El indicador elaborado por JP Morgan avanzó un 2,3% y cerró en 805 puntos básicos. La cifra representa un fuerte incremento respecto de los 607 puntos que registraba apenas un mes atrás. Durante octubre, el índice acumuló una suba de 180 unidades, la mayor variación mensual en más de un año.
El deterioro se produjo pese a que Wall Street logró recuperarse después de una de sus peores jornadas desde junio. Al mismo tiempo, el petróleo retrocedió un 7% ante las expectativas de una posible salida diplomática al conflicto con Irán. Sin embargo, la recuperación de los mercados estadounidenses no se trasladó a los activos argentinos.
Entre los factores externos que condicionaron el comportamiento financiero local aparece la situación de Brasil. La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva interrumpió la tendencia positiva que venían mostrando algunos activos latinoamericanos. El real registró una fuerte depreciación y la bolsa de San Pablo también operó en terreno negativo.
La evolución del mercado brasileño tiene incidencia sobre la percepción de riesgo regional. Para los inversores internacionales, Argentina y Brasil comparten parte de su exposición a los movimientos financieros y políticos de América Latina, por lo que un aumento de la incertidumbre en el país vecino puede repercutir sobre los activos argentinos.
Otro elemento determinante es el nivel de las tasas de interés estadounidenses. El rendimiento de los bonos del Tesoro a diez años permanece cerca del 4,9%, mientras que la Reserva Federal mantuvo su tasa de referencia en un rango de entre 3,75% y 4%. A pesar de esa decisión, las expectativas del mercado contemplaban una probabilidad cercana al 75% de un nuevo incremento en diciembre.
Con los títulos estadounidenses ofreciendo rendimientos elevados y considerados de bajo riesgo, los países emergentes deben pagar mayores tasas para atraer y retener inversiones. La situación representa una dificultad adicional para Argentina, especialmente por las dudas sobre sus necesidades de financiamiento hacia 2027.
En este escenario, los inversores también siguen de cerca las elecciones de medio término en Estados Unidos. El resultado representa un elemento de atención para los mercados, aunque las perspectivas de una modificación de tendencia dependen principalmente del comportamiento de las tasas, el petróleo y el apetito global por el riesgo.
En la Bolsa porteña predominó la tendencia negativa. El índice MSCI retrocedió un 3,9% en pesos y finalizó en 88.855 puntos, después de una semana anterior marcada por cinco ruedas consecutivas de bajas.
Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street también registraron pérdidas generalizadas. Entre las mayores caídas se ubicaron Cresud, con un descenso del 7,8%; YPF, con un 6%; Vista, con un 5,5%; Pampa Energía, con un 3,7%, y Grupo Galicia, con un 3,3%.
En sentido contrario, algunas compañías con una mayor exposición a negocios regionales mostraron resultados positivos. Mercado Libre avanzó más del 4%, mientras que Globant registró una suba del 3,1%.
Los títulos de deuda en dólares tuvieron un desempeño relativamente más estable. Aunque comenzaron la jornada con ganancias, terminaron con una baja promedio del 0,7%. El GD30 cerró sin variaciones, mientras que los bonos de mayor duración, correspondientes a los vencimientos entre 2035 y 2046, concentraron las pérdidas.
Este comportamiento refleja una mayor cautela de los inversores frente a los compromisos financieros de largo plazo, mientras que los vencimientos más próximos mostraron una resistencia relativa.
En el mercado cambiario, los movimientos fueron más moderados. El dólar oficial aumentó $5 en el Banco Nación y finalizó en $1.565, alcanzando un nuevo máximo anual. El blue permaneció sin cambios y quedó al mismo valor que el oficial.
Por su parte, el dólar MEP terminó en $1.569,74, con una leve reducción, mientras que el contado con liquidación bajó un 0,75% hasta los $1.657,67. De esta manera, la cotización financiera quedó aproximadamente un 6% por encima del tipo de cambio oficial. El dólar tarjeta, en tanto, se ubicó en $2.034,50.
Pese a las subas registradas, el tipo de cambio oficial todavía se mantiene por debajo del límite superior de la banda cambiaria, establecido en $1.954.
