La soja pronto manifestó este efecto. En Chicago, el aceite de soja encontró un nuevo mínimo y comenzó a incrementarse, alcanzando cerca de USD 1.600 por tonelada, lo que representa un aumento superior al 5% en una semana. Esta tendencia también favoreció al poroto, cuyo precio tuvo un crecimiento en un entorno donde el conflicto geopolítico no es el único factor impulsor: las proyecciones de olas de calor en las regiones productoras de soja de EE. UU. también generaron incertidumbre sobre la oferta de la próxima campaña.
Además, a principios de julio, la demanda china se hizo notar con fuerza en el mercado norteamericano, reforzando la expectativa de que el país asiático adquirirá aproximadamente 25 millones de toneladas anuales de soja de EE. UU. Este contexto ha propiciado el regreso de los fondos especulativos, que duplicaron sus posiciones compradas en soja, sumando 10 millones de toneladas entre futuros y opciones en solo una semana.
Un informe de expertos en la Bolsa de Comercio de Rosario indica que el futuro más cercano de la soja alcanzó a cotizar a USD 441 la tonelada, el valor más elevado desde mayo. Sin embargo, posteriormente hubo un ajuste, y el precio cerró la semana en 334 dólares por tonelada, justo antes de la publicación del informe mensual del USDA.
En el mercado interno argentino, el rally de Chicago mantuvo firme las pizarras locales, y la soja se pagó hasta 325 dólares por tonelada. Ajustado por inflación, el precio disponible alcanzó niveles máximos desde mediados de mayo. Esta mejora incentivó la fijación de precios, aunque la comercialización sigue siendo inferior al ritmo de campañas previas.
A tres meses del inicio de la campaña 2025/26, solo se han comprometido 21,8 millones de toneladas en el mercado interno, un 19% menos que el promedio de la última década (excluyendo la atípica 2022/23). Con una producción estimada de 51,5 millones de toneladas, únicamente el 42% de la cosecha tiene contrato, y solo el 27% de esta se ha fijado precio, según el informe.
Este porcentaje representa la menor cobertura física desde al menos la campaña 1994/95. La comparación con el año anterior es notable: en este mismo periodo había 20 millones de toneladas con precio, un 50% más que los niveles actuales, aun cuando hoy el precio de la soja ajustado por inflación es un 8% superior y, en dólares, un 21% más alto.
La abundante oferta interna de cereales y girasol, unida a una demanda externa dinámica, ha desviado la liquidez hacia estos granos y ha retrasado los compromisos en relación a la soja, tanto en la oferta como en la demanda.
En lo que respecta al trigo 2026/27, la siembra avanza y ya cubre el 82% de las 6,6 millones de hectáreas proyectadas por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, tras superar demoras iniciales por lluvias. Sin embargo, la comercialización no está a la par; hasta el cierre de la semana analizada, se vendió únicamente el 10,5% de la producción estimada para el país, inferior al promedio del 16,6% de los últimos cinco años en la misma fecha.
En términos acumulativos, se comercializaron 2 millones de toneladas, de las cuales 0,69 millones aún no tienen precio firme. El porcentaje de trigo con precio firme ha disminuido en las últimas semanas, una tendencia vinculada a la caída en las cotizaciones: el precio del contrato a diciembre descendió de máximos de 231 dólares por tonelada en mayo a 206 dólares a principios de julio. Esto llevó a que la oferta prefiriera demorar la fijación de precios, disminuyendo el ritmo comercial en comparación con principios de mayo.
En relación a la exportación, las ventas internacionales alcanzan 14,56 millones de toneladas, mientras que el sector ha comprado 16 millones, cifras históricamente altas. La inserción internacional del trigo argentino se mantiene sólida, aunque se percibe un descenso en la competitividad en mercados lejanos: el precio FOB actual está en 227 dólares por tonelada, nivel similar al de sus competidores, tras haber sido el más bajo a principios de año, cuando llegó a 208 dólares por tonelada.
La comercialización semanal de maíz 2025/26 se incrementó en las últimas dos semanas, registrando 800.000 toneladas negociadas en la semana que finalizó el 8 de julio, el nivel más alto desde mayo. Este aumento se debe a la llegada del maíz tardío, actualmente en plena cosecha. El total comprometido para la campaña asciende a 31,42 millones de toneladas, lo que equivale al 46% de la producción, ligeramente por debajo del promedio de los últimos cinco años.
El precio del maíz, en dólares, se sitúa en mínimos desde el inicio de la cosecha, rondando los 180 dólares por tonelada. Las primas FOB se han debilitado desde los máximos de junio, lo que ha llevado a una presión a la baja en el precio de exportación. Este nivel de precios se debe a la amplia oferta proveniente tanto del maíz tardío argentino como del maíz safrinha brasileño, cuya cosecha avanza en ambos países.
En cuanto a la exportación, entre marzo y junio se despacharon 17,1 millones de toneladas, lo que representa el 39,3% del programa exportador previsto, en línea con los promedios de las últimas cinco campañas. La producción sigue teniendo demanda, a pesar de la gran oferta global.
