Uno de los principales ejes de su discurso fue la cuestión de las Islas Malvinas. Milei volvió a definir el reclamo argentino de soberanía como una causa nacional y cuestionó las licencias británicas para la explotación de petróleo en la Cuenca Malvina Norte. Según la posición expresada por el Gobierno, cualquier actividad sobre los recursos de esa zona que no cuente con autorización argentina es considerada ilícita.
El Presidente enumeró además distintas medidas adoptadas por su administración frente a la explotación de recursos en el área en disputa. Entre ellas mencionó comunicaciones diplomáticas, la utilización de herramientas jurídicas, sanciones a empresas y proveedores involucrados y el envío al Congreso de una iniciativa vinculada con la defensa de la soberanía nacional.
En relación con la población de las islas, Milei rechazó que pueda aplicarse el principio de libre determinación en este caso, al sostener que se trata de una población establecida por la potencia ocupante en un territorio cuya soberanía permanece en disputa. Al mismo tiempo, reclamó al Reino Unido la reanudación de las negociaciones para alcanzar una solución pacífica sobre la soberanía y sobre la explotación de los recursos naturales de la región.
El mandatario también utilizó parte de su intervención para promover a Vaca Muerta como uno de los principales activos energéticos de la Argentina. En ese contexto, convocó a inversores internacionales a participar en el desarrollo del yacimiento y destacó el potencial que le atribuye para convertirse en una de las protagonistas del escenario energético durante las próximas décadas.
La cuestión energética quedó vinculada en su discurso con la defensa de los recursos naturales y la soberanía. Milei sostuvo que la Argentina no será indiferente frente a la explotación de recursos en territorios que considera bajo ocupación externa ilegal.
Otro de los ejes de la exposición fue la política exterior. El Presidente reafirmó el alineamiento de su Gobierno con Occidente, Estados Unidos e Israel, una orientación que justificó a partir de coincidencias de valores e intereses estratégicos.
En ese marco, manifestó su rechazo al régimen iraní y recordó que la Argentina calificó como organización terrorista a la Guardia Revolucionaria de Irán. También condenó los ataques iraníes contra Israel.
Milei dedicó una parte importante de su discurso a cuestionar el funcionamiento de las Naciones Unidas. Consideró que el organismo se alejó de sus objetivos originales y cuestionó las políticas y agendas promovidas desde distintos espacios internacionales.
Entre sus críticas incluyó la Agenda 2045, sobre la cual anticipó que el Gobierno argentino no acompañará su orientación. También cuestionó las políticas aplicadas durante la pandemia de coronavirus, particularmente los confinamientos, y sostuvo que algunas de las medidas adoptadas bajo argumentos sanitarios constituyeron, desde su perspectiva, mecanismos de control social.
La inteligencia artificial ocupó otro lugar central en la exposición. Milei afirmó que la Argentina busca posicionarse a la vanguardia del desarrollo de esta tecnología y planteó que el país debe aprovechar las oportunidades vinculadas con la transformación tecnológica.
En materia regulatoria, adelantó que el Gobierno impulsará un marco jurídico destinado a favorecer el desarrollo de la inteligencia artificial, con la decisión de evitar una regulación preventiva. Entre las medidas mencionadas incluyó un esquema de responsabilidad limitada para empresas que trabajen con agentes de IA y beneficios fiscales para el sector.
El Presidente también planteó la dimensión geopolítica de la carrera tecnológica y sostuvo que Occidente debería conservar el liderazgo en el desarrollo de la inteligencia artificial para garantizar que su evolución responda a determinados valores.
En el plano económico, Milei volvió a defender la apertura de la economía argentina al comercio y a la inversión. Vinculó esta orientación con el desarrollo de los recursos estratégicos del país y con la incorporación de nuevas tecnologías como herramientas para impulsar su crecimiento.
Otro de los objetivos mencionados fue la recuperación de las capacidades militares. El mandatario afirmó que su administración trabaja para reconstruir el instrumento militar argentino después de décadas de deterioro y abandono.
Pese a sus cuestionamientos hacia la ONU y otros organismos internacionales, Milei sostuvo que la Argentina continuará participando de los espacios multilaterales cuando existan problemas que requieran cooperación entre países. Al mismo tiempo, estableció como límite la subordinación de los intereses nacionales a decisiones externas.
Hacia el final de su exposición, el Presidente enumeró entre los recursos estratégicos de la Argentina a la energía, los alimentos, los minerales críticos, el talento, el Atlántico Sur y la Antártida. Según planteó, el objetivo es transformar esas capacidades en poder nacional y avanzar hacia un país basado en la libertad, la prosperidad, la soberanía y la apertura al mundo.