La actividad del Banco Central también estuvo bajo seguimiento. Durante la jornada, la autoridad monetaria no realizó compras de divisas en el mercado, a diferencia de lo ocurrido el viernes anterior, cuando había adquirido US$96 millones. La decisión se produjo después de un octubre en el que acumuló compras por US$1.395 millones.
La volatilidad cambiaria también comenzó a modificar las estrategias de inversión en instrumentos denominados en pesos. En particular, aumentó el interés por los títulos que ofrecen cobertura ante eventuales movimientos del tipo de cambio.
Un análisis del mercado financiero destacó que los bonos duales vinculados a la tasa TAMAR y al dólar comenzaron a mostrar un mayor atractivo frente a otros instrumentos de vencimiento similar. La diferencia de rendimiento respecto de determinados títulos ajustados por inflación pasó de aproximadamente el 0,4% al 2% en pocos días, un nivel elevado en términos históricos.
La variación refleja que los inversores comenzaron a exigir una mayor compensación por mantener instrumentos que no ofrecen protección directa frente a una eventual devaluación.
De esta manera, la evolución de los activos argentinos combina factores internacionales con incertidumbres propias. Las tasas estadounidenses cercanas al 5%, la situación financiera de Brasil y las expectativas políticas locales configuran un escenario de mayor cautela, mientras el mercado también incorpora interrogantes sobre el panorama electoral argentino de 2027.
Entre los próximos acontecimientos observados por los inversores se encuentran el resultado de las elecciones legislativas estadounidenses y la publicación de los datos de empleo de ese país. Ambos elementos podrían influir sobre las expectativas de política monetaria de la Reserva Federal y, en consecuencia, sobre el comportamiento de los mercados emergentes.
En el plano local, la evolución de los acuerdos políticos y las posibles modificaciones al calendario electoral también aparecen entre las variables que podrían incidir en las expectativas financieras. La discusión sobre la eliminación de las PASO y la conformación de alianzas de cara a 2027 forman parte de ese escenario.
El indicador elaborado por JP Morgan avanzó un 2,3% y cerró en 805 puntos básicos. La cifra representa un fuerte incremento respecto de los 607 puntos que registraba apenas un mes atrás. Durante octubre, el índice acumuló una suba de 180 unidades, la mayor variación mensual en más de un año.
El deterioro se produjo pese a que Wall Street logró recuperarse después de una de sus peores jornadas desde junio. Al mismo tiempo, el petróleo retrocedió un 7% ante las expectativas de una posible salida diplomática al conflicto con Irán. Sin embargo, la recuperación de los mercados estadounidenses no se trasladó a los activos argentinos.
Entre los factores externos que condicionaron el comportamiento financiero local aparece la situación de Brasil. La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva interrumpió la tendencia positiva que venían mostrando algunos activos latinoamericanos. El real registró una fuerte depreciación y la bolsa de San Pablo también operó en terreno negativo.
La evolución del mercado brasileño tiene incidencia sobre la percepción de riesgo regional. Para los inversores internacionales, Argentina y Brasil comparten parte de su exposición a los movimientos financieros y políticos de América Latina, por lo que un aumento de la incertidumbre en el país vecino puede repercutir sobre los activos argentinos.
Otro elemento determinante es el nivel de las tasas de interés estadounidenses. El rendimiento de los bonos del Tesoro a diez años permanece cerca del 4,9%, mientras que la Reserva Federal mantuvo su tasa de referencia en un rango de entre 3,75% y 4%. A pesar de esa decisión, las expectativas del mercado contemplaban una probabilidad cercana al 75% de un nuevo incremento en diciembre.
Con los títulos estadounidenses ofreciendo rendimientos elevados y considerados de bajo riesgo, los países emergentes deben pagar mayores tasas para atraer y retener inversiones. La situación representa una dificultad adicional para Argentina, especialmente por las dudas sobre sus necesidades de financiamiento hacia 2027.
En este escenario, los inversores también siguen de cerca las elecciones de medio término en Estados Unidos. El resultado representa un elemento de atención para los mercados, aunque las perspectivas de una modificación de tendencia dependen principalmente del comportamiento de las tasas, el petróleo y el apetito global por el riesgo.
