Ante la consulta sobre qué aspecto mejorarían si su banco o billetera virtual pudiera modificar una sola cosa, el 46% de los participantes señaló que busca un vínculo más humano con las instituciones financieras. El dato adquiere relevancia en un contexto marcado por la fuerte digitalización del sistema financiero argentino durante los últimos años.
La opción más elegida fue la posibilidad de hablar con una persona ante la aparición de un problema, con el 39% de las respuestas. Ese porcentaje superó a quienes priorizaron mejoras económicas, que alcanzaron el 29%. Dentro de este último grupo se incluyeron pedidos como mayor acceso al crédito (11%), refinanciación de deudas (8%) y tasas más competitivas (3%).
Por otra parte, un 16% de los consultados manifestó la necesidad de contar con mayor seguridad frente a delitos digitales y con una experiencia más sencilla al momento de realizar operaciones.
Los datos forman parte de un relevamiento sobre salud financiera y comportamiento de pago que analiza las expectativas de los usuarios en un momento de avance de la inteligencia artificial y de transformación de los canales de atención.
El estudio también plantea el interrogante sobre si existen diferencias generacionales en la preferencia por el contacto humano frente a las respuestas automatizadas, o si los nuevos usuarios del sistema financiero requieren mayor acompañamiento, especialmente en períodos de dificultades económicas.
En otra de las consultas, referida a cuál es la principal deuda que tienen las entidades financieras con sus clientes, las respuestas mostraron prioridades diferentes. En este caso, el 31% señaló cuestiones económicas, entre ellas la posibilidad de acceder a tasas más convenientes (23%), mejores condiciones de crédito (5%) y mayores rendimientos para los ahorros (3%).
Además, un 16% mencionó la necesidad de contar con más beneficios, descuentos y promociones, junto con menores costos. En esta segunda pregunta, solo el 10% ubicó la relación con el cliente y la experiencia de atención como el principal aspecto pendiente de mejora.
Los resultados reflejan que los usuarios diferencian entre sus necesidades económicas y la forma en que esperan ser atendidos. La situación de endeudamiento, especialmente en algunos segmentos del sistema financiero no bancario, refuerza la búsqueda de soluciones para reorganizar pagos, aunque sin abandonar la expectativa de recibir una atención más cercana.
Según el análisis del relevamiento, la principal demanda continúa vinculada a cuestiones económicas, como tasas, crédito, comisiones y beneficios. Sin embargo, al momento de elegir qué cambiarían, los usuarios priorizan el acompañamiento y la posibilidad de resolver problemas mediante una interacción más humana.
El estudio también señala que el avance tecnológico permitió simplificar gran parte de las operaciones cotidianas, aunque plantea que la tecnología por sí sola no alcanza para construir una relación de confianza con los clientes.
Desde esta perspectiva, el diferencial para las entidades financieras comienza a estar asociado a la capacidad de brindar previsibilidad, atender situaciones complejas y ofrecer respuestas efectivas en momentos de dificultad.
La relación entre las instituciones financieras y sus usuarios se fortalece cuando los clientes perciben comprensión, reconocimiento de su situación y acompañamiento ante los momentos más críticos.
Ante la consulta sobre qué aspecto mejorarían si su banco o billetera virtual pudiera modificar una sola cosa, el 46% de los participantes señaló que busca un vínculo más humano con las instituciones financieras. El dato adquiere relevancia en un contexto marcado por la fuerte digitalización del sistema financiero argentino durante los últimos años.
La opción más elegida fue la posibilidad de hablar con una persona ante la aparición de un problema, con el 39% de las respuestas. Ese porcentaje superó a quienes priorizaron mejoras económicas, que alcanzaron el 29%. Dentro de este último grupo se incluyeron pedidos como mayor acceso al crédito (11%), refinanciación de deudas (8%) y tasas más competitivas (3%).
Por otra parte, un 16% de los consultados manifestó la necesidad de contar con mayor seguridad frente a delitos digitales y con una experiencia más sencilla al momento de realizar operaciones.
Los datos forman parte de un relevamiento sobre salud financiera y comportamiento de pago que analiza las expectativas de los usuarios en un momento de avance de la inteligencia artificial y de transformación de los canales de atención.
El estudio también plantea el interrogante sobre si existen diferencias generacionales en la preferencia por el contacto humano frente a las respuestas automatizadas, o si los nuevos usuarios del sistema financiero requieren mayor acompañamiento, especialmente en períodos de dificultades económicas.
En otra de las consultas, referida a cuál es la principal deuda que tienen las entidades financieras con sus clientes, las respuestas mostraron prioridades diferentes. En este caso, el 31% señaló cuestiones económicas, entre ellas la posibilidad de acceder a tasas más convenientes (23%), mejores condiciones de crédito (5%) y mayores rendimientos para los ahorros (3%).
Además, un 16% mencionó la necesidad de contar con más beneficios, descuentos y promociones, junto con menores costos. En esta segunda pregunta, solo el 10% ubicó la relación con el cliente y la experiencia de atención como el principal aspecto pendiente de mejora.
Los resultados reflejan que los usuarios diferencian entre sus necesidades económicas y la forma en que esperan ser atendidos. La situación de endeudamiento, especialmente en algunos segmentos del sistema financiero no bancario, refuerza la búsqueda de soluciones para reorganizar pagos, aunque sin abandonar la expectativa de recibir una atención más cercana.
Según el análisis del relevamiento, la principal demanda continúa vinculada a cuestiones económicas, como tasas, crédito, comisiones y beneficios. Sin embargo, al momento de elegir qué cambiarían, los usuarios priorizan el acompañamiento y la posibilidad de resolver problemas mediante una interacción más humana.
El estudio también señala que el avance tecnológico permitió simplificar gran parte de las operaciones cotidianas, aunque plantea que la tecnología por sí sola no alcanza para construir una relación de confianza con los clientes.
Desde esta perspectiva, el diferencial para las entidades financieras comienza a estar asociado a la capacidad de brindar previsibilidad, atender situaciones complejas y ofrecer respuestas efectivas en momentos de dificultad.
La relación entre las instituciones financieras y sus usuarios se fortalece cuando los clientes perciben comprensión, reconocimiento de su situación y acompañamiento ante los momentos más críticos.













