La operación quedó registrada en documentación correspondiente a los vuelos realizados el 12 de octubre de ese año. En una de las aeronaves, un Learjet con matrícula LV-KAG perteneciente a Cielos de América S.A., viajaron Milei, su hermana Karina y otros integrantes de su equipo, entre ellos Diego Spagnuolo, quien posteriormente ocupó un cargo en la Agencia Nacional de Discapacidad y actualmente es investigado en una causa vinculada con ese organismo.
El otro vuelo fue realizado en un Learjet con matrícula LV-KEL, perteneciente a Avión Sur SA, una empresa vinculada con la familia del exgobernador Juan Carlos Romero. Allí viajaron Iñaki Gutiérrez, Eugenia Rolón, Fran Fijap, Mariano Pérez, Macarena Rodríguez e Iván Dubois, quien en aquel momento tenía a su cargo el área económico-financiera de la campaña de Milei.
De acuerdo con las estimaciones realizadas para esa época, cada vuelo ejecutivo a Salta tenía un costo cercano a los US$16.000. El financiamiento de ambos traslados estuvo a cargo de Alfredo Olmedo, empresario y dirigente político que posteriormente asumió como diputado del Parlasur y cuyo espacio político participó de la alianza electoral con Milei. Olmedo sostuvo que contaba con la documentación correspondiente y que los pagos estaban registrados.
Desde el espacio de Milei señalaron que la utilización de dos aeronaves respondió a una cuestión de capacidad: una podía transportar hasta ocho pasajeros y la otra hasta seis. Según esa explicación, la mayor parte de los desplazamientos de la campaña se realizó mediante vuelos comerciales y los aviones privados fueron utilizados como una excepción, principalmente durante la actividad en Salta.
El financiamiento de los vuelos se produjo bajo la normativa electoral vigente durante la campaña de 2023, que establecía límites para los aportes empresariales. En ese contexto, surgió la cuestión de cómo debían registrarse este tipo de traslados dentro de los gastos electorales.
El informe de financiamiento de la campaña de La Libertad Avanza incluía un apartado correspondiente a “Movilidad y viáticos”, con aportes por $11.003.747,08, aunque el documento no detallaba el destino individual de esos fondos. También figuraban aportes en especie de empresas privadas.
La defensa de la registración de los vuelos se apoyó en que este tipo de traslados puede ser contabilizado como una donación en especie. Sin embargo, en este caso no quedaron especificados en el informe público los detalles que permitieran identificar de manera directa los dos vuelos privados con ese concepto.
La cuestión adquiere relevancia además porque durante esa misma campaña Milei había cuestionado públicamente el uso de vuelos privados por parte de dirigentes políticos. En agosto de 2023 había sido denunciado un viaje privado realizado por la entonces senadora provincial Malena Galmarini junto con Sergio Massa, situación que generó críticas por parte del espacio libertario.
Posteriormente, ya como presidente electo, Milei volvió a utilizar un avión privado. El 26 de noviembre de 2023 viajó a Estados Unidos en un Gulfstream GV acompañado por integrantes de su comitiva.
El 7 de diciembre de ese año, pocos días antes de asumir la Presidencia, Milei sostuvo públicamente que los llamados “privilegios de casta” llegarían a su fin. El mensaje estuvo relacionado con cuestionamientos al uso de vuelos oficiales por parte de la entonces vicepresidenta Cristina Kirchner.
En paralelo, el Gobierno impulsó posteriormente una modificación de las reglas de financiamiento político que contempla cambios en los límites para los aportes privados. De esta manera, el caso de los vuelos utilizados durante aquella campaña vuelve a poner en foco la forma en que los traslados privados son incorporados y contabilizados dentro de los gastos electorales.
La operación quedó registrada en documentación correspondiente a los vuelos realizados el 12 de octubre de ese año. En una de las aeronaves, un Learjet con matrícula LV-KAG perteneciente a Cielos de América S.A., viajaron Milei, su hermana Karina y otros integrantes de su equipo, entre ellos Diego Spagnuolo, quien posteriormente ocupó un cargo en la Agencia Nacional de Discapacidad y actualmente es investigado en una causa vinculada con ese organismo.
El otro vuelo fue realizado en un Learjet con matrícula LV-KEL, perteneciente a Avión Sur SA, una empresa vinculada con la familia del exgobernador Juan Carlos Romero. Allí viajaron Iñaki Gutiérrez, Eugenia Rolón, Fran Fijap, Mariano Pérez, Macarena Rodríguez e Iván Dubois, quien en aquel momento tenía a su cargo el área económico-financiera de la campaña de Milei.
De acuerdo con las estimaciones realizadas para esa época, cada vuelo ejecutivo a Salta tenía un costo cercano a los US$16.000. El financiamiento de ambos traslados estuvo a cargo de Alfredo Olmedo, empresario y dirigente político que posteriormente asumió como diputado del Parlasur y cuyo espacio político participó de la alianza electoral con Milei. Olmedo sostuvo que contaba con la documentación correspondiente y que los pagos estaban registrados.
Desde el espacio de Milei señalaron que la utilización de dos aeronaves respondió a una cuestión de capacidad: una podía transportar hasta ocho pasajeros y la otra hasta seis. Según esa explicación, la mayor parte de los desplazamientos de la campaña se realizó mediante vuelos comerciales y los aviones privados fueron utilizados como una excepción, principalmente durante la actividad en Salta.
El financiamiento de los vuelos se produjo bajo la normativa electoral vigente durante la campaña de 2023, que establecía límites para los aportes empresariales. En ese contexto, surgió la cuestión de cómo debían registrarse este tipo de traslados dentro de los gastos electorales.
El informe de financiamiento de la campaña de La Libertad Avanza incluía un apartado correspondiente a “Movilidad y viáticos”, con aportes por $11.003.747,08, aunque el documento no detallaba el destino individual de esos fondos. También figuraban aportes en especie de empresas privadas.
La defensa de la registración de los vuelos se apoyó en que este tipo de traslados puede ser contabilizado como una donación en especie. Sin embargo, en este caso no quedaron especificados en el informe público los detalles que permitieran identificar de manera directa los dos vuelos privados con ese concepto.
La cuestión adquiere relevancia además porque durante esa misma campaña Milei había cuestionado públicamente el uso de vuelos privados por parte de dirigentes políticos. En agosto de 2023 había sido denunciado un viaje privado realizado por la entonces senadora provincial Malena Galmarini junto con Sergio Massa, situación que generó críticas por parte del espacio libertario.
Posteriormente, ya como presidente electo, Milei volvió a utilizar un avión privado. El 26 de noviembre de 2023 viajó a Estados Unidos en un Gulfstream GV acompañado por integrantes de su comitiva.
El 7 de diciembre de ese año, pocos días antes de asumir la Presidencia, Milei sostuvo públicamente que los llamados “privilegios de casta” llegarían a su fin. El mensaje estuvo relacionado con cuestionamientos al uso de vuelos oficiales por parte de la entonces vicepresidenta Cristina Kirchner.
En paralelo, el Gobierno impulsó posteriormente una modificación de las reglas de financiamiento político que contempla cambios en los límites para los aportes privados. De esta manera, el caso de los vuelos utilizados durante aquella campaña vuelve a poner en foco la forma en que los traslados privados son incorporados y contabilizados dentro de los gastos electorales.













