El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, señaló que el sector atraviesa una situación crítica y sostuvo que el costo de la energía llegó a incrementarse hasta cuatro veces para algunas empresas.
Uno de los cambios que, según explicó, profundizó el problema se produjo en 2025, cuando una resolución estableció que las empresas con elevados niveles de consumo debían comprar energía directamente en el mercado mayorista. De acuerdo con Rosato, solamente unas 800 compañías suscribieron contratos bajo ese esquema y, aun en esos casos, se registraron diferencias entre los valores acordados y los finalmente facturados.
El dirigente explicó que las variaciones pueden producirse cuando las empresas privadas encargadas del suministro no logran cubrir la demanda por cuestiones climáticas. En esas situaciones, según detalló, Cammesa interviene para cubrir la diferencia, pero a un costo superior.
Para las empresas que no suscribieron contratos, el incremento puede ser todavía mayor. Rosato afirmó que algunas llegan a pagar hasta cuatro veces más por la energía y cuestionó la falta de previsibilidad del sistema.
El impacto adquiere especial relevancia en determinadas actividades industriales. Rosato, que dirige una fábrica de papel y una metalúrgica, señaló que la energía puede representar alrededor del 30% del costo de producción de una unidad. En la fabricación de papel, indicó que el componente energético pasó de representar aproximadamente el 5% a alcanzar el 35%, mientras que consideró que un nivel cercano al 15% sería razonable.
El aumento de los costos también repercute sobre la competencia con productos provenientes del exterior. Según planteó, las empresas argentinas deben competir con productos importados, incluso provenientes de Brasil, cuyos precios pueden resultar inferiores debido a sus menores costos de producción.
Rosato vinculó esta situación con el nivel de actividad y el empleo industrial. Recordó que meses atrás el observatorio de IPA había proyectado una pérdida potencial de 600.000 puestos de trabajo y sostuvo que, hasta el momento, el cierre de empresas ya se tradujo en unos 480.000 trabajadores menos.
Frente a este escenario, el dirigente reclamó una respuesta por parte del Gobierno y sostuvo que la situación que atraviesa el sector industrial no puede ser ignorada.
El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, señaló que el sector atraviesa una situación crítica y sostuvo que el costo de la energía llegó a incrementarse hasta cuatro veces para algunas empresas.
Uno de los cambios que, según explicó, profundizó el problema se produjo en 2025, cuando una resolución estableció que las empresas con elevados niveles de consumo debían comprar energía directamente en el mercado mayorista. De acuerdo con Rosato, solamente unas 800 compañías suscribieron contratos bajo ese esquema y, aun en esos casos, se registraron diferencias entre los valores acordados y los finalmente facturados.
El dirigente explicó que las variaciones pueden producirse cuando las empresas privadas encargadas del suministro no logran cubrir la demanda por cuestiones climáticas. En esas situaciones, según detalló, Cammesa interviene para cubrir la diferencia, pero a un costo superior.
Para las empresas que no suscribieron contratos, el incremento puede ser todavía mayor. Rosato afirmó que algunas llegan a pagar hasta cuatro veces más por la energía y cuestionó la falta de previsibilidad del sistema.
El impacto adquiere especial relevancia en determinadas actividades industriales. Rosato, que dirige una fábrica de papel y una metalúrgica, señaló que la energía puede representar alrededor del 30% del costo de producción de una unidad. En la fabricación de papel, indicó que el componente energético pasó de representar aproximadamente el 5% a alcanzar el 35%, mientras que consideró que un nivel cercano al 15% sería razonable.
El aumento de los costos también repercute sobre la competencia con productos provenientes del exterior. Según planteó, las empresas argentinas deben competir con productos importados, incluso provenientes de Brasil, cuyos precios pueden resultar inferiores debido a sus menores costos de producción.
Rosato vinculó esta situación con el nivel de actividad y el empleo industrial. Recordó que meses atrás el observatorio de IPA había proyectado una pérdida potencial de 600.000 puestos de trabajo y sostuvo que, hasta el momento, el cierre de empresas ya se tradujo en unos 480.000 trabajadores menos.
Frente a este escenario, el dirigente reclamó una respuesta por parte del Gobierno y sostuvo que la situación que atraviesa el sector industrial no puede ser ignorada.













