A medida que se aproxima una nueva semifinal mundial entre la Selección dirigida por Lionel Scaloni e Inglaterra, resuena el recuerdo del 30 de junio de 1998, cuando una reacción del mediocampista inglés ante Diego Simeone transformó no solo el curso del partido, sino también su carrera.
El choque de octavos de final en Francia es recordado como uno de los mejores de ese mundial. Gabriel Batistuta abrió el marcador para Argentina con un penal, a lo que respondió Alan Shearer desde los doce pasos para Inglaterra, antes de que Michael Owen anotara uno de los goles más memorables de la competencia, colocando a los europeos en ventaja.
Antes del descanso, una jugada ensayada permitió que Javier Zanetti marcara el 2-2 justo antes de irse al vestuario. No obstante, el instante que quedó grabado en la memoria colectiva ocurrió al inicio del segundo tiempo.
Luego de recibir una falta de Simeone, Beckham quedó en el suelo. El argentino se acercó para reanudar el juego, y el inglés, aún en el césped, respondió con una leve patada. El árbitro danés Kim Milton Nielsen no dudó en mostrarle la tarjeta roja directa, dejando a Inglaterra con diez jugadores por más de 40 minutos.
A pesar del esfuerzo, el empate se mantuvo hasta la tanda de penales, donde Carlos “Lechuga” Roa atajó el remate de Paul Ince, y el disparo de David Batty rebotó en el guardameta argentino. Argentina avanzó a los cuartos de final mientras Beckham se convirtió en el blanco de las críticas.
La reacción en el Reino Unido fue inmediata y contundente. Gran parte de los medios responsabilizó al mediocampista por la eliminación, lo catalogaron de inmaduro e irresponsable, y miles de aficionados incendiaron camisetas y muñecos con su imagen.
Los meses siguientes fueron difíciles para Beckham, quien fue abucheado en casi todos los estadios de Inglaterra. Para muchos, el jugador del Manchester United era el símbolo de una dolorosa eliminación ante Argentina.
A la vez, su relación con Victoria Adams, integrante de las Spice Girls, intensificó las críticas sobre su vida fuera del fútbol.
La redención llegó con el tiempo. El 6 de octubre de 2001, Inglaterra necesitaba al menos un empate ante Grecia para clasificar directamente a la Copa del Mundo de Corea-Japón 2002. En el minuto 93, Beckham ejecutó un memorable tiro libre que se metió en el ángulo, sellando el 2-2 definitivo.
Ese gol transformó la percepción sobre su figura. El jugador que había sido tachado como el principal responsable del fracaso de 1998 recuperó el amor de los hinchas y se convirtió en un referente de la selección inglesa.
Más de 25 años después de ese episodio, Beckham y Simeone se encontraron nuevamente durante el encuentro entre Argentina y Egipto en el Mundial 2026, en un ambiente distendido que contrastó con la tensión del juego de 1998, y que rápidamente se volvió viral en redes sociales.
El saludo entre ambos rememoró cómo el tiempo ha dejado atrás una de las controversias más grandes en la historia de los mundiales, aunque la imagen de Beckham viendo la tarjeta roja mientras Simeone celebraba su expulsión permanece como una de las postales más icónicas de la rivalidad entre Argentina e Inglaterra.
Cada nuevo enfrentamiento entre ambas selecciones vuelve a evocar aquella jugada. Fue un instante que, en cuestión de segundos, alteró el transcurso de un partido, impactó la trayectoria de una de las mayores estrellas del fútbol inglés y se inscribió para siempre en la historia de los mundiales.
A medida que se aproxima una nueva semifinal mundial entre la Selección dirigida por Lionel Scaloni e Inglaterra, resuena el recuerdo del 30 de junio de 1998, cuando una reacción del mediocampista inglés ante Diego Simeone transformó no solo el curso del partido, sino también su carrera.
El choque de octavos de final en Francia es recordado como uno de los mejores de ese mundial. Gabriel Batistuta abrió el marcador para Argentina con un penal, a lo que respondió Alan Shearer desde los doce pasos para Inglaterra, antes de que Michael Owen anotara uno de los goles más memorables de la competencia, colocando a los europeos en ventaja.
Antes del descanso, una jugada ensayada permitió que Javier Zanetti marcara el 2-2 justo antes de irse al vestuario. No obstante, el instante que quedó grabado en la memoria colectiva ocurrió al inicio del segundo tiempo.
Luego de recibir una falta de Simeone, Beckham quedó en el suelo. El argentino se acercó para reanudar el juego, y el inglés, aún en el césped, respondió con una leve patada. El árbitro danés Kim Milton Nielsen no dudó en mostrarle la tarjeta roja directa, dejando a Inglaterra con diez jugadores por más de 40 minutos.
A pesar del esfuerzo, el empate se mantuvo hasta la tanda de penales, donde Carlos “Lechuga” Roa atajó el remate de Paul Ince, y el disparo de David Batty rebotó en el guardameta argentino. Argentina avanzó a los cuartos de final mientras Beckham se convirtió en el blanco de las críticas.
La reacción en el Reino Unido fue inmediata y contundente. Gran parte de los medios responsabilizó al mediocampista por la eliminación, lo catalogaron de inmaduro e irresponsable, y miles de aficionados incendiaron camisetas y muñecos con su imagen.
Los meses siguientes fueron difíciles para Beckham, quien fue abucheado en casi todos los estadios de Inglaterra. Para muchos, el jugador del Manchester United era el símbolo de una dolorosa eliminación ante Argentina.
A la vez, su relación con Victoria Adams, integrante de las Spice Girls, intensificó las críticas sobre su vida fuera del fútbol.
La redención llegó con el tiempo. El 6 de octubre de 2001, Inglaterra necesitaba al menos un empate ante Grecia para clasificar directamente a la Copa del Mundo de Corea-Japón 2002. En el minuto 93, Beckham ejecutó un memorable tiro libre que se metió en el ángulo, sellando el 2-2 definitivo.
Ese gol transformó la percepción sobre su figura. El jugador que había sido tachado como el principal responsable del fracaso de 1998 recuperó el amor de los hinchas y se convirtió en un referente de la selección inglesa.
Más de 25 años después de ese episodio, Beckham y Simeone se encontraron nuevamente durante el encuentro entre Argentina y Egipto en el Mundial 2026, en un ambiente distendido que contrastó con la tensión del juego de 1998, y que rápidamente se volvió viral en redes sociales.
El saludo entre ambos rememoró cómo el tiempo ha dejado atrás una de las controversias más grandes en la historia de los mundiales, aunque la imagen de Beckham viendo la tarjeta roja mientras Simeone celebraba su expulsión permanece como una de las postales más icónicas de la rivalidad entre Argentina e Inglaterra.
Cada nuevo enfrentamiento entre ambas selecciones vuelve a evocar aquella jugada. Fue un instante que, en cuestión de segundos, alteró el transcurso de un partido, impactó la trayectoria de una de las mayores estrellas del fútbol inglés y se inscribió para siempre en la historia de los mundiales.













