Las tres provincias patagónicas incorporaron en conjunto 2.841 empleos industriales durante los dos años analizados. Neuquén registró un crecimiento del 9,2%, con 1.216 puestos nuevos, mientras que Río Negro avanzó un 7,8%, con 1.205 incorporaciones. Santa Cruz, por su parte, presentó la mayor suba porcentual, del 11,8%, aunque sumó 420 trabajadores.
En el resto del país, las caídas fueron generalizadas y tuvieron distinta magnitud. La Rioja encabezó los retrocesos, con una reducción del 15%, seguida por La Pampa, con el 12,8%; San Luis, con el 11,3%, y Misiones, con el 10,1%. En estas cuatro jurisdicciones, la pérdida de empleo manufacturero superó el 10% en el período considerado.
En términos absolutos, la mayor cantidad de puestos perdidos se concentró en el Gran Buenos Aires, donde desaparecieron 25.623 empleos industriales. Le siguieron la Ciudad de Buenos Aires, con 8.617 puestos menos; el resto de la provincia de Buenos Aires, con 8.064; Santa Fe, con 5.369, y Córdoba, con 5.018.
El impacto en el conurbano bonaerense fue especialmente significativo. Aunque la región concentraba el 26,5% del empleo industrial registrado al comienzo de 2026, explicó el 38,7% de los puestos perdidos en los dos años analizados. La diferencia entre ambas proporciones fue de 12,2 puntos porcentuales.
El informe también muestra que el comportamiento del empleo estuvo relacionado con las actividades predominantes en cada provincia. En Santa Cruz, la elaboración de alimentos aportó 448 puestos nuevos, con un incremento del 19,7% en esa rama, mientras que la fabricación de maquinaria y equipo sumó otros 74 empleos.
En Neuquén, la maquinaria y el equipamiento encabezaron las incorporaciones, con 622 puestos adicionales, seguidos por la producción de minerales no metálicos, que sumó 295. En Río Negro, en tanto, la elaboración de alimentos fue la principal impulsora del crecimiento, con 1.360 empleos nuevos.
Entre las provincias más afectadas también hubo diferencias según la actividad. En Misiones, la industria alimentaria perdió 1.511 puestos, equivalentes al 66% de la caída manufacturera provincial. En La Pampa, la misma rama registró 661 empleos menos, lo que representó el 91% de la contracción industrial.
En La Rioja, los rubros textiles, calzado y cuero concentraron el 61% de la pérdida de empleo manufacturero, con 870 puestos menos. En San Luis, por su parte, el principal retroceso se produjo en la industria química, que perdió 487 trabajadores.
La contracción industrial fue más pronunciada que la del mercado laboral en general. Mientras el empleo manufacturero disminuyó un 5,2% entre el primer trimestre de 2024 y el de 2026, el empleo total cayó un 2,2%, una diferencia de tres puntos porcentuales.
Esta brecha se observó en 17 de las 25 jurisdicciones estudiadas. La Rioja registró la mayor diferencia: mientras el empleo industrial se redujo un 15%, la caída del empleo total fue del 5,4%. En La Pampa, la distancia llegó a 8,5 puntos porcentuales y, en Jujuy, a siete puntos.
En algunos distritos, la pérdida de puestos industriales superó incluso la reducción neta del empleo total. En Jujuy desaparecieron 933 empleos manufactureros, frente a una caída de 673 puestos en el conjunto de la economía provincial. En el resto de Buenos Aires, la industria perdió 8.064 trabajadores, mientras que el saldo general del empleo fue negativo en 6.123 puestos.
La evolución de las provincias patagónicas también presentó diferencias. Neuquén y Río Negro combinaron el crecimiento industrial con una expansión del empleo total. Santa Cruz, en cambio, registró una situación opuesta: pese al aumento del 11,8% en la industria manufacturera, el empleo total provincial cayó un 13,3%, la mayor contracción entre las jurisdicciones relevadas.
En conjunto, los datos reflejan una reducción del empleo manufacturero superior a la caída general del mercado laboral, con fuertes diferencias territoriales y un crecimiento concentrado en tres provincias.
