El tema comenzó a ser analizado en un plenario de las comisiones de Finanzas y de Defensa del Consumidor, del Usuario y de la Competencia. La discusión reúne distintos proyectos que buscan establecer mecanismos para aliviar la situación de las personas con deudas y mejorar las condiciones de acceso al crédito.
La oposición trabajó sobre un dictamen que reúne cerca de 50 iniciativas presentadas en el Congreso y plantea un régimen específico de regularización y alivio financiero. La propuesta contempla declarar durante 180 días la emergencia vinculada con el endeudamiento y permitir la adhesión de personas que mantengan deudas de hasta tres canastas básicas totales.
Uno de los principales puntos del proyecto es la creación de una línea de crédito directa de la ANSES destinada a jubilados, trabajadores, monotributistas y beneficiarios de programas sociales. El objetivo es que puedan cancelar obligaciones contraídas con tarjetas de crédito y proveedores de financiamiento no bancario, sustituyéndolas por préstamos con otras condiciones.
La iniciativa contempla créditos de hasta $1,5 millones y establece que el monto de la cuota no podrá superar el 30% de los ingresos del beneficiario. El diputado Pablo Juliano explicó que se trata de un régimen destinado específicamente a atender la situación de las personas endeudadas durante un período determinado.
El oficialismo, en cambio, trabaja sobre una propuesta con un enfoque diferente. El proyecto no incorpora un mecanismo de desendeudamiento ni establece un esquema de refinanciación a través de bancos o empresas de tecnología financiera.
La iniciativa oficial se concentra principalmente en medidas preventivas. Entre ellas figura una mayor transparencia de la información financiera, con la obligación de detallar los costos, las tasas y los componentes impositivos de las operaciones para que los consumidores conozcan el monto que deberán afrontar.
También contempla herramientas vinculadas con la educación financiera y digital, además de mecanismos destinados a facilitar el seguimiento y la administración de la cartera de préstamos de cada usuario.
El debate parlamentario se desarrolla mientras los distintos bloques buscan reunir los respaldos necesarios para avanzar con sus respectivos dictámenes. El eje de la discusión está puesto en si la respuesta legislativa debe concentrarse en mecanismos de alivio para quienes ya se encuentran endeudados o en herramientas destinadas principalmente a prevenir futuros problemas de sobreendeudamiento.
La discusión deberá continuar en el Congreso antes de que las iniciativas puedan llegar al recinto para su tratamiento.
El tema comenzó a ser analizado en un plenario de las comisiones de Finanzas y de Defensa del Consumidor, del Usuario y de la Competencia. La discusión reúne distintos proyectos que buscan establecer mecanismos para aliviar la situación de las personas con deudas y mejorar las condiciones de acceso al crédito.
La oposición trabajó sobre un dictamen que reúne cerca de 50 iniciativas presentadas en el Congreso y plantea un régimen específico de regularización y alivio financiero. La propuesta contempla declarar durante 180 días la emergencia vinculada con el endeudamiento y permitir la adhesión de personas que mantengan deudas de hasta tres canastas básicas totales.
Uno de los principales puntos del proyecto es la creación de una línea de crédito directa de la ANSES destinada a jubilados, trabajadores, monotributistas y beneficiarios de programas sociales. El objetivo es que puedan cancelar obligaciones contraídas con tarjetas de crédito y proveedores de financiamiento no bancario, sustituyéndolas por préstamos con otras condiciones.
La iniciativa contempla créditos de hasta $1,5 millones y establece que el monto de la cuota no podrá superar el 30% de los ingresos del beneficiario. El diputado Pablo Juliano explicó que se trata de un régimen destinado específicamente a atender la situación de las personas endeudadas durante un período determinado.
El oficialismo, en cambio, trabaja sobre una propuesta con un enfoque diferente. El proyecto no incorpora un mecanismo de desendeudamiento ni establece un esquema de refinanciación a través de bancos o empresas de tecnología financiera.
La iniciativa oficial se concentra principalmente en medidas preventivas. Entre ellas figura una mayor transparencia de la información financiera, con la obligación de detallar los costos, las tasas y los componentes impositivos de las operaciones para que los consumidores conozcan el monto que deberán afrontar.
También contempla herramientas vinculadas con la educación financiera y digital, además de mecanismos destinados a facilitar el seguimiento y la administración de la cartera de préstamos de cada usuario.
El debate parlamentario se desarrolla mientras los distintos bloques buscan reunir los respaldos necesarios para avanzar con sus respectivos dictámenes. El eje de la discusión está puesto en si la respuesta legislativa debe concentrarse en mecanismos de alivio para quienes ya se encuentran endeudados o en herramientas destinadas principalmente a prevenir futuros problemas de sobreendeudamiento.
La discusión deberá continuar en el Congreso antes de que las iniciativas puedan llegar al recinto para su tratamiento.













