Caputo también señaló un incremento en el número de compañías exportadoras. Según los datos oficiales, la cantidad de empresas que venden al exterior aumentó 4% frente al año anterior y 6,6% respecto de 2023.
El crecimiento alcanzó a todos los segmentos de empresas. Entre las microempresas, el aumento fue del 31,4%; entre las pequeñas, del 30,1%; y entre las medianas, del 22,9%.
También se registraron incrementos según el tipo de productos exportados. Las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) crecieron 35,2%, las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) aumentaron 27,1% y los Productos Primarios, 23,5%.
Pese a estos resultados, la cantidad total de empresas exportadoras continúa muy por debajo del máximo histórico. Datos del sector privado muestran que Argentina llegó a tener más de 15.000 firmas exportadoras, cerca de 16.000 en su punto máximo, mientras que actualmente la cifra ronda las 9.000.
En términos interanuales, el número de empresas pasó de 9.107 en 2024 a 9.399 en 2025. El repunte permitió recuperar parte de la caída anterior, pero todavía no modificó de manera significativa la concentración del comercio exterior.
Las pymes representan actualmente entre el 7,6% y el 7,9% del total de las exportaciones argentinas. Al mismo tiempo, el crecimiento general de las ventas externas está impulsado principalmente por sectores como el agro, la energía y la minería.
La Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) proyecta que 2026 podría cerrar con exportaciones cercanas a los US$95.000 millones, lo que marcaría un año récord. Sin embargo, la entidad advierte que el aumento del valor exportado no está acompañado por una recuperación equivalente en la cantidad de empresas que participan de manera sostenida en los mercados internacionales.
El retroceso resulta particularmente visible entre compañías vinculadas con bienes industriales y productos transportados mediante carga contenerizada. El movimiento de contenedores en Argentina permanece prácticamente estancado frente al crecimiento registrado en otros países de la región.
Según los datos presentados por el sector, tomando como base un índice de 100, Argentina se ubica actualmente alrededor de 92, mientras que Brasil alcanza 211. La diferencia refleja también un rezago en la logística fluvial y marítima vinculada con el comercio exterior.
Desde el sector exportador señalan que esta situación implica una pérdida de competitividad y una mayor utilización de infraestructura logística de otros países. El problema, de acuerdo con ese diagnóstico, no se limita al volumen de dólares que genera el comercio exterior, sino también a la cantidad de empresas capaces de sostener sus ventas internacionales y a los productos que logran acceder a esos mercados.
Otro de los puntos analizados es la relación entre importaciones, producción y exportaciones. En los últimos años, estos sectores fueron considerados en muchos casos como actividades separadas, aunque una parte de las empresas necesita importar insumos, maquinaria y tecnología para mejorar su productividad y competir en el exterior.
Desde el sector importador reconocen que hubo mejoras en los tiempos y procedimientos para ingresar mercadería, aunque consideran que todavía existen cuestiones pendientes.
También se destacan los cambios en el régimen de importación temporal para perfeccionamiento industrial. Este mecanismo permite ingresar insumos, incorporarlos al proceso productivo y posteriormente exportar los productos terminados.
A pesar de los avances registrados, persisten obstáculos vinculados con el financiamiento, los costos, la disponibilidad de divisas y la burocracia asociada al comercio exterior.
El escenario muestra así un crecimiento de las exportaciones argentinas y una mejora en la cantidad de pymes que participan del comercio internacional, aunque todavía persiste una diferencia significativa respecto del número de empresas exportadoras que el país llegó a tener en años anteriores.
Caputo también señaló un incremento en el número de compañías exportadoras. Según los datos oficiales, la cantidad de empresas que venden al exterior aumentó 4% frente al año anterior y 6,6% respecto de 2023.
El crecimiento alcanzó a todos los segmentos de empresas. Entre las microempresas, el aumento fue del 31,4%; entre las pequeñas, del 30,1%; y entre las medianas, del 22,9%.
También se registraron incrementos según el tipo de productos exportados. Las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) crecieron 35,2%, las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) aumentaron 27,1% y los Productos Primarios, 23,5%.
Pese a estos resultados, la cantidad total de empresas exportadoras continúa muy por debajo del máximo histórico. Datos del sector privado muestran que Argentina llegó a tener más de 15.000 firmas exportadoras, cerca de 16.000 en su punto máximo, mientras que actualmente la cifra ronda las 9.000.
En términos interanuales, el número de empresas pasó de 9.107 en 2024 a 9.399 en 2025. El repunte permitió recuperar parte de la caída anterior, pero todavía no modificó de manera significativa la concentración del comercio exterior.
Las pymes representan actualmente entre el 7,6% y el 7,9% del total de las exportaciones argentinas. Al mismo tiempo, el crecimiento general de las ventas externas está impulsado principalmente por sectores como el agro, la energía y la minería.
La Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) proyecta que 2026 podría cerrar con exportaciones cercanas a los US$95.000 millones, lo que marcaría un año récord. Sin embargo, la entidad advierte que el aumento del valor exportado no está acompañado por una recuperación equivalente en la cantidad de empresas que participan de manera sostenida en los mercados internacionales.
El retroceso resulta particularmente visible entre compañías vinculadas con bienes industriales y productos transportados mediante carga contenerizada. El movimiento de contenedores en Argentina permanece prácticamente estancado frente al crecimiento registrado en otros países de la región.
Según los datos presentados por el sector, tomando como base un índice de 100, Argentina se ubica actualmente alrededor de 92, mientras que Brasil alcanza 211. La diferencia refleja también un rezago en la logística fluvial y marítima vinculada con el comercio exterior.
Desde el sector exportador señalan que esta situación implica una pérdida de competitividad y una mayor utilización de infraestructura logística de otros países. El problema, de acuerdo con ese diagnóstico, no se limita al volumen de dólares que genera el comercio exterior, sino también a la cantidad de empresas capaces de sostener sus ventas internacionales y a los productos que logran acceder a esos mercados.
Otro de los puntos analizados es la relación entre importaciones, producción y exportaciones. En los últimos años, estos sectores fueron considerados en muchos casos como actividades separadas, aunque una parte de las empresas necesita importar insumos, maquinaria y tecnología para mejorar su productividad y competir en el exterior.
Desde el sector importador reconocen que hubo mejoras en los tiempos y procedimientos para ingresar mercadería, aunque consideran que todavía existen cuestiones pendientes.
También se destacan los cambios en el régimen de importación temporal para perfeccionamiento industrial. Este mecanismo permite ingresar insumos, incorporarlos al proceso productivo y posteriormente exportar los productos terminados.
A pesar de los avances registrados, persisten obstáculos vinculados con el financiamiento, los costos, la disponibilidad de divisas y la burocracia asociada al comercio exterior.
El escenario muestra así un crecimiento de las exportaciones argentinas y una mejora en la cantidad de pymes que participan del comercio internacional, aunque todavía persiste una diferencia significativa respecto del número de empresas exportadoras que el país llegó a tener en años anteriores.