Las tres provincias patagónicas incorporaron en conjunto 2.841 empleos industriales durante los dos años analizados. Neuquén registró un crecimiento del 9,2%, con 1.216 puestos nuevos, mientras que Río Negro avanzó un 7,8%, con 1.205 incorporaciones. Santa Cruz, por su parte, presentó la mayor suba porcentual, del 11,8%, aunque sumó 420 trabajadores.
En el resto del país, las caídas fueron generalizadas y tuvieron distinta magnitud. La Rioja encabezó los retrocesos, con una reducción del 15%, seguida por La Pampa, con el 12,8%; San Luis, con el 11,3%, y Misiones, con el 10,1%. En estas cuatro jurisdicciones, la pérdida de empleo manufacturero superó el 10% en el período considerado.
En términos absolutos, la mayor cantidad de puestos perdidos se concentró en el Gran Buenos Aires, donde desaparecieron 25.623 empleos industriales. Le siguieron la Ciudad de Buenos Aires, con 8.617 puestos menos; el resto de la provincia de Buenos Aires, con 8.064; Santa Fe, con 5.369, y Córdoba, con 5.018.
El impacto en el conurbano bonaerense fue especialmente significativo. Aunque la región concentraba el 26,5% del empleo industrial registrado al comienzo de 2026, explicó el 38,7% de los puestos perdidos en los dos años analizados. La diferencia entre ambas proporciones fue de 12,2 puntos porcentuales.
El informe también muestra que el comportamiento del empleo estuvo relacionado con las actividades predominantes en cada provincia. En Santa Cruz, la elaboración de alimentos aportó 448 puestos nuevos, con un incremento del 19,7% en esa rama, mientras que la fabricación de maquinaria y equipo sumó otros 74 empleos.
En Neuquén, la maquinaria y el equipamiento encabezaron las incorporaciones, con 622 puestos adicionales, seguidos por la producción de minerales no metálicos, que sumó 295. En Río Negro, en tanto, la elaboración de alimentos fue la principal impulsora del crecimiento, con 1.360 empleos nuevos.
Entre las provincias más afectadas también hubo diferencias según la actividad. En Misiones, la industria alimentaria perdió 1.511 puestos, equivalentes al 66% de la caída manufacturera provincial. En La Pampa, la misma rama registró 661 empleos menos, lo que representó el 91% de la contracción industrial.
En La Rioja, los rubros textiles, calzado y cuero concentraron el 61% de la pérdida de empleo manufacturero, con 870 puestos menos. En San Luis, por su parte, el principal retroceso se produjo en la industria química, que perdió 487 trabajadores.
La contracción industrial fue más pronunciada que la del mercado laboral en general. Mientras el empleo manufacturero disminuyó un 5,2% entre el primer trimestre de 2024 y el de 2026, el empleo total cayó un 2,2%, una diferencia de tres puntos porcentuales.
Esta brecha se observó en 17 de las 25 jurisdicciones estudiadas. La Rioja registró la mayor diferencia: mientras el empleo industrial se redujo un 15%, la caída del empleo total fue del 5,4%. En La Pampa, la distancia llegó a 8,5 puntos porcentuales y, en Jujuy, a siete puntos.
En algunos distritos, la pérdida de puestos industriales superó incluso la reducción neta del empleo total. En Jujuy desaparecieron 933 empleos manufactureros, frente a una caída de 673 puestos en el conjunto de la economía provincial. En el resto de Buenos Aires, la industria perdió 8.064 trabajadores, mientras que el saldo general del empleo fue negativo en 6.123 puestos.
La evolución de las provincias patagónicas también presentó diferencias. Neuquén y Río Negro combinaron el crecimiento industrial con una expansión del empleo total. Santa Cruz, en cambio, registró una situación opuesta: pese al aumento del 11,8% en la industria manufacturera, el empleo total provincial cayó un 13,3%, la mayor contracción entre las jurisdicciones relevadas.
En conjunto, los datos reflejan una reducción del empleo manufacturero superior a la caída general del mercado laboral, con fuertes diferencias territoriales y un crecimiento concentrado en tres provincias.













