El conflicto se profundizó el jueves de la semana pasada, cuando los trabajadores iniciaron una medida de fuerza tras cobrar menos de lo correspondiente por la última quincena. El reclamo se suma a los problemas que, según los empleados, la empresa mantiene desde hace tiempo con los aportes previsionales y las contribuciones destinadas a la cobertura de salud. Las audiencias realizadas ante las autoridades no permitieron alcanzar un acuerdo.
La situación económica de la firma también se refleja en sus compromisos financieros. Los registros disponibles indican una deuda de $45.746 millones con el sistema financiero y obligaciones bancarias mensuales por $1.566 millones. Además, acumula 983 cheques rechazados por falta de fondos, por un monto total de $25.214 millones.
La mayor parte de esos rechazos se concentró en los últimos dos meses relevados. Durante septiembre se registraron 580 cheques sin fondos por $12.758 millones, mientras que en octubre, con datos actualizados hasta la fecha de la información, se contabilizaron otros 403 documentos por $12.456 millones.
Los incumplimientos también alcanzaron las obligaciones vinculadas con la seguridad social y la cobertura médica de los trabajadores. Según los registros, los aportes de la seguridad social se abonaron parcialmente entre marzo y julio de 2026. En agosto, además, figuraban impagos los aportes de obra social y las contribuciones patronales destinadas a ese sistema.
En cuanto a las contribuciones patronales para la obra social, los pagos fueron parciales entre febrero y julio. En septiembre de 2026, en cambio, los tres conceptos —aportes de la seguridad social, aportes de obra social y contribuciones patronales para esa cobertura— aparecían como abonados.
El reclamo salarial alcanza a una plantilla de casi 600 empleados. Los montos pendientes varían según cada caso: algunos trabajadores tienen diferencias cercanas a los $100.000, mientras que en otros la deuda llega a $500.000. El promedio estimado ronda los $300.000 por persona.
La empresa había depositado $850.000 por empleado, pero el monto no cubrió la totalidad de los haberes. Los trabajadores rechazaron, además, la propuesta de completar los pagos en cuotas y mantienen la medida de fuerza para exigir el cobro íntegro de los salarios adeudados.
La representación sindical del sector respaldó la protesta y advirtió que los problemas con los aportes destinados a la cobertura de salud se arrastran desde hace tiempo. También sostuvo que la presentación del concurso de acreedores y el pedido de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) no justifican que los empleados dejen de percibir sus salarios. El trámite continúa bajo análisis de las autoridades nacionales.
En las negociaciones, la empresa había planteado la posibilidad de mantener la faena, pero con una reducción de entre el 10% y el 15% de las horas garantizadas establecidas en el convenio laboral. Sin embargo, la actividad terminó paralizada por completo el lunes, luego de que algunos sectores continuaran trabajando hasta el jueves y el viernes anteriores.
La caída en el nivel de producción ya se había evidenciado durante el último mes. Aunque el establecimiento tiene capacidad para procesar entre 800 y 900 cabezas de ganado por día, la faena había descendido a unas 300 cabezas diarias, ritmo que se sostuvo hasta el miércoles previo a la interrupción total de las operaciones.
La protesta se mantiene en el acceso a la planta, aunque una orden judicial dispuso que no se impida el ingreso al establecimiento. Mientras tanto, la empresa continúa atravesando el proceso concursal y la evaluación del procedimiento preventivo solicitado ante el Gobierno nacional.
El frigorífico había pertenecido a una compañía que quebró y continuó operando posteriormente bajo otra denominación. Actualmente forma parte del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas y comercializa sus productos en cerca de 30 países.
La crisis también plantea interrogantes sobre sus compromisos comerciales. Para el ciclo 2026/27, el establecimiento recibió una asignación de Cuota Hilton, vigente hasta el 30 de junio de 2027. La interrupción de la faena abre incertidumbre sobre la continuidad de las operaciones y la posibilidad de cumplir con las obligaciones asumidas tanto con sus trabajadores como con sus compradores.