La soja pronto manifestó este efecto. En Chicago, el aceite de soja encontró un nuevo mínimo y comenzó a incrementarse, alcanzando cerca de USD 1.600 por tonelada, lo que representa un aumento superior al 5% en una semana. Esta tendencia también favoreció al poroto, cuyo precio tuvo un crecimiento en un entorno donde el conflicto geopolítico no es el único factor impulsor: las proyecciones de olas de calor en las regiones productoras de soja de EE. UU. también generaron incertidumbre sobre la oferta de la próxima campaña.
Además, a principios de julio, la demanda china se hizo notar con fuerza en el mercado norteamericano, reforzando la expectativa de que el país asiático adquirirá aproximadamente 25 millones de toneladas anuales de soja de EE. UU. Este contexto ha propiciado el regreso de los fondos especulativos, que duplicaron sus posiciones compradas en soja, sumando 10 millones de toneladas entre futuros y opciones en solo una semana.
Un informe de expertos en la Bolsa de Comercio de Rosario indica que el futuro más cercano de la soja alcanzó a cotizar a USD 441 la tonelada, el valor más elevado desde mayo. Sin embargo, posteriormente hubo un ajuste, y el precio cerró la semana en 334 dólares por tonelada, justo antes de la publicación del informe mensual del USDA.
En el mercado interno argentino, el rally de Chicago mantuvo firme las pizarras locales, y la soja se pagó hasta 325 dólares por tonelada. Ajustado por inflación, el precio disponible alcanzó niveles máximos desde mediados de mayo. Esta mejora incentivó la fijación de precios, aunque la comercialización sigue siendo inferior al ritmo de campañas previas.
A tres meses del inicio de la campaña 2025/26, solo se han comprometido 21,8 millones de toneladas en el mercado interno, un 19% menos que el promedio de la última década (excluyendo la atípica 2022/23). Con una producción estimada de 51,5 millones de toneladas, únicamente el 42% de la cosecha tiene contrato, y solo el 27% de esta se ha fijado precio, según el informe.
Este porcentaje representa la menor cobertura física desde al menos la campaña 1994/95. La comparación con el año anterior es notable: en este mismo periodo había 20 millones de toneladas con precio, un 50% más que los niveles actuales, aun cuando hoy el precio de la soja ajustado por inflación es un 8% superior y, en dólares, un 21% más alto.
La abundante oferta interna de cereales y girasol, unida a una demanda externa dinámica, ha desviado la liquidez hacia estos granos y ha retrasado los compromisos en relación a la soja, tanto en la oferta como en la demanda.
En lo que respecta al trigo 2026/27, la siembra avanza y ya cubre el 82% de las 6,6 millones de hectáreas proyectadas por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, tras superar demoras iniciales por lluvias. Sin embargo, la comercialización no está a la par; hasta el cierre de la semana analizada, se vendió únicamente el 10,5% de la producción estimada para el país, inferior al promedio del 16,6% de los últimos cinco años en la misma fecha.
En términos acumulativos, se comercializaron 2 millones de toneladas, de las cuales 0,69 millones aún no tienen precio firme. El porcentaje de trigo con precio firme ha disminuido en las últimas semanas, una tendencia vinculada a la caída en las cotizaciones: el precio del contrato a diciembre descendió de máximos de 231 dólares por tonelada en mayo a 206 dólares a principios de julio. Esto llevó a que la oferta prefiriera demorar la fijación de precios, disminuyendo el ritmo comercial en comparación con principios de mayo.
En relación a la exportación, las ventas internacionales alcanzan 14,56 millones de toneladas, mientras que el sector ha comprado 16 millones, cifras históricamente altas. La inserción internacional del trigo argentino se mantiene sólida, aunque se percibe un descenso en la competitividad en mercados lejanos: el precio FOB actual está en 227 dólares por tonelada, nivel similar al de sus competidores, tras haber sido el más bajo a principios de año, cuando llegó a 208 dólares por tonelada.
La comercialización semanal de maíz 2025/26 se incrementó en las últimas dos semanas, registrando 800.000 toneladas negociadas en la semana que finalizó el 8 de julio, el nivel más alto desde mayo. Este aumento se debe a la llegada del maíz tardío, actualmente en plena cosecha. El total comprometido para la campaña asciende a 31,42 millones de toneladas, lo que equivale al 46% de la producción, ligeramente por debajo del promedio de los últimos cinco años.
El precio del maíz, en dólares, se sitúa en mínimos desde el inicio de la cosecha, rondando los 180 dólares por tonelada. Las primas FOB se han debilitado desde los máximos de junio, lo que ha llevado a una presión a la baja en el precio de exportación. Este nivel de precios se debe a la amplia oferta proveniente tanto del maíz tardío argentino como del maíz safrinha brasileño, cuya cosecha avanza en ambos países.
En cuanto a la exportación, entre marzo y junio se despacharon 17,1 millones de toneladas, lo que representa el 39,3% del programa exportador previsto, en línea con los promedios de las últimas cinco campañas. La producción sigue teniendo demanda, a pesar de la gran oferta global.












