La estrategia busca llevar la fabricación anual desde las actuales 14.000 unidades hasta unas 22.000 para 2027, un nivel cercano al máximo histórico de la planta.
La producción prevista para este año alcanza las 20.000 Sprinter. De ese volumen, unas 10.000 unidades serán destinadas a Brasil, mercado que ya renovó pedidos de exportación para 2027. También se trabaja en la adaptación del modelo a las exigencias técnicas de distintos países.
En ese proceso se encuentran las modificaciones necesarias para obtener la homologación en Estados Unidos y África, donde rigen diferentes requisitos en materia de emisiones. La posibilidad de ingresar al mercado estadounidense contempla un pedido de 5.000 unidades anuales.
La disponibilidad de capacidad productiva aparece como uno de los factores que favorecen esta alternativa. La planta de Mercedes-Benz en Carolina del Sur se encuentra cerca de su límite operativo, mientras que para la fábrica argentina un pedido de ese volumen representaría aproximadamente tres meses de producción.
La estrategia exportadora también contempla otros mercados. En Perú, la Sprinter mantiene el liderazgo de su segmento pese a la fuerte presencia de vehículos importados desde China, que representan alrededor del 40% de las ventas de ese mercado.
El incremento de la producción requiere, además, ampliar la plantilla de trabajadores. La planta contaba con unos 1.800 operarios al momento del cambio de gestión y actualmente se encuentra en un proceso de incorporación de personal.
Durante este año ya fueron sumados 200 trabajadores y está prevista la contratación de otros 200 durante los próximos tres meses, lo que implicaría un aumento de aproximadamente 10% en la dotación.
La apuesta por las exportaciones también busca mejorar la utilización de la capacidad instalada y reducir el impacto de los costos fijos sobre cada unidad producida. Según la compañía, una mayor participación de las ventas externas permitiría darle mayor estabilidad al negocio frente a eventuales cambios en el tipo de cambio y contribuiría a sostener los puestos de trabajo.
En paralelo, la empresa incorporó al mercado argentino la línea de vehículos smart, desarrollada originalmente a partir de una asociación iniciada hace tres décadas con una compañía especializada en relojes y actualmente vinculada con un fabricante automotor chino.
El plan contempla importar alrededor de 500 unidades de estos vehículos al mercado local, con precios iniciales cercanos a los US$50.000.
La combinación entre producción local, exportaciones e importaciones forma parte de una estrategia orientada a ampliar el volumen de operaciones. La empresa considera que el crecimiento de la producción y la diversificación de los mercados de destino son elementos centrales para mejorar la sustentabilidad de la planta.
En ese contexto, también se destacó una mejora en los niveles de ausentismo. Al momento de asumir la gestión, la planta registraba una tasa del 11%, mientras que actualmente se ubica en torno al 2,5%.
La expansión prevista dependerá, entre otros factores, de la continuidad de los pedidos internacionales y de la adaptación de la Sprinter a las distintas regulaciones técnicas de los mercados a los que se busca ingresar. Para 2027, el objetivo es alcanzar las 22.000 unidades anuales y consolidar una participación exportadora de al menos el 70% de la producción.
La estrategia busca llevar la fabricación anual desde las actuales 14.000 unidades hasta unas 22.000 para 2027, un nivel cercano al máximo histórico de la planta.
La producción prevista para este año alcanza las 20.000 Sprinter. De ese volumen, unas 10.000 unidades serán destinadas a Brasil, mercado que ya renovó pedidos de exportación para 2027. También se trabaja en la adaptación del modelo a las exigencias técnicas de distintos países.
En ese proceso se encuentran las modificaciones necesarias para obtener la homologación en Estados Unidos y África, donde rigen diferentes requisitos en materia de emisiones. La posibilidad de ingresar al mercado estadounidense contempla un pedido de 5.000 unidades anuales.
La disponibilidad de capacidad productiva aparece como uno de los factores que favorecen esta alternativa. La planta de Mercedes-Benz en Carolina del Sur se encuentra cerca de su límite operativo, mientras que para la fábrica argentina un pedido de ese volumen representaría aproximadamente tres meses de producción.
La estrategia exportadora también contempla otros mercados. En Perú, la Sprinter mantiene el liderazgo de su segmento pese a la fuerte presencia de vehículos importados desde China, que representan alrededor del 40% de las ventas de ese mercado.
El incremento de la producción requiere, además, ampliar la plantilla de trabajadores. La planta contaba con unos 1.800 operarios al momento del cambio de gestión y actualmente se encuentra en un proceso de incorporación de personal.
Durante este año ya fueron sumados 200 trabajadores y está prevista la contratación de otros 200 durante los próximos tres meses, lo que implicaría un aumento de aproximadamente 10% en la dotación.
La apuesta por las exportaciones también busca mejorar la utilización de la capacidad instalada y reducir el impacto de los costos fijos sobre cada unidad producida. Según la compañía, una mayor participación de las ventas externas permitiría darle mayor estabilidad al negocio frente a eventuales cambios en el tipo de cambio y contribuiría a sostener los puestos de trabajo.
En paralelo, la empresa incorporó al mercado argentino la línea de vehículos smart, desarrollada originalmente a partir de una asociación iniciada hace tres décadas con una compañía especializada en relojes y actualmente vinculada con un fabricante automotor chino.
El plan contempla importar alrededor de 500 unidades de estos vehículos al mercado local, con precios iniciales cercanos a los US$50.000.
La combinación entre producción local, exportaciones e importaciones forma parte de una estrategia orientada a ampliar el volumen de operaciones. La empresa considera que el crecimiento de la producción y la diversificación de los mercados de destino son elementos centrales para mejorar la sustentabilidad de la planta.
En ese contexto, también se destacó una mejora en los niveles de ausentismo. Al momento de asumir la gestión, la planta registraba una tasa del 11%, mientras que actualmente se ubica en torno al 2,5%.
La expansión prevista dependerá, entre otros factores, de la continuidad de los pedidos internacionales y de la adaptación de la Sprinter a las distintas regulaciones técnicas de los mercados a los que se busca ingresar. Para 2027, el objetivo es alcanzar las 22.000 unidades anuales y consolidar una participación exportadora de al menos el 70% de la producción.