Uno de los principales ejes de su discurso fue la cuestión de las Islas Malvinas. Milei volvió a definir el reclamo argentino de soberanía como una causa nacional y cuestionó las licencias británicas para la explotación de petróleo en la Cuenca Malvina Norte. Según la posición expresada por el Gobierno, cualquier actividad sobre los recursos de esa zona que no cuente con autorización argentina es considerada ilícita.
El Presidente enumeró además distintas medidas adoptadas por su administración frente a la explotación de recursos en el área en disputa. Entre ellas mencionó comunicaciones diplomáticas, la utilización de herramientas jurídicas, sanciones a empresas y proveedores involucrados y el envío al Congreso de una iniciativa vinculada con la defensa de la soberanía nacional.
En relación con la población de las islas, Milei rechazó que pueda aplicarse el principio de libre determinación en este caso, al sostener que se trata de una población establecida por la potencia ocupante en un territorio cuya soberanía permanece en disputa. Al mismo tiempo, reclamó al Reino Unido la reanudación de las negociaciones para alcanzar una solución pacífica sobre la soberanía y sobre la explotación de los recursos naturales de la región.
El mandatario también utilizó parte de su intervención para promover a Vaca Muerta como uno de los principales activos energéticos de la Argentina. En ese contexto, convocó a inversores internacionales a participar en el desarrollo del yacimiento y destacó el potencial que le atribuye para convertirse en una de las protagonistas del escenario energético durante las próximas décadas.
La cuestión energética quedó vinculada en su discurso con la defensa de los recursos naturales y la soberanía. Milei sostuvo que la Argentina no será indiferente frente a la explotación de recursos en territorios que considera bajo ocupación externa ilegal.
Otro de los ejes de la exposición fue la política exterior. El Presidente reafirmó el alineamiento de su Gobierno con Occidente, Estados Unidos e Israel, una orientación que justificó a partir de coincidencias de valores e intereses estratégicos.
En ese marco, manifestó su rechazo al régimen iraní y recordó que la Argentina calificó como organización terrorista a la Guardia Revolucionaria de Irán. También condenó los ataques iraníes contra Israel.
Milei dedicó una parte importante de su discurso a cuestionar el funcionamiento de las Naciones Unidas. Consideró que el organismo se alejó de sus objetivos originales y cuestionó las políticas y agendas promovidas desde distintos espacios internacionales.
Entre sus críticas incluyó la Agenda 2045, sobre la cual anticipó que el Gobierno argentino no acompañará su orientación. También cuestionó las políticas aplicadas durante la pandemia de coronavirus, particularmente los confinamientos, y sostuvo que algunas de las medidas adoptadas bajo argumentos sanitarios constituyeron, desde su perspectiva, mecanismos de control social.
La inteligencia artificial ocupó otro lugar central en la exposición. Milei afirmó que la Argentina busca posicionarse a la vanguardia del desarrollo de esta tecnología y planteó que el país debe aprovechar las oportunidades vinculadas con la transformación tecnológica.
En materia regulatoria, adelantó que el Gobierno impulsará un marco jurídico destinado a favorecer el desarrollo de la inteligencia artificial, con la decisión de evitar una regulación preventiva. Entre las medidas mencionadas incluyó un esquema de responsabilidad limitada para empresas que trabajen con agentes de IA y beneficios fiscales para el sector.
El Presidente también planteó la dimensión geopolítica de la carrera tecnológica y sostuvo que Occidente debería conservar el liderazgo en el desarrollo de la inteligencia artificial para garantizar que su evolución responda a determinados valores.
En el plano económico, Milei volvió a defender la apertura de la economía argentina al comercio y a la inversión. Vinculó esta orientación con el desarrollo de los recursos estratégicos del país y con la incorporación de nuevas tecnologías como herramientas para impulsar su crecimiento.
Otro de los objetivos mencionados fue la recuperación de las capacidades militares. El mandatario afirmó que su administración trabaja para reconstruir el instrumento militar argentino después de décadas de deterioro y abandono.
Pese a sus cuestionamientos hacia la ONU y otros organismos internacionales, Milei sostuvo que la Argentina continuará participando de los espacios multilaterales cuando existan problemas que requieran cooperación entre países. Al mismo tiempo, estableció como límite la subordinación de los intereses nacionales a decisiones externas.
Hacia el final de su exposición, el Presidente enumeró entre los recursos estratégicos de la Argentina a la energía, los alimentos, los minerales críticos, el talento, el Atlántico Sur y la Antártida. Según planteó, el objetivo es transformar esas capacidades en poder nacional y avanzar hacia un país basado en la libertad, la prosperidad, la soberanía y la apertura al mundo.