En la Bolsa porteña predominó la tendencia negativa. El índice MSCI retrocedió un 3,9% en pesos y finalizó en 88.855 puntos, después de una semana anterior marcada por cinco ruedas consecutivas de bajas.
Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street también registraron pérdidas generalizadas. Entre las mayores caídas se ubicaron Cresud, con un descenso del 7,8%; YPF, con un 6%; Vista, con un 5,5%; Pampa Energía, con un 3,7%, y Grupo Galicia, con un 3,3%.
En sentido contrario, algunas compañías con una mayor exposición a negocios regionales mostraron resultados positivos. Mercado Libre avanzó más del 4%, mientras que Globant registró una suba del 3,1%.
Los títulos de deuda en dólares tuvieron un desempeño relativamente más estable. Aunque comenzaron la jornada con ganancias, terminaron con una baja promedio del 0,7%. El GD30 cerró sin variaciones, mientras que los bonos de mayor duración, correspondientes a los vencimientos entre 2035 y 2046, concentraron las pérdidas.
Este comportamiento refleja una mayor cautela de los inversores frente a los compromisos financieros de largo plazo, mientras que los vencimientos más próximos mostraron una resistencia relativa.
En el mercado cambiario, los movimientos fueron más moderados. El dólar oficial aumentó $5 en el Banco Nación y finalizó en $1.565, alcanzando un nuevo máximo anual. El blue permaneció sin cambios y quedó al mismo valor que el oficial.
Por su parte, el dólar MEP terminó en $1.569,74, con una leve reducción, mientras que el contado con liquidación bajó un 0,75% hasta los $1.657,67. De esta manera, la cotización financiera quedó aproximadamente un 6% por encima del tipo de cambio oficial. El dólar tarjeta, en tanto, se ubicó en $2.034,50.
Pese a las subas registradas, el tipo de cambio oficial todavía se mantiene por debajo del límite superior de la banda cambiaria, establecido en $1.954.
La actividad del Banco Central también estuvo bajo seguimiento. Durante la jornada, la autoridad monetaria no realizó compras de divisas en el mercado, a diferencia de lo ocurrido el viernes anterior, cuando había adquirido US$96 millones. La decisión se produjo después de un octubre en el que acumuló compras por US$1.395 millones.
La volatilidad cambiaria también comenzó a modificar las estrategias de inversión en instrumentos denominados en pesos. En particular, aumentó el interés por los títulos que ofrecen cobertura ante eventuales movimientos del tipo de cambio.
Un análisis del mercado financiero destacó que los bonos duales vinculados a la tasa TAMAR y al dólar comenzaron a mostrar un mayor atractivo frente a otros instrumentos de vencimiento similar. La diferencia de rendimiento respecto de determinados títulos ajustados por inflación pasó de aproximadamente el 0,4% al 2% en pocos días, un nivel elevado en términos históricos.
La variación refleja que los inversores comenzaron a exigir una mayor compensación por mantener instrumentos que no ofrecen protección directa frente a una eventual devaluación.
De esta manera, la evolución de los activos argentinos combina factores internacionales con incertidumbres propias. Las tasas estadounidenses cercanas al 5%, la situación financiera de Brasil y las expectativas políticas locales configuran un escenario de mayor cautela, mientras el mercado también incorpora interrogantes sobre el panorama electoral argentino de 2027.
Entre los próximos acontecimientos observados por los inversores se encuentran el resultado de las elecciones legislativas estadounidenses y la publicación de los datos de empleo de ese país. Ambos elementos podrían influir sobre las expectativas de política monetaria de la Reserva Federal y, en consecuencia, sobre el comportamiento de los mercados emergentes.
En el plano local, la evolución de los acuerdos políticos y las posibles modificaciones al calendario electoral también aparecen entre las variables que podrían incidir en las expectativas financieras. La discusión sobre la eliminación de las PASO y la conformación de alianzas de cara a 2027 forman parte de ese escenario.













