La iniciativa contempla la construcción de un complejo estratégico en el extremo sur del país, con una infraestructura destinada no solo a las actividades de las Fuerzas Armadas, sino también a fortalecer las capacidades de vigilancia y control sobre los recursos naturales y los espacios considerados de interés nacional.
El ministro de Defensa, Carlos Presti, recorrió recientemente el terreno ubicado en el Anexo Península de la Base Naval Ushuaia, donde está prevista la construcción del nuevo complejo. La visita se produjo en el marco de los anuncios del Gobierno nacional vinculados con el desarrollo de infraestructura militar en la región austral.
Uno de los principales objetivos del proyecto es mejorar la capacidad logística argentina en el extremo sur y facilitar el vínculo con la Antártida Argentina. La ubicación de Ushuaia permitiría brindar un respaldo más eficiente a las operaciones que se desarrollan en el continente blanco y a las actividades científicas.
El proyecto comenzó a ejecutarse en 2022 y está previsto que avance mediante distintas etapas. Entre las obras contempladas figuran un nuevo muelle, edificios administrativos, instalaciones destinadas a servicios marítimos, infraestructura específica para la logística antártica y, eventualmente, viviendas para el personal.
La documentación oficial establece que el muelle tendrá una superficie superior a los 15.000 metros cuadrados. La estructura contará con sectores de atraque y espacios destinados a las operaciones de carga y descarga. También están previstas áreas para maquinaria, talleres, cámaras frigoríficas y depósitos para diferentes tipos de cargas.
La infraestructura tendrá además una función vinculada con el control de los espacios marítimos australes. En ese esquema cobran importancia los P-3 Orion incorporados a la Armada Argentina. Se trata de aeronaves destinadas a tareas de exploración y patrullaje marítimo, con capacidad para realizar vigilancia, búsqueda y rescate, exploración y control sobre extensas superficies marítimas.
La Armada Argentina destacó que los P-3C también permiten reforzar la protección de los recursos naturales y la presencia nacional en las aguas atribuidas a su jurisdicción.
Estas capacidades buscan ser complementadas con los F-16 incorporados recientemente a la Fuerza Aérea Argentina. A finales de agosto, efectivos de ambas fuerzas realizaron actividades conjuntas orientadas a mejorar la interoperabilidad entre los sistemas P-3 Orion y F-16. Los ejercicios incluyeron el desarrollo de procedimientos y de redes tácticas compartidas.
El proyecto también contempla una dimensión portuaria y comercial. La futura Base Naval Integrada tendrá muelles destinados tanto a actividades comerciales como civiles, con el objetivo de ampliar la capacidad portuaria disponible en la región.
Una de las limitaciones que se busca atender es la falta de capacidad suficiente para que determinados buques puedan amarrar sin demoras. De esta manera, la nueva infraestructura no quedaría limitada a su utilización militar, sino que podría convertirse también en un punto de apoyo para actividades comerciales, científicas y logísticas vinculadas con el Atlántico Sur y la Antártida.
La posición geográfica de Ushuaia constituye uno de los principales fundamentos estratégicos del proyecto. Su cercanía con la Antártida la convierte en un punto relevante para las operaciones hacia el continente blanco, mientras que su ubicación austral permite reforzar las capacidades destinadas al control de los espacios marítimos de esa zona.
Cuando fue planteado originalmente, el proyecto formaba parte de una estrategia más amplia para fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y mejorar la logística destinada a las actividades antárticas. En 2022, el Ministerio de Defensa había señalado que la nueva base permitiría mejorar la conectividad con la Antártida y potenciar tanto las tareas logísticas como la investigación científica en esa región.
La planificación oficial también contempla que la infraestructura contribuya a proteger otros objetivos estratégicos ubicados en el sur argentino, entre ellos Vaca Muerta.
La reactivación de la iniciativa se encuadra así en una política orientada a fortalecer las capacidades militares argentinas en la zona austral, integrar los recursos de las distintas Fuerzas Armadas y ampliar la presencia del Estado en el Atlántico Sur y en el área de proyección hacia la Antártida.
