El resultado implica un incremento de 4,1 puntos porcentuales en la pobreza respecto del segundo semestre de 2025, cuando el indicador había sido del 28,2%. En términos de cantidad de personas, la variación representa alrededor de 2,05 millones de nuevos pobres frente al cierre del año pasado. La pobreza alcanzó, además, al 24,4% de los hogares relevados.
La comparación con el primer semestre de 2025 también muestra un aumento. En aquel período, la pobreza había alcanzado al 31,6% de la población, por lo que el registro de los primeros seis meses de 2026 quedó 0,7 puntos porcentuales por encima.
La indigencia presentó una evolución similar. El indicador pasó del 6,3% en el segundo semestre de 2025 al 7,5% en la primera mitad de este año, lo que representa una suba de 1,2 puntos porcentuales. De acuerdo con la estimación sobre el total de la población, el incremento equivale a unos 595.300 nuevos indigentes. En cuanto a los hogares, la incidencia llegó al 5,6%.
Frente al primer semestre del año pasado, la indigencia también aumentó, aunque en menor magnitud: la diferencia fue de 0,6 puntos porcentuales.
La situación presenta diferencias importantes según la edad. Los menores de 14 años registraron la mayor incidencia de pobreza, con un 44,5%. Entre los jóvenes de 15 a 29 años, el indicador alcanzó el 36,9%, mientras que entre las personas de 30 a 64 años se ubicó en 28,8%.
Entre los mayores de 65 años, en tanto, la pobreza alcanzó al 14,8% de la población correspondiente a ese grupo etario.
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que, pese al aumento registrado durante el último semestre, los indicadores se encuentran por debajo de los niveles correspondientes al primer semestre de 2024. En ese período, la pobreza había alcanzado el 52,9% y la indigencia el 18,1%. Para el primer semestre de 2026, ambos registros se ubicaron en 32,3% y 7,5%, respectivamente.
La distribución territorial también muestra diferencias entre las distintas regiones del país. El Noreste presentó la mayor incidencia de pobreza, con un 41,5%, seguido por Cuyo, con 36,7%.
En el Gran Buenos Aires, la pobreza alcanzó al 32,1% de la población. Dentro de esa región se observa una marcada diferencia entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde el indicador se ubicó en 13,9%, y los partidos del Gran Buenos Aires, que registraron un 36,9%.
La región Pampeana presentó una incidencia del 30,3%, mientras que el Noroeste registró 31,5%. La Patagonia, por su parte, tuvo el menor nivel regional, con un 28,4%.
En cuanto a la indigencia, el Noreste también registró el porcentaje más elevado, con 10,5%, seguido por el Gran Buenos Aires, donde alcanzó el 8,4%. La región Pampeana tuvo una incidencia del 7,2%, Cuyo del 5%, el Noroeste del 4,3% y la Patagonia del 4,2%.
Al observar los distintos aglomerados urbanos, Concordia presentó el mayor porcentaje de población en situación de pobreza, con 56,2%. Le siguieron Gran Resistencia, con 48,6%, y Posadas, con 42,2%.
La evolución de los ingresos también aparece vinculada con el comportamiento de los indicadores. Durante el período analizado, el ingreso per cápita familiar registró un crecimiento promedio del 11,5%. Ese aumento fue inferior al registrado por las canastas utilizadas para determinar las líneas de pobreza e indigencia.
La Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó 21,4% durante el período, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) tuvo una suba del 19,6%. La diferencia entre la evolución de los ingresos y la de las canastas se reflejó en la capacidad de los hogares para cubrir los bienes y servicios considerados necesarios.
Entre los hogares ubicados por debajo de la línea de pobreza, la brecha alcanzó el 35,9%. El ingreso total familiar promedio de esos hogares fue de $922.755, mientras que el valor de la Canasta Básica Total correspondiente se ubicó en $1.440.395.
La CBT contempla, además de los alimentos, otros bienes y servicios considerados fundamentales, entre ellos vestimenta, transporte, educación y salud. Para un hogar de referencia, el valor de esta canasta alcanzó en junio los $1.531.473 y fue utilizado como parámetro para establecer la línea de pobreza.
De esta manera, los datos correspondientes al primer semestre de 2026 muestran un aumento tanto de la pobreza como de la indigencia respecto del semestre anterior. El incremento se produjo en un contexto en el que los ingresos familiares crecieron por debajo de la evolución registrada por las canastas básicas utilizadas para determinar ambos indicadores.
