aprobados para uso veterinario y que es esperable encontrar parte de esos compuestos en el suelo, debido a que los animales no metabolizan completamente los antibióticos. Los resultados, además, presentaron diferencias entre establecimientos y fueron más marcados en los corrales de inicio, donde reciben tratamientos sanitarios los animales recién ingresados.
En Argentina, el Senasa prohibió en 2024 el uso y la comercialización de productos veterinarios con principios activos antimicrobianos destinados a promover el crecimiento o mejorar el rendimiento alimentario de los animales. La normativa contempla excepciones para determinados antimicrobianos utilizados como aditivos para alimentación animal, entre ellos la monensina.
A su vez, el país cuenta con el Plan Nacional de Control de Residuos e Higiene en Alimentos (CREHA), destinado a detectar residuos y contaminantes que superen los límites establecidos por la legislación en productos para consumo humano. El sistema contempla controles sobre productos destinados al mercado interno, la exportación y la importación.
Según el Senasa, este programa cuenta además con la validación de autoridades sanitarias de la Unión Europea y de Estados Unidos, entre otros mercados. Desde el sector de feedlots sostienen que estos controles de residuos en carne constituyen un mecanismo diferente al relevamiento ambiental realizado por el estudio.
La investigación también dejó planteada la posibilidad de profundizar el análisis de las prácticas utilizadas en los establecimientos y de continuar estudiando la resistencia a los antimicrobianos. El estudio, sin embargo, no tuvo como objetivo determinar la inocuidad de la carne vacuna argentina.
El trabajo científico fue publicado en septiembre en la revista Antibiotics bajo el título Assessment of Veterinary Antimicrobial Residues in Feedlot Soils in Argentina. La investigación estuvo encabezada por Sergio Sánchez Bruni, investigador del Conicet y docente de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, junto con Peers Davies, de la Universidad de Liverpool, y otros investigadores.
El relevamiento analizó muestras de suelo tomadas entre 2021 y 2023 en 27 feedlots comerciales argentinos. El objetivo fue estudiar el impacto ambiental de los antimicrobianos utilizados en la producción ganadera y aportar información sobre la resistencia a estos productos bajo el enfoque de Una Salud.
Para realizar el estudio se buscaron residuos correspondientes a 15 antimicrobianos mediante técnicas de cromatografía líquida y espectrometría de masas. Los resultados mostraron la presencia de monensina en todos los establecimientos analizados, con algunas concentraciones superiores a 15.000 partes por billón (ppb).
También se detectaron otros antimicrobianos, principalmente tetraciclinas, en el 70% de los feedlots. La oxitetraciclina llegó a registrar cerca de 14.000 ppb en uno de los establecimientos.
Otro de los resultados señalados por los investigadores fue la aparición, en el 40,7% de los establecimientos, de compuestos que no figuraban como tratamientos registrados. Entre ellos se encontraron oxitetraciclina, tulatromicina, cefquinoma, enrofloxacina y ciprofloxacina.
El trabajo plantea distintas posibilidades para explicar esos resultados, entre ellas la persistencia de los compuestos en el suelo a lo largo del tiempo, la redistribución del estiércol y posibles deficiencias en los registros sobre el uso de estos productos. Los investigadores también remarcaron que existían pocos datos disponibles sobre residuos de antimicrobianos en suelos de feedlots de América del Sur.
La investigación se desarrolló dentro de un programa de cooperación entre Argentina y el Reino Unido destinado a estudiar la resistencia a los antimicrobianos en el ambiente. El proyecto contó con financiamiento del Conicet y del Departamento de Salud y Asistencia Social británico mediante el Global AMR Innovation Fund. El sector argentino de feedlots colaboró con el acceso a los establecimientos y la obtención de las muestras.
La publicación derivó posteriormente en un planteo de productores irlandeses ante la Comisión Europea. La Irish Farmers’ Association pidió que se evalúe para la carne argentina una restricción similar a la aplicada a Brasil y sostuvo que los resultados generaban dudas sobre el cumplimiento de los estándares europeos vinculados con los antimicrobianos. Desde septiembre de este año, la Unión Europea excluyó a Brasil de la lista de países autorizados bajo las nuevas regulaciones sobre estos productos.
Desde el sector argentino de feedlots rechazaron la comparación con Brasil y remarcaron que el estudio se concentró exclusivamente en suelos. También señalaron que la presencia de residuos en ese ambiente no implica que existan residuos en la carne destinada al consumo.
En ese sentido, explicaron que los antimicrobianos utilizados en el momento del estudio estaban aprobados para uso veterinario y que es esperable encontrar parte de esos compuestos en el suelo, debido a que los animales no metabolizan completamente los antibióticos. Los resultados, además, presentaron diferencias entre establecimientos y fueron más marcados en los corrales de inicio, donde reciben tratamientos sanitarios los animales recién ingresados.
En Argentina, el Senasa prohibió en 2024 el uso y la comercialización de productos veterinarios con principios activos antimicrobianos destinados a promover el crecimiento o mejorar el rendimiento alimentario de los animales. La normativa contempla excepciones para determinados antimicrobianos utilizados como aditivos para alimentación animal, entre ellos la monensina.
A su vez, el país cuenta con el Plan Nacional de Control de Residuos e Higiene en Alimentos (CREHA), destinado a detectar residuos y contaminantes que superen los límites establecidos por la legislación en productos para consumo humano. El sistema contempla controles sobre productos destinados al mercado interno, la exportación y la importación.
Según el Senasa, este programa cuenta además con la validación de autoridades sanitarias de la Unión Europea y de Estados Unidos, entre otros mercados. Desde el sector de feedlots sostienen que estos controles de residuos en carne constituyen un mecanismo diferente al relevamiento ambiental realizado por el estudio.
La investigación también dejó planteada la posibilidad de profundizar el análisis de las prácticas utilizadas en los establecimientos y de continuar estudiando la resistencia a los antimicrobianos. El estudio, sin embargo, no tuvo como objetivo determinar la inocuidad de la carne vacuna argentina.













