Ante este panorama, las empresas deberían concentrar sus decisiones en preservar el capital de trabajo y garantizar la disponibilidad de caja para afrontar las operaciones cotidianas. El planteo parte de la expectativa de que el Poder Ejecutivo mantendrá una posición de neutralidad fiscal y monetaria de cara a la preparación electoral de 2027.
El escenario obliga, de acuerdo con el análisis, a adoptar una estrategia defensiva para evitar un deterioro patrimonial. En ese sentido, se plantea la necesidad de elaborar mecanismos internos de protección que permitan sostener la actividad frente a una eventual profundización de la contracción.
Entre las medidas señaladas aparece la recomendación de cerrar las posiciones que todavía permanezcan vinculadas al carry trade y reducir el apalancamiento financiero externo. A la vez, se propone modificar la estrategia comercial para buscar oportunidades como proveedores secundarios de los segmentos transables que todavía conservan dinamismo.
La perspectiva para los próximos meses también está marcada por un elevado nivel de cautela dentro del sector privado. Según los datos incluidos en el análisis, el 80,9% de los gerentes comerciales espera un escenario de estancamiento o directamente de contracción.
En paralelo, la demanda interna es presentada como un factor de presión adicional, al operar cerca del límite de su capacidad. Frente a ese contexto, la adaptación de los esquemas de funcionamiento y una política orientada a preservar los recursos disponibles aparecen como los ejes para sostener la actividad y la situación patrimonial de las empresas.
Ante este panorama, las empresas deberían concentrar sus decisiones en preservar el capital de trabajo y garantizar la disponibilidad de caja para afrontar las operaciones cotidianas. El planteo parte de la expectativa de que el Poder Ejecutivo mantendrá una posición de neutralidad fiscal y monetaria de cara a la preparación electoral de 2027.
El escenario obliga, de acuerdo con el análisis, a adoptar una estrategia defensiva para evitar un deterioro patrimonial. En ese sentido, se plantea la necesidad de elaborar mecanismos internos de protección que permitan sostener la actividad frente a una eventual profundización de la contracción.
Entre las medidas señaladas aparece la recomendación de cerrar las posiciones que todavía permanezcan vinculadas al carry trade y reducir el apalancamiento financiero externo. A la vez, se propone modificar la estrategia comercial para buscar oportunidades como proveedores secundarios de los segmentos transables que todavía conservan dinamismo.
La perspectiva para los próximos meses también está marcada por un elevado nivel de cautela dentro del sector privado. Según los datos incluidos en el análisis, el 80,9% de los gerentes comerciales espera un escenario de estancamiento o directamente de contracción.
En paralelo, la demanda interna es presentada como un factor de presión adicional, al operar cerca del límite de su capacidad. Frente a ese contexto, la adaptación de los esquemas de funcionamiento y una política orientada a preservar los recursos disponibles aparecen como los ejes para sostener la actividad y la situación patrimonial de las empresas.