El resultado implica un incremento de 4,1 puntos porcentuales en la pobreza respecto del segundo semestre de 2025, cuando el indicador había sido del 28,2%. En términos de cantidad de personas, la variación representa alrededor de 2,05 millones de nuevos pobres frente al cierre del año pasado. La pobreza alcanzó, además, al 24,4% de los hogares relevados.
La comparación con el primer semestre de 2025 también muestra un aumento. En aquel período, la pobreza había alcanzado al 31,6% de la población, por lo que el registro de los primeros seis meses de 2026 quedó 0,7 puntos porcentuales por encima.
La indigencia presentó una evolución similar. El indicador pasó del 6,3% en el segundo semestre de 2025 al 7,5% en la primera mitad de este año, lo que representa una suba de 1,2 puntos porcentuales. De acuerdo con la estimación sobre el total de la población, el incremento equivale a unos 595.300 nuevos indigentes. En cuanto a los hogares, la incidencia llegó al 5,6%.
Frente al primer semestre del año pasado, la indigencia también aumentó, aunque en menor magnitud: la diferencia fue de 0,6 puntos porcentuales.
La situación presenta diferencias importantes según la edad. Los menores de 14 años registraron la mayor incidencia de pobreza, con un 44,5%. Entre los jóvenes de 15 a 29 años, el indicador alcanzó el 36,9%, mientras que entre las personas de 30 a 64 años se ubicó en 28,8%.
Entre los mayores de 65 años, en tanto, la pobreza alcanzó al 14,8% de la población correspondiente a ese grupo etario.
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que, pese al aumento registrado durante el último semestre, los indicadores se encuentran por debajo de los niveles correspondientes al primer semestre de 2024. En ese período, la pobreza había alcanzado el 52,9% y la indigencia el 18,1%. Para el primer semestre de 2026, ambos registros se ubicaron en 32,3% y 7,5%, respectivamente.
La distribución territorial también muestra diferencias entre las distintas regiones del país. El Noreste presentó la mayor incidencia de pobreza, con un 41,5%, seguido por Cuyo, con 36,7%.
En el Gran Buenos Aires, la pobreza alcanzó al 32,1% de la población. Dentro de esa región se observa una marcada diferencia entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde el indicador se ubicó en 13,9%, y los partidos del Gran Buenos Aires, que registraron un 36,9%.
La región Pampeana presentó una incidencia del 30,3%, mientras que el Noroeste registró 31,5%. La Patagonia, por su parte, tuvo el menor nivel regional, con un 28,4%.
En cuanto a la indigencia, el Noreste también registró el porcentaje más elevado, con 10,5%, seguido por el Gran Buenos Aires, donde alcanzó el 8,4%. La región Pampeana tuvo una incidencia del 7,2%, Cuyo del 5%, el Noroeste del 4,3% y la Patagonia del 4,2%.
Al observar los distintos aglomerados urbanos, Concordia presentó el mayor porcentaje de población en situación de pobreza, con 56,2%. Le siguieron Gran Resistencia, con 48,6%, y Posadas, con 42,2%.
La evolución de los ingresos también aparece vinculada con el comportamiento de los indicadores. Durante el período analizado, el ingreso per cápita familiar registró un crecimiento promedio del 11,5%. Ese aumento fue inferior al registrado por las canastas utilizadas para determinar las líneas de pobreza e indigencia.
La Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó 21,4% durante el período, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) tuvo una suba del 19,6%. La diferencia entre la evolución de los ingresos y la de las canastas se reflejó en la capacidad de los hogares para cubrir los bienes y servicios considerados necesarios.
Entre los hogares ubicados por debajo de la línea de pobreza, la brecha alcanzó el 35,9%. El ingreso total familiar promedio de esos hogares fue de $922.755, mientras que el valor de la Canasta Básica Total correspondiente se ubicó en $1.440.395.
La CBT contempla, además de los alimentos, otros bienes y servicios considerados fundamentales, entre ellos vestimenta, transporte, educación y salud. Para un hogar de referencia, el valor de esta canasta alcanzó en junio los $1.531.473 y fue utilizado como parámetro para establecer la línea de pobreza.
De esta manera, los datos correspondientes al primer semestre de 2026 muestran un aumento tanto de la pobreza como de la indigencia respecto del semestre anterior. El incremento se produjo en un contexto en el que los ingresos familiares crecieron por debajo de la evolución registrada por las canastas básicas utilizadas para determinar ambos indicadores.