El conflicto se profundizó el jueves de la semana pasada, cuando los trabajadores iniciaron una medida de fuerza tras cobrar menos de lo correspondiente por la última quincena. El reclamo se suma a los problemas que, según los empleados, la empresa mantiene desde hace tiempo con los aportes previsionales y las contribuciones destinadas a la cobertura de salud. Las audiencias realizadas ante las autoridades no permitieron alcanzar un acuerdo.
La situación económica de la firma también se refleja en sus compromisos financieros. Los registros disponibles indican una deuda de $45.746 millones con el sistema financiero y obligaciones bancarias mensuales por $1.566 millones. Además, acumula 983 cheques rechazados por falta de fondos, por un monto total de $25.214 millones.
La mayor parte de esos rechazos se concentró en los últimos dos meses relevados. Durante septiembre se registraron 580 cheques sin fondos por $12.758 millones, mientras que en octubre, con datos actualizados hasta la fecha de la información, se contabilizaron otros 403 documentos por $12.456 millones.
Los incumplimientos también alcanzaron las obligaciones vinculadas con la seguridad social y la cobertura médica de los trabajadores. Según los registros, los aportes de la seguridad social se abonaron parcialmente entre marzo y julio de 2026. En agosto, además, figuraban impagos los aportes de obra social y las contribuciones patronales destinadas a ese sistema.
En cuanto a las contribuciones patronales para la obra social, los pagos fueron parciales entre febrero y julio. En septiembre de 2026, en cambio, los tres conceptos —aportes de la seguridad social, aportes de obra social y contribuciones patronales para esa cobertura— aparecían como abonados.
El reclamo salarial alcanza a una plantilla de casi 600 empleados. Los montos pendientes varían según cada caso: algunos trabajadores tienen diferencias cercanas a los $100.000, mientras que en otros la deuda llega a $500.000. El promedio estimado ronda los $300.000 por persona.
La empresa había depositado $850.000 por empleado, pero el monto no cubrió la totalidad de los haberes. Los trabajadores rechazaron, además, la propuesta de completar los pagos en cuotas y mantienen la medida de fuerza para exigir el cobro íntegro de los salarios adeudados.
La representación sindical del sector respaldó la protesta y advirtió que los problemas con los aportes destinados a la cobertura de salud se arrastran desde hace tiempo. También sostuvo que la presentación del concurso de acreedores y el pedido de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) no justifican que los empleados dejen de percibir sus salarios. El trámite continúa bajo análisis de las autoridades nacionales.
En las negociaciones, la empresa había planteado la posibilidad de mantener la faena, pero con una reducción de entre el 10% y el 15% de las horas garantizadas establecidas en el convenio laboral. Sin embargo, la actividad terminó paralizada por completo el lunes, luego de que algunos sectores continuaran trabajando hasta el jueves y el viernes anteriores.
La caída en el nivel de producción ya se había evidenciado durante el último mes. Aunque el establecimiento tiene capacidad para procesar entre 800 y 900 cabezas de ganado por día, la faena había descendido a unas 300 cabezas diarias, ritmo que se sostuvo hasta el miércoles previo a la interrupción total de las operaciones.
La protesta se mantiene en el acceso a la planta, aunque una orden judicial dispuso que no se impida el ingreso al establecimiento. Mientras tanto, la empresa continúa atravesando el proceso concursal y la evaluación del procedimiento preventivo solicitado ante el Gobierno nacional.
El frigorífico había pertenecido a una compañía que quebró y continuó operando posteriormente bajo otra denominación. Actualmente forma parte del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas y comercializa sus productos en cerca de 30 países.
La crisis también plantea interrogantes sobre sus compromisos comerciales. Para el ciclo 2026/27, el establecimiento recibió una asignación de Cuota Hilton, vigente hasta el 30 de junio de 2027. La interrupción de la faena abre incertidumbre sobre la continuidad de las operaciones y la posibilidad de cumplir con las obligaciones asumidas tanto con sus trabajadores como con sus compradores.













