El cálculo contempla a unos 6 millones de trabajadores del sector privado, 3 millones de empleados públicos y aproximadamente 5 millones de jubilados y pensionados. En comparación con 2023, el poder de compra de este conjunto se redujo entre 16% y 17%.
La evolución muestra una caída sostenida desde comienzos del año pasado. Luego se produjo una leve recuperación durante 2024, pero la mejora se frenó a principios de 2025 y el poder adquisitivo volvió a descender desde mediados de ese año.
Uno de los principales puntos de preocupación es el denominado “ingreso disponible”, es decir, el dinero que queda de un salario una vez descontados los gastos fijos. Según el análisis, este indicador continúa mostrando una evolución negativa.
En materia laboral, el desempleo no habría registrado un incremento significativo, aunque sí se produjo una fuerte disminución del empleo privado formal, con una pérdida estimada de unos 240.000 puestos de trabajo.
Esta caída fue compensada por un crecimiento del empleo independiente, tanto bajo el régimen de monotributo como fuera de los esquemas formales de aportes. Esta modalidad incorporó unas 500.000 personas y explicó la mayor parte del aumento del empleo, principalmente a partir de trabajadores informales que realizan tareas ocasionales.
El análisis también planteó la necesidad de observar con cautela los datos oficiales de salarios, debido a que pueden incorporar incrementos en los ingresos de trabajadores informales que no necesariamente reflejan la evolución de la situación económica.
En ese sentido, las encuestas del INDEC que recopilan información directa sobre los ingresos también podrían presentar una sobreestimación, en un contexto de menor inflación.
El cálculo contempla a unos 6 millones de trabajadores del sector privado, 3 millones de empleados públicos y aproximadamente 5 millones de jubilados y pensionados. En comparación con 2023, el poder de compra de este conjunto se redujo entre 16% y 17%.
La evolución muestra una caída sostenida desde comienzos del año pasado. Luego se produjo una leve recuperación durante 2024, pero la mejora se frenó a principios de 2025 y el poder adquisitivo volvió a descender desde mediados de ese año.
Uno de los principales puntos de preocupación es el denominado “ingreso disponible”, es decir, el dinero que queda de un salario una vez descontados los gastos fijos. Según el análisis, este indicador continúa mostrando una evolución negativa.
En materia laboral, el desempleo no habría registrado un incremento significativo, aunque sí se produjo una fuerte disminución del empleo privado formal, con una pérdida estimada de unos 240.000 puestos de trabajo.
Esta caída fue compensada por un crecimiento del empleo independiente, tanto bajo el régimen de monotributo como fuera de los esquemas formales de aportes. Esta modalidad incorporó unas 500.000 personas y explicó la mayor parte del aumento del empleo, principalmente a partir de trabajadores informales que realizan tareas ocasionales.
El análisis también planteó la necesidad de observar con cautela los datos oficiales de salarios, debido a que pueden incorporar incrementos en los ingresos de trabajadores informales que no necesariamente reflejan la evolución de la situación económica.
En ese sentido, las encuestas del INDEC que recopilan información directa sobre los ingresos también podrían presentar una sobreestimación, en un contexto de menor inflación.













