La contracción de la actividad con tarjetas se profundizó durante los últimos meses. La caída fue del 3,4% en términos trimestrales y del 5,9% en el acumulado semestral, mientras que en la comparación interanual alcanzó el 10,1%.
En agosto, pese al retroceso medido en términos reales, el saldo nominal de las operaciones con tarjetas de crédito aumentó 1,4% respecto de julio y llegó a $25,1 billones. En la comparación con agosto del año anterior, el monto representa una suba nominal del 20,1%, desde los $20,9 billones registrados entonces.
Sin embargo, al descontar el efecto de la inflación, la actividad se redujo 0,3% mensual y 10,1% interanual. Para el período se proyectaba una inflación del 1,7% mensual y del 33,5% interanual.
La evolución muestra además una aceleración de la caída. El promedio de contracción mensual pasó del 0,84% interanual al 0,98% en el acumulado semestral y al 1,13% en el trimestre, de acuerdo con las estimaciones difundidas en el informe.
En paralelo, la situación de los créditos de las familias continuó deteriorándose. En julio, alrededor de 5,9 millones de personas se encontraban en situación irregular con sus deudas, equivalente al 28% de los argentinos que cuentan con algún tipo de crédito.
De cara a agosto, la apertura de alternativas de refinanciamiento podría contribuir a una reducción de los niveles de morosidad, aunque la evolución dependerá del comportamiento de los deudores y de las condiciones de acceso a esas opciones.
El deterioro de la situación crediticia también tiene impacto sobre el uso de las tarjetas. Los clientes que ingresan en situación irregular pueden sufrir la suspensión de sus tarjetas, mientras que las entidades financieras tienden a limitar la actualización de los márgenes disponibles. El acceso a mayores límites queda concentrado en los perfiles considerados de menor riesgo, que a su vez presentan una menor propensión a incrementar su endeudamiento.
En cuanto al financiamiento en dólares mediante tarjetas de crédito, el saldo cayó 15,9% mensual en agosto y se ubicó en unos u$s670 millones. A pesar de la baja frente al mes anterior, el monto representa un incremento interanual del 1,5%, ya que un año atrás se encontraba en torno a los u$s660 millones.
El turismo en el exterior y las compras internacionales realizadas a través de plataformas de comercio electrónico aparecen entre los factores que sostienen la demanda de consumos con tarjeta y contribuyen a mantenerla relativamente estable durante el año.
La contracción de la actividad con tarjetas se profundizó durante los últimos meses. La caída fue del 3,4% en términos trimestrales y del 5,9% en el acumulado semestral, mientras que en la comparación interanual alcanzó el 10,1%.
En agosto, pese al retroceso medido en términos reales, el saldo nominal de las operaciones con tarjetas de crédito aumentó 1,4% respecto de julio y llegó a $25,1 billones. En la comparación con agosto del año anterior, el monto representa una suba nominal del 20,1%, desde los $20,9 billones registrados entonces.
Sin embargo, al descontar el efecto de la inflación, la actividad se redujo 0,3% mensual y 10,1% interanual. Para el período se proyectaba una inflación del 1,7% mensual y del 33,5% interanual.
La evolución muestra además una aceleración de la caída. El promedio de contracción mensual pasó del 0,84% interanual al 0,98% en el acumulado semestral y al 1,13% en el trimestre, de acuerdo con las estimaciones difundidas en el informe.
En paralelo, la situación de los créditos de las familias continuó deteriorándose. En julio, alrededor de 5,9 millones de personas se encontraban en situación irregular con sus deudas, equivalente al 28% de los argentinos que cuentan con algún tipo de crédito.
De cara a agosto, la apertura de alternativas de refinanciamiento podría contribuir a una reducción de los niveles de morosidad, aunque la evolución dependerá del comportamiento de los deudores y de las condiciones de acceso a esas opciones.
El deterioro de la situación crediticia también tiene impacto sobre el uso de las tarjetas. Los clientes que ingresan en situación irregular pueden sufrir la suspensión de sus tarjetas, mientras que las entidades financieras tienden a limitar la actualización de los márgenes disponibles. El acceso a mayores límites queda concentrado en los perfiles considerados de menor riesgo, que a su vez presentan una menor propensión a incrementar su endeudamiento.
En cuanto al financiamiento en dólares mediante tarjetas de crédito, el saldo cayó 15,9% mensual en agosto y se ubicó en unos u$s670 millones. A pesar de la baja frente al mes anterior, el monto representa un incremento interanual del 1,5%, ya que un año atrás se encontraba en torno a los u$s660 millones.
El turismo en el exterior y las compras internacionales realizadas a través de plataformas de comercio electrónico aparecen entre los factores que sostienen la demanda de consumos con tarjeta y contribuyen a mantenerla relativamente estable durante el año.













