Pese al contexto externo favorable, el S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires opera en baja. A las 12:20, el índice retrocedía 1% y se ubicaba en 2.970.000 puntos. Los ADR y las acciones de compañías argentinas que cotizan en dólares en Wall Street también muestran mayoría de bajas, con Banco Francés liderando las pérdidas, con una caída de 3,4%, seguido por Edenor, que retrocede 3%.
Los bonos soberanos argentinos registran una baja promedio de 0,1%, mientras que el riesgo país elaborado por JP Morgan se mantiene en 511 puntos básicos. El indicador se encuentra condicionado, entre otros factores, por el incremento de las tasas de rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense, utilizados como referencia para su cálculo.
Durante su exposición, Warsh advirtió que la inflación estadounidense continúa en niveles demasiado elevados y señaló que su control debe mantenerse como una prioridad para la Reserva Federal. También realizó una evaluación sobre la marcha de la economía, aunque evitó formular proyecciones concretas sobre su evolución futura.
El funcionario sostuvo que la autoridad monetaria debe asegurarse de que la inflación subyacente avance hacia el objetivo establecido a una velocidad suficiente. También remarcó que garantizar la estabilidad de los precios forma parte de las responsabilidades centrales de la Reserva Federal.
Aunque no presentó nuevas previsiones, sus declaraciones dejaron abierta la posibilidad de que las condiciones financieras no estén ejerciendo sobre la economía el nivel de presión esperado. En particular, consideró difícil definirlas como restrictivas.
El mensaje fue seguido con atención por los mercados, que esperaban señales sobre la estrategia que adoptará la Reserva Federal para contener la inflación y sobre su evaluación del escenario económico.
Un análisis del mercado consideró que el discurso colocó nuevamente a la inflación en el centro de la estrategia monetaria y dejó abierta la posibilidad de un mayor endurecimiento de las condiciones financieras. Al mismo tiempo, destacó una visión favorable sobre la economía estadounidense, con crecimiento, consumo sostenido y fuertes inversiones vinculadas con la inteligencia artificial.
La lectura de los inversores fue más restrictiva de lo esperado y generó presión sobre distintos activos de riesgo, entre ellos las criptomonedas.
En el mercado energético, el precio del petróleo registraba una leve baja y se encaminaba a cerrar la semana con pérdidas. Los operadores seguían de cerca el estancamiento de las negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán y la evolución de los flujos de crudo a través del Estrecho de Ormuz.
Los futuros del petróleo Brent para entrega en octubre caían 0,5% hasta los US$89,25 por barril y acumulaban una baja semanal cercana al 5%.
La evolución de los precios estuvo vinculada con el volumen de petróleo que continúa atravesando el estrecho y con el aumento de los flujos, que permitiría a las refinerías asiáticas sostener sus compras. También influyeron las declaraciones de Estados Unidos sobre las tareas de desminado en la zona.
Previamente, Estados Unidos había anunciado nuevas sanciones contra Irán, calificándolas como las más severas aplicadas hasta el momento. Desde Teherán, las medidas fueron rechazadas y calificadas como un acto hostil e inhumano.
En paralelo, los mediadores intensifican sus gestiones para facilitar la reapertura del Estrecho de Ormuz. Teherán acordó elaborar una lista de condiciones para restablecer el tránsito normal, luego de un pedido de un emisario de Qatar para garantizar la libertad de navegación.
Pese al contexto externo favorable, el S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires opera en baja. A las 12:20, el índice retrocedía 1% y se ubicaba en 2.970.000 puntos. Los ADR y las acciones de compañías argentinas que cotizan en dólares en Wall Street también muestran mayoría de bajas, con Banco Francés liderando las pérdidas, con una caída de 3,4%, seguido por Edenor, que retrocede 3%.
Los bonos soberanos argentinos registran una baja promedio de 0,1%, mientras que el riesgo país elaborado por JP Morgan se mantiene en 511 puntos básicos. El indicador se encuentra condicionado, entre otros factores, por el incremento de las tasas de rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense, utilizados como referencia para su cálculo.
Durante su exposición, Warsh advirtió que la inflación estadounidense continúa en niveles demasiado elevados y señaló que su control debe mantenerse como una prioridad para la Reserva Federal. También realizó una evaluación sobre la marcha de la economía, aunque evitó formular proyecciones concretas sobre su evolución futura.
El funcionario sostuvo que la autoridad monetaria debe asegurarse de que la inflación subyacente avance hacia el objetivo establecido a una velocidad suficiente. También remarcó que garantizar la estabilidad de los precios forma parte de las responsabilidades centrales de la Reserva Federal.
Aunque no presentó nuevas previsiones, sus declaraciones dejaron abierta la posibilidad de que las condiciones financieras no estén ejerciendo sobre la economía el nivel de presión esperado. En particular, consideró difícil definirlas como restrictivas.
El mensaje fue seguido con atención por los mercados, que esperaban señales sobre la estrategia que adoptará la Reserva Federal para contener la inflación y sobre su evaluación del escenario económico.
Un análisis del mercado consideró que el discurso colocó nuevamente a la inflación en el centro de la estrategia monetaria y dejó abierta la posibilidad de un mayor endurecimiento de las condiciones financieras. Al mismo tiempo, destacó una visión favorable sobre la economía estadounidense, con crecimiento, consumo sostenido y fuertes inversiones vinculadas con la inteligencia artificial.
La lectura de los inversores fue más restrictiva de lo esperado y generó presión sobre distintos activos de riesgo, entre ellos las criptomonedas.
En el mercado energético, el precio del petróleo registraba una leve baja y se encaminaba a cerrar la semana con pérdidas. Los operadores seguían de cerca el estancamiento de las negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán y la evolución de los flujos de crudo a través del Estrecho de Ormuz.
Los futuros del petróleo Brent para entrega en octubre caían 0,5% hasta los US$89,25 por barril y acumulaban una baja semanal cercana al 5%.
La evolución de los precios estuvo vinculada con el volumen de petróleo que continúa atravesando el estrecho y con el aumento de los flujos, que permitiría a las refinerías asiáticas sostener sus compras. También influyeron las declaraciones de Estados Unidos sobre las tareas de desminado en la zona.
Previamente, Estados Unidos había anunciado nuevas sanciones contra Irán, calificándolas como las más severas aplicadas hasta el momento. Desde Teherán, las medidas fueron rechazadas y calificadas como un acto hostil e inhumano.
En paralelo, los mediadores intensifican sus gestiones para facilitar la reapertura del Estrecho de Ormuz. Teherán acordó elaborar una lista de condiciones para restablecer el tránsito normal, luego de un pedido de un emisario de Qatar para garantizar la libertad de navegación.













