Este año, la oferta gastronómica se ha diversificado, contemplando diferentes presupuestos. Hay alternativas rápidas para quienes deseen continuar explorando la muestra sin tomar pausas prolongadas, así como restaurantes que ofrecen un servicio de mesa y un menú más sofisticado. Los precios comienzan en $5000 para una empanada o una bebida, y pueden superar los $70.000 por persona en sectores exclusivos.
Se recopiló información relevante que permite estimar cuánto dinero se necesita para almorzar o picar algo, ya sea en solitario o en familia. Los menús son diversos, ofreciendo desde un cono de papas fritas hasta una experiencia más pausada en el restaurante Central o los patios de los pabellones internos.
El choripán se mantiene como la opción de comida rápida más popular. Su precio varía según el punto de venta, destacándose en Braford, Abuelo Julio y Chano María a $12.000, mientras que en Los Petersen Cocineros & Cía., ubicado en el Patio Brangus, cuesta $15.000, al igual que en Las Brasas. En Shorthorn, el precio asciende a $18.000.
Los sándwiches de carne representan el siguiente nivel de precios, donde los de vacío, bondiola, bife o pernil oscilan entre $20.000 y $30.000 dependiendo del puesto y la preparación específica. En Braford, por ejemplo, un sándwich de vacío se ofrece a $20.000, y en Petersen, pan y carne juntos a $24.000. El de pernil en Hereford está entre $24.000 y $25.000, mientras que en Las Brasas, el bife se vende a $25.000, y en Shorthorn, el de vacío a $30.000.
En lo que respecta a hamburguesas y otras comidas rápidas en los pasillos de la exposición, los precios oscilan entre $15.000 y $19.000. En los foodtrucks, donde se estandarizaron los precios, un pancho cuesta $10.000 y las empanadas comienzan en $5000. Una porción de papas fritas se puede conseguir por $15.000, y la picada de Shorthorn se encuentra a $45.000.
En el pabellón Azul también hay alternativas más tradicionales, como una pizza individual que arranca en $19.000, mientras que la pizza grande para compartir cuesta $32.000.
Aquellos que buscan una experiencia más formal pueden optar por el restaurante El Central – Bistro de Campo, que presenta una propuesta más refinada. El ojo de bife y el bife de chorizo tienen un precio de $61.500, el cordero braseado está a $65.000 y las mollejas a $45.000. Un almuerzo que incluya un ojo de bife, una bebida y servicio de mesa supera los $77.000, sin incluir el postre, y el costo del servicio de mesa es de $7500. Además, el menú corporativo se oferta en $240.000 por persona, excluyendo las bebidas.
Para quienes buscan opciones más simples, el sector de cafeterías ofrece alternativas accesibles. Por ejemplo, en Juan Valdez, un café cuesta $6500, y una promoción que incluye café y dos medialunas está a $10.500. También se pueden encontrar empanadas dulces, pastelitos, rogel y brownies en algunos espacios.
Como en cada edición, la gastronomía se reafirma como uno de los grandes atractivos de la Exposición Rural. Más allá de las exhibiciones de animales y maquinaria, muchos asistentes aprovechan la ocasión para disfrutar de un almuerzo o tomar un respiro en alguno de los patios gastronómicos de la muestra.
Este año, la oferta gastronómica se ha diversificado, contemplando diferentes presupuestos. Hay alternativas rápidas para quienes deseen continuar explorando la muestra sin tomar pausas prolongadas, así como restaurantes que ofrecen un servicio de mesa y un menú más sofisticado. Los precios comienzan en $5000 para una empanada o una bebida, y pueden superar los $70.000 por persona en sectores exclusivos.
Se recopiló información relevante que permite estimar cuánto dinero se necesita para almorzar o picar algo, ya sea en solitario o en familia. Los menús son diversos, ofreciendo desde un cono de papas fritas hasta una experiencia más pausada en el restaurante Central o los patios de los pabellones internos.
El choripán se mantiene como la opción de comida rápida más popular. Su precio varía según el punto de venta, destacándose en Braford, Abuelo Julio y Chano María a $12.000, mientras que en Los Petersen Cocineros & Cía., ubicado en el Patio Brangus, cuesta $15.000, al igual que en Las Brasas. En Shorthorn, el precio asciende a $18.000.
Los sándwiches de carne representan el siguiente nivel de precios, donde los de vacío, bondiola, bife o pernil oscilan entre $20.000 y $30.000 dependiendo del puesto y la preparación específica. En Braford, por ejemplo, un sándwich de vacío se ofrece a $20.000, y en Petersen, pan y carne juntos a $24.000. El de pernil en Hereford está entre $24.000 y $25.000, mientras que en Las Brasas, el bife se vende a $25.000, y en Shorthorn, el de vacío a $30.000.
En lo que respecta a hamburguesas y otras comidas rápidas en los pasillos de la exposición, los precios oscilan entre $15.000 y $19.000. En los foodtrucks, donde se estandarizaron los precios, un pancho cuesta $10.000 y las empanadas comienzan en $5000. Una porción de papas fritas se puede conseguir por $15.000, y la picada de Shorthorn se encuentra a $45.000.
En el pabellón Azul también hay alternativas más tradicionales, como una pizza individual que arranca en $19.000, mientras que la pizza grande para compartir cuesta $32.000.
Aquellos que buscan una experiencia más formal pueden optar por el restaurante El Central – Bistro de Campo, que presenta una propuesta más refinada. El ojo de bife y el bife de chorizo tienen un precio de $61.500, el cordero braseado está a $65.000 y las mollejas a $45.000. Un almuerzo que incluya un ojo de bife, una bebida y servicio de mesa supera los $77.000, sin incluir el postre, y el costo del servicio de mesa es de $7500. Además, el menú corporativo se oferta en $240.000 por persona, excluyendo las bebidas.
Para quienes buscan opciones más simples, el sector de cafeterías ofrece alternativas accesibles. Por ejemplo, en Juan Valdez, un café cuesta $6500, y una promoción que incluye café y dos medialunas está a $10.500. También se pueden encontrar empanadas dulces, pastelitos, rogel y brownies en algunos espacios.
Como en cada edición, la gastronomía se reafirma como uno de los grandes atractivos de la Exposición Rural. Más allá de las exhibiciones de animales y maquinaria, muchos asistentes aprovechan la ocasión para disfrutar de un almuerzo o tomar un respiro en alguno de los patios gastronómicos de la muestra.