La iniciativa contempla la construcción de un complejo estratégico en el extremo sur del país, con una infraestructura destinada no solo a las actividades de las Fuerzas Armadas, sino también a fortalecer las capacidades de vigilancia y control sobre los recursos naturales y los espacios considerados de interés nacional.
El ministro de Defensa, Carlos Presti, recorrió recientemente el terreno ubicado en el Anexo Península de la Base Naval Ushuaia, donde está prevista la construcción del nuevo complejo. La visita se produjo en el marco de los anuncios del Gobierno nacional vinculados con el desarrollo de infraestructura militar en la región austral.
Uno de los principales objetivos del proyecto es mejorar la capacidad logística argentina en el extremo sur y facilitar el vínculo con la Antártida Argentina. La ubicación de Ushuaia permitiría brindar un respaldo más eficiente a las operaciones que se desarrollan en el continente blanco y a las actividades científicas.
El proyecto comenzó a ejecutarse en 2022 y está previsto que avance mediante distintas etapas. Entre las obras contempladas figuran un nuevo muelle, edificios administrativos, instalaciones destinadas a servicios marítimos, infraestructura específica para la logística antártica y, eventualmente, viviendas para el personal.
La documentación oficial establece que el muelle tendrá una superficie superior a los 15.000 metros cuadrados. La estructura contará con sectores de atraque y espacios destinados a las operaciones de carga y descarga. También están previstas áreas para maquinaria, talleres, cámaras frigoríficas y depósitos para diferentes tipos de cargas.
La infraestructura tendrá además una función vinculada con el control de los espacios marítimos australes. En ese esquema cobran importancia los P-3 Orion incorporados a la Armada Argentina. Se trata de aeronaves destinadas a tareas de exploración y patrullaje marítimo, con capacidad para realizar vigilancia, búsqueda y rescate, exploración y control sobre extensas superficies marítimas.
La Armada Argentina destacó que los P-3C también permiten reforzar la protección de los recursos naturales y la presencia nacional en las aguas atribuidas a su jurisdicción.
Estas capacidades buscan ser complementadas con los F-16 incorporados recientemente a la Fuerza Aérea Argentina. A finales de agosto, efectivos de ambas fuerzas realizaron actividades conjuntas orientadas a mejorar la interoperabilidad entre los sistemas P-3 Orion y F-16. Los ejercicios incluyeron el desarrollo de procedimientos y de redes tácticas compartidas.
El proyecto también contempla una dimensión portuaria y comercial. La futura Base Naval Integrada tendrá muelles destinados tanto a actividades comerciales como civiles, con el objetivo de ampliar la capacidad portuaria disponible en la región.
Una de las limitaciones que se busca atender es la falta de capacidad suficiente para que determinados buques puedan amarrar sin demoras. De esta manera, la nueva infraestructura no quedaría limitada a su utilización militar, sino que podría convertirse también en un punto de apoyo para actividades comerciales, científicas y logísticas vinculadas con el Atlántico Sur y la Antártida.
La posición geográfica de Ushuaia constituye uno de los principales fundamentos estratégicos del proyecto. Su cercanía con la Antártida la convierte en un punto relevante para las operaciones hacia el continente blanco, mientras que su ubicación austral permite reforzar las capacidades destinadas al control de los espacios marítimos de esa zona.
Cuando fue planteado originalmente, el proyecto formaba parte de una estrategia más amplia para fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y mejorar la logística destinada a las actividades antárticas. En 2022, el Ministerio de Defensa había señalado que la nueva base permitiría mejorar la conectividad con la Antártida y potenciar tanto las tareas logísticas como la investigación científica en esa región.
La planificación oficial también contempla que la infraestructura contribuya a proteger otros objetivos estratégicos ubicados en el sur argentino, entre ellos Vaca Muerta.
La reactivación de la iniciativa se encuadra así en una política orientada a fortalecer las capacidades militares argentinas en la zona austral, integrar los recursos de las distintas Fuerzas Armadas y ampliar la presencia del Estado en el Atlántico Sur y en el área de proyección hacia la Antártida.













